Volar a ras de suelo exige neumáticos fuera de lo normal: estos están preparados para superar los 650 km/h

La caza de récords de velocidad no ha parado de evolucionar desde hace décadas en Bonneville, una práctica para la cual se han desarrollado neumáticos especiales llegando a los que ha equipado el coche de cero emisiones más rápido de todo el mundo.

Volar a ras de suelo exige neumáticos fuera de lo normal: estos están preparados para superar los 650 km/h
Nada como unos neumáticos ideales para mantener el contacto, sobre todo para lograr récords de velocidad.

Publicado: 30/08/2026 10:00

7 min. lectura

Mientras que cada vez la velocidad empieza a estar más 'condenada' en las carreteras del día a día, hay un aspecto de ella que se resiste a morir pese al paso del tiempo: los récords de velocidad. En la llanura salada de Bonneville, un espacio inmenso en el que volar a ras de suelo, desde hace décadas se trata de ir lo más rápido que el ser humano pueda llegar a conseguir, sea con el tipo de propulsión que sea.

Hablamos de velocidades impensables para coches normales, de hecho impensables incluso para coches de competición ‘habituales’, incluyendo IndyCar, Fórmula 1 o prototipos pensados para las 24 Horas de Le Mans. Pero siguen siendo vehículos, rodando a ras de tierra… y para ello, necesitan los mejores neumáticos posibles, capaces de aguantar estas velocidades.

Andy Green
Andy Green, el hombre más rápido del mundo, lo es también en coches de cero emisiones.

De diésel a hidrógeno, a más de 650 km/h

A principios de este mes de agosto, JCB - sí, la empresa de máquinas industriales como excavadoras o tractores - logró un récord de velocidad. Ya lo consiguió en 2006 con sus motores diésel, con Andy Green al volante (poseedor del récord absoluto de velocidad, cuando alcanzó los 1.227,985 km/h en su ThrustSSC impulsado por dos turbinas) y, este año, JCB lo volvió a lograr, esta vez con dos motores alimentados por hidrógeno alcanzando los 653,909 km/h (406,320 mph).

Este cohete propulsado por hidrógeno montaba dos motores derivados de los que producen para sus excavadoras, si bien estaban aumentados de 4.4 a 4.8 litros de cilindrada. Juntos, producían casi 1.600 CV de potencia, cada uno moviendo el eje delantero y trasero respectivamente - en condiciones de uso industrial normalmente dan mucha menos potencia pero muchísimo par, entre 74 a 173 CV de potencia y 550 Nm en el caso de las variantes diésel sobre la que se basan estos motores de hidrógeno.

Goodyear lo hace posible con unos neumáticos a medida

Este JCB Hydromax tiene muchas cosas en común con el Dieselmax que JCB desarrolló en 2006, siendo similar en apariencia (aunque es aún más largo, midiendo 9,75 metros de largo). Este monstruo de cero emisiones logró un récord de 653,908 km/h (406,320 mph), media de dos intentos según la normativa FIA para oficializar récords de velocidad, siendo en estos momentos el coche cero emisiones más rápido del mundo. En comparación, el Dieselmax de 2006 alcanzó los 563,418 km/h (350,092 mph).

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JCB Hydromax
El JCB Hydromax en acción, una máquina capaz de rodar a 650 km/h sin emitir CO2.

Otra cosa que tiene en común el Hydromax con el Dieselmax está en las ruedas: en ambos casos se utilizaron neumáticos Goodyear Eagle hechos a medida (muy diferentes a los que hacen para carreras de resistencia), aunque no fueran visibles en movimiento ya que el cohete va con las ruedas carenadas para maximizar la aerodinámica. Hablamos de unos neumáticos de 23 pulgadas (584,2 mm de diámetro), 127 mm de ancho y llantas de 15 pulgadas, con una circunferencia de 193,5 cm.

Hechos en el mismo lugar donde hicieron los neumáticos de Fórmula 1

Cada uno de estos neumáticos pesaba unos 5,9 kg de peso, siendo extremadamente estrechos para reducir la superficie de contacto y reducir al mínimo el coeficiente de arrastre - al mismo tiempo que proporciona el suficiente agarre para mantener el coche estable en todo momento, algo que corroboró después del récord el propio Andy Green. La presión de inflado se situaba entre los 6,2 y los 9 bares de presión - es decir, entre 3 y 4 veces más elevada que lo que solemos llevar, o deberíamos llevar, en nuestros vehículos de calle convencionales (salvo que sean coches clásicos o históricos, que suele ser algo menor).

Estos neumáticos incorporan una estructura de 5 capas con una banda de rodadura de perfil bajo. Este diseño permite reducir al mínimo la generación de calor a altas velocidades para mantener el máximo rendimiento, algo que se agradece cuando vas a más de 650 km/h. Unos neumáticos que Goodyear fabricó en su planta histórica de Akron, Ohio - la misma que en el pasado produjo los neumáticos de Fórmula 1 con las que Ayrton Senna, Alain Prost, Michael Schumacher, Nigel Mansell, Niki Lauda y tantísimos otros marcaron décadas de éxitos en la categoría reina.

Goodyear
Para estos récords, Goodyear produce neumáticos con unas medidas y construcción especiales.

Una relación histórica con la velocidad

De hecho, lo de Goodyear y la velocidad (aparte de su lema ‘Fast is in us’) vienen de lejos. Ya en 1963 desarrollaron un neumático capaz de rodar a más de 400 mph (643,738 km/h) con el primer Spirit of America, mientras que en 1970 equiparon al cohete Blue Flame, que consiguió el récord por aquel entonces de 630,388 mph (1.014,511 km/h). En este caso usaba una medida especial de 883,9 mm de diámetro y 203,2 mm de ancho, con unas llantas de 25 pulgadas y una presión de 24,1 bares (en este caso con nitrógeno).

Además de los dos récords logrados junto a JCB (el del vehículo diésel en 2006 y este de hidrógeno en 2026), justo en medio también batieron dos récords: en 2016, junto a Volvo Trucks. Equiparon al llamado ‘The Iron Knight’, un camión que consiguió hacer un 0-1.000 metros en 21,29 segundos, a una media de 105 mph (168,981 km/h) desde parado, un récord para la categoría de camiones. El otro fue el 0-500 metros, completándolo en 13,71 segundos alcanzando los 131,323 km/h desde parado.

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