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    Prohibido por orden judicialTarjeta roja para UberPOP en España

    La aplicación que puso en pie de guerra a los taxistas españoles (y a los de medio mundo) ha sido prohibida por un juzgado de Madrid para todo el país. Se consigue así la principal reivindicación del sector del taxi, que es borrar a Uber del mapa. Ahora bien, la cuestión de fondo sigue estando ahí.

    ¿Por qué aparece Uber? Para competir con el taxi tradicional, un servicio que en la mayoría de grandes ciudades no goza de la suficiente competencia. La gente demanda un medio de transporte privado más económico, de ahí el éxito de la aplicación en nuestro país.

    UberPOP es hacer competencia al taxi con conductores particulares

    Uber apareció en San Francisco (EEUU) como respuesta a esa demanda, y los números avalan esa tesis. En cuestión de meses los taxistas de la ciudad californiana han perdido más de la mitad de su volumen de negocio.

    En octubre se implantó Uber en Valencia, después de que llegase a Madrid en septiembre y a Barcelona en abril. Desde el principio, las autoridades no actuaron con suficiente firmeza contra Uber, lo que propició su crecimiento. Su estrategia es la de forzar su encaje o esperar a que les prohíban la actividad.

    La justicia ha dado la razón a la Asociación Madrileña del Taxi, que denunció a Uber

    En las últimas semanas se estaban haciendo avances a favor de los taxistas, como amenazar con la inmovilización de los vehículos particulares que transportasen pasajeros para Uber, multas a la propia empresa, e incluso inspecciones sorpresa en los coches.

    Pero no estaba siendo suficiente. Uber se ha estado defendiendo hasta el último momento con argumentos como la economía colaborativa (compartir gastos), que la legislación se tiene que adaptar a los cambios tecnológicos, etc.

    Detrás de esas buenas palabras subyacen unas cuantas realidades. Por ejemplo, su sede fiscal está en un territorio de baja imposición -o paraíso fiscal-, el estado de Delaware (EEUU). Por otro lado, es cierto que no tienen licencia para actividades de transporte.

    ¿Significa esto el final de Uber en España?

    En mi opinión, no. Los caminos abiertos son los siguientes:

    • La suspensión que ha ordenado el Juzado de lo Mercantil número 2 de Madrid es cautelar, no definitiva, aunque Uber no puede recurrir la decisión. Habría por tanto margen para buscar un encaje legal, si cumplen con las reglas del juego.
    • Establecer el servicio de alquiler de coches con conductor, es decir, VTC. Ese servicio es legal, como el que ofrece Cabify, porque son conductores con licencia de transporte y cuentan con todos los permisos. Uber ofrece esos servicios en otros países.
    • Aliarse con los taxistas, es decir, establecer la variante UberTaxi que funciona en otros países, donde la aplicación hace lo mismo pero con taxistas en vez de conductores particulares, y evidentemente con todo en regla. Por ejemplo, en Londres funcionan así.

    ¿Puede ser UberPOP legal en España?

    De acuerdo a la legislación vigente sí, pero necesitan cumplir varios requisitos:

    • Uber, como empresa, necesita una autorización administrativa como empresa de transporte de viajeros, aunque ellos no se definen como tal
    • Los conductores que trabajan para Uber necesitan también una licencia de transporte de viajeros, carné de conducir BTP, y los vehículos cumplir ciertos requisitos (potencia, edad, homologación...)
    • Se tendrían que pagar todos los impuestos correspondientes, como el IVA, y declarar las ganancias en el IRPF
    • UberPOP, a partir de una cantidad diaria, excede la figura de compartir gastos, lo que no es legal en nuestro país. La aplicación de conductores debería limitar esa cantidad, pero no lo hace
    • Tiene que haber una póliza de responsabilidad civil que cubra a los pasajeros. Según Uber, la tienen, pero los detalles son muy opacos y los evitan en las entrevistas

    Eso, tal y como están las cosas. Ahora bien, cabe plantearse una adaptación de la legislación de forma que los taxistas estén legalmente protegidos, y que los conductores de Uber cumplan con sus obligaciones tributarias y laborales.

    Prohibir la aplicación no soluciona el problema de fondo, y es que el taxi se ha vuelto un medio de transporte poco eficiente. Los pasajeros se quejan de los precios, y los taxistas de que sufren para llegar a final de mes. Solamente por eso, ya tenemos el diagnóstico de un problema que hay que resolver.

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