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IndyCarSchmidt se refuerza para asaltar el campeonato y la Indy 500

El equipo de James Hinchcliffe y Marcus Ericsson contará con una notable inversión por parte de su nuevo patrocinador principal, Arrow.

Todos sus coches correrán con los mismos colores, incluído Robert Wickens en un eventual regreso.

El coche semi-autónomo que pilotó Sam Schmidt en Indianápolis, germen del acuerdo.

Con el objetivo de establecerse de forma consistente como uno de los principales equipos de IndyCar, Schmidt Peterson Motorsports contará desde este año con un importante incremento de recursos para esta temporada gracias a la mayor implicación de Arrow Electronics, una compañía especializada en el desarrollo de tecnología y componentes electrónicos, que patrocina a James Hinchcliffe desde su llegada al equipo en 2015.

Este viernes, la formación dirigida por Sam Schmidt anunció que pasará a llamarse Arrow Schmidt Peterson Motorsports, siendo Arrow también patrocinador principal del coche de Marcus Ericsson en 2019. La presentación del acuerdo se hizo por todo lo alto, en el Pepsi Center de Denver, la ciudad donde está basada Arrow, donde el equipo exhibió, además de los coches de Hinchcliffe y Ericsson, un tercer monoplaza de idéntica decoración para Robert Wickens, quien también estuvo presente.

Schmidt, con ello, quiso ratificar su promesa de devolver al canadiense a su asiento en cuanto supere su lesión medular, lo que implicaría ampliar la formación a tres coches a tiempo completo. Precisamente, Wickens, que ha descartado competir en 2019, lleva a cabo su larga rehabilitación en un centro médico especializado de Denver, donde continua haciendo pequeños progresos con un exoesqueleto robótico para que la sensibilidad de sus piernas evolucione en movilidad.

Sentado en una silla de ruedas, Wickens aseguró estar "bien, contento de tener un gran equipo y de tener un coche para demostrar que están comprometidos conmigo y con mi recuperación. Aunque solo he estado un año en el equipo, el apoyo es fenomenal. Les estoy muy agradecido por la oportunidad del año pasado, y aún más por correr con ellos en el futuro. Es la primera vez que he visto un coche desde que estuve en la parrilla de Pocono, y me hace querer subirme y ver si puedo pisar el acelerador".

Al hablar de su 2018, en el que causó una gran sensación como novato hasta su grave accidente en Pocono, Wickens lo hizo en grandes términos: "Mi temporada fue muy divertida, es la primera vez que estaba realmente contento en el automovilismo. Tenía una gran trayectoria con Mercedes, pero todo era muy corporativo. Llegar a IndyCar fue un gran soplo de aire fresco, consiguiendo resultados y trabajando con mi mejor amigo. Fue un gran momento hasta que dejó de serlo".

El gran beneficiado de este acuerdo es Marcus Ericsson, el cual ve garantizada la estabilidad financiera de su asiento sin necesidad de patrocinadores propios. El piloto sueco, que debutará este año en la categoría, afirmó que "la IndyCar es algo que he seguido desde hace años, y la categoría tiene mucha inercia, grandes pilotos y equipos. Todo es nuevo, no solo el equipo, si no los circuitos y el país. Tengo grandes compañeros en los que apoyarme, James es un tipo estupendo y muy experimentado, y le he preguntado muchas cosas sobre cómo pilotar el coche. Él y Robbie me están ayudando a aclimatarme".

Una nueva base y colaboración tecnológica

Con anterioridad, equipos como Penske (Marlboro), Ganassi (Target), Green (KOOL) o Forsythe (Player's) disfrutaron de alianzas promocionales a gran escala en IndyCar, decorando ambos coches de idéntica forma al estilo de la Fórmula 1. Ahora, Schmidt busca obtener un nivel de implicación similar por parte de Arrow, una compañía que está valorada en 30.000 millones de dólares, situándose en el puesto 113 entre las 500 compañías con mayor capital en los Estados Unidos, y que asegura haber visto mutiplicada por 10 su facturación desde que se unió a Schmidt.

Buena parte de la inversión de Arrow irá destinada a la futura construcción de una nueva base vanguardista y de grandes dimensiones para el equipo, pero su vinculación con Schmidt va más allá de la pista, gracias al proyecto conjunto del coche semi-autónomo "SAM". 14 años después de que su carrera como piloto se viese truncada al quedarse parapléjico en un accidente, Sam Schmidt pudo ponerse de nuevo al volante de un coche en 2014, gracias a un Corvette Stingray modificado que controlaba con los movimientos de su cabeza. Dos años después, con controles mejorados, alcanzó 244 km/h en Indianápolis con él, además de pilotarlo en la mítica subida a Pikes Peak.

Fotos: Arrow Schmidt Peterson Motorsports

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