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BMW i8 (II): tecnología y dinámica

Continuamos con el análisis del nuevo BMW i8 y en este segundo artículo nos adentramos en la tecnología que encierra el nuevo y sorprendente deportivo alemán. Además, hemos tenido la ocasión de hablar con la única persona de España (y de las pocas del mundo) que ha conducido el BMW i8 y nos ha contado sus impresiones.

Si su diseño exterior e interior ya son innovadores, el concepto que propone el BMW i8 desde el punto de vista tecnológico es absolutamente revolucionario. Por su aspecto no sería raro esperar que bajo su carrocería se escondiese una de las grandes joyas mecánicas de la marca alemana llevada por encima de los 600 CV. Pero te equivocas si piensas que el BMW i8 es la respuesta de Múnich a modelos como, por ejemplo, el Audi R8.

BMW ha dejado de soñar en cómo debería ser el deportivo perfecto del siglo XXI para, directamente, fabricarlo en serie. En sus entrañas alberga una mecánica híbrida que rinde una potencia total de 362 CV. Lejos de decepcionar, por ser incluso inferior a la que ofrecen los nuevos M3 y M4, la cifra genera expectación. Pero es inevitable que, a la vista de la imagen que tiene el modelo, pedir explicaciones a BMW por no haber apostado 'más fuerte'. Pero insisto en que este coche es tan innovador que seguramente consiga cambiar muchos de los clichés que envuelven al mundo de los superdeportivos. Y, a medida que sus responsables te van desgranando sus secretos, las dudas sobre su apuesta se convierten en una imparable curiosidad. Veamos.

Para empezar, el bastidor está compuesto por una célula de fibra de carbono. Y es que el liviano y rígido material es tan abundante en el BMW i8 que la fábrica que la marca tiene en Moses Lake (en Estados Unidos) ha recibido una inversión de 200 millones de dólares y ampliado su plantilla hasta 200 trabajadores para convertirse en la factoría que más fibra de carbono produce en todo en el mundo (el objetivo son 9.000 toneladas al año). Esa es la pieza clave del llamado 'Modulo Life', emplazado en la mitad superior del coche, lugar de pasajeros y carga. Para entendernos: la zona habitable. Mientras que, de la 'línea de flotación' hacia abajo, va toda la mecánica que integra el 'Módulo Drive'.

Este está compuesto por tres elementos, principalmente: el motor eléctrico en el eje delantero, las baterías a lo largo de toda la parte central y el motor trasero y núcleo principal de la transmisión sobre el eje posterior. Con todo ello se ha conseguido un reparto de pesos perfecto 50:50 entre el eje delantero y trasero.

Un valor que, sin duda, garantiza que estamos hablado de un deportivo con muy buenos argumentos. El peso total del conjunto es de 1.485 kilos, una de las razones que explican que el BMW i8 no necesite una potencia sobredimensionada para ofrecer unas sensaciones extremas. Pero de eso hablaremos más adelante.

Llega el momento de desmenuzar la mecánica. Como ya he comentado, sobre el eje delantero encontramos un motor sincrono eléctrico que rinde 131 CV y 250 Nm de par. Detrás va un bloque de combustión interna con tres cilindros, doce válvulas y 1.499 centímetros cúbicos, sobrealimentado por el sistema BMW TwinPower Turbo. La potencia de este pequeño propulsor es de 231 CV y su par motor 320 Nm. En conjunto, estos dos motores ponen bajo nuestro pie derecho 362 CV y 570 Nm. Recuerda que el conjunto no llega a 1.500 kg y entonces te empezarán a salir las cuentas...

Esta mecánica híbrida se alimenta por unas baterías de iones de litio que pesan 200 kg, pero su ubicación en la parte central y más baja del bastidor, a ras de suelo, neutraliza el posible efecto de lastre que podrían tener. El BMW i8 es un híbrido enchufable. Así que, además de por la propia dinámica del coche, las baterías de puede recargar en una toma doméstica en 2,5 horas (además existe un accesorio original de la marca, el BMW iWallbox Pure/Pro que permite bajar este tiempo por debajo de 2 horas).

Con todo ello, la autonomía completa del modelo es de 600 km (el depósito de gasolina es de 42 litros) pudiendo circular en modo completamente eléctrico durante 37 km. La cifra de consumo medio es de 2,1 litros a los 100 km y las emisiones 49 g/km CO2.

Llegados a este punto, toca hablar de cuánto corre, pero para eso, y hasta que podamos probarlo con nuestras propias manos, hemos tenido la oportunidad de hablar con la única persona que lo ha conducido por ahora en España.

Primeras impresiones de conducción del BMW i8

Borja Hormigos es Jefe de Prensa de BMW España y, entre los quehaceres de su trabajo, está el probar los nuevos modelos antes que nadie, incluso cuando están en fase de desarrollo, para conocerlos a fondo y manejar toda la información posible sobre ellos.

El BMW i8 no ha sido ninguna excepción y ya el pasado mes de agosto tuvo la oportunidad de rodar con una de las primeras unidades de prueba en Estados Unidos. Hace sólo unos días, Borja se desplazó hasta Santa Mónica (EEUU) para ponerse al volante de las primeras unidades de producción.

La ficha técnica dice que el BMW i8 acelera de 0-100 km/h en 4,4 segundos y tiene una velocidad punta limitada a 250 km/h. Las cifras son atractivas pero Borja nos insiste en que lo impresionante son las sensaciones que transmite, siendo incluso más deportivo que el nuevo M4, aunque sea menos potente.

"Es impresionante la capacidad de tracción que tiene a la salida de curvas muy cerradas. El motor responde de forma instantánea y con muchísima fuerza. La tracción integral y el funcionamiento inmediato del motor eléctrico, le hacen ser increíblemente rápido". La verdad es que viendo que anuncia una recuperación de 80 a 120 km/h en 3,4 segundos, es más fácil entender las palabras de Borja.

Pero no todo es correr en este automóvil y por eso dispone de tres modos de conducción que lo transforman radicalmente. En el modo 'Comfort' el coche se moverá en eléctrico hasta 65 km/h y la autonomía es de unos 500 km. En el modo 'Eco Pro' se puede alcanzar la autonomía máxima en eléctrico (37 km) y la autonomía completa (600 km) ya que la mecánica se centra en un funcionamiento eficiente y en la recuperación de energía.

En tercer lugar está el modo 'Sport', el cual se selecciona a través de la palanca de la caja de cambios (dando un toque a la izquierda) y no desde los botones de la consola. En este caso, la instrumentación se pone en rojo, aparece el cuentarrevoluciones en el lado derecho de la pantalla y la mecánica entrega su máxima potencia.

Estas tres caras del BMW i8 van 'aliñadas' con el control activo de sonido, otra interesante sorpresa que podemos ver bajo el paragolpes trasero: a la derecha lleva una doble salida de escape y a la izquierda un altavoz. El sistema modula el sonido de la mecánica dependiendo del modo y el tipo de conducción que de lleve a cabo. Nosotros no pudimos comprobarlo, pero Borja "nos ha asegurado que es capaz de rodar de forma completamente sigilosa en eléctrico y emitir un bramido espeluznante cuando se le hace correr".

Hasta aquí nuestra 'primera cita' con le BMW i8, de la que salimos con unas enormes ganas de poder comprobar por nosotros mismos todo lo que promete. Así que sigue atento porque muy pronto lo podrás leer en MOTOR.ES.

Fotos: José Armando Gomez

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