Mis favoritosAccesoVender coche
Autobild.es

Jaguar XF Sportbrake 2.2D 200cv: Conducción y conclusiones

10

Ya hemos visto el exterior e interior del modelo más versátil que comercializa Jaguar. Ahora toca probar su motor diésel ¿son suficientes sus 4 cilindros?. El fabricante garantiza unas más que dignas prestaciones gracias a su potencia de 200cv y un consumo realmente ajustado, aunque el peso del modelo nos parece elevado.

Es hora de ponerse al volante del Sportbrake, me acerco poco a poco preguntándome que va a pasar a continuación. El coche tiene un nivel muy alto y no sé si este diesel de 4 cilindros va a decepcionarme, lo normal sería que bajo el capó de este lujoso familiar se encontrará un motor de 6 cilindros. El caso es que sobre el papel sus cifras no son malas, pero los datos oficiales no entienden de sensaciones. Vamos allá.

La función de acceso sin llave Smart Key permite que acceda el habitáculo sin problemas, me ajusto el asiento, pulso el botón de arranque, las salidas de aire rotan, el selector de marcha emerge del túnel de transmisión y listo para disfrutar. Detalles que marcan la diferencia.

Callejeando por las estrechas calles de la ciudad, el XF muestra su principal punto en contra gracias a sus generosas dimensiones. Los sensores de parking y la cámara de visión trasera son útiles a la hora de aparcar en batería y maniobrar en situaciones delicadas. El Sistema Stop Start funciona con rapidez y no es nada molesto (gran fallo en muchos otros modelos) y además ayuda a bajar las cifras de consumo.

El consumo para ciudad homologado es de 6'1L, nosotros hemos obtenido una cifra que oscilaba entre 6'0L y 7'9. En carretera sin embargo hemos tenido consumos realmente sorprendentes, realmente bajos por debajo de 120km/h siempre que la marcha sea constante. El consumo homologado en carretera es de 4`5L, cifra que alcanzas sin problemas al circular a 105-110km/h. A 120 también puedes conseguirlo según la carga que lleves y la ruta que estes haciendo, pero es raro que el consumo sea superior a 5'3L cada 100km.

Para la potencia que tiene y el peso podemos decir sin lugar a dudas que esta berlina de lujo consume muy poco. Nos gusta la insonorización del habitáculo así como la comodidad que sienten tanto los pasajeros como el conductor. En cuanto llevamos unos kilómetros en carretera la gran impresión que te llevas es que el vehículo es realmente noble y estable, realmente confortable.

Pero pesa 1.850 kg. En autovías esto último no es un problema, salvo en una frenada de emergencia donde los frenos tienen que trabajar duro (además nuestra unidad equipa neumáticos de invierno), pero si nos metemos en carreteras más reviradas empezamos a notar ciertas inercias inevitables por las leyes de la física.

La transmisión automática de 8 relaciones dispone de dos programas D y S, siendo este último el deportivo, orientado a las prestaciones que básicamente bloquea a que cambio de marchas se realice a un régimen superior de 2.500 rpm.

Si llevamos mucha carga es recomendable circular en modo S, e indicar desde las levas en el volante la marcha en la que queremos circular. Esto es indispensable para reducir drásticamente el tiempo de las maniobras de adelantamiento. Las recuperaciones son lentas debido a que la relaciones de la caja de cambios son muy largas, la octava rara vez se engranada por debajo 100km/h y a 120km/h el motor gira a 1.500 rpm por lo que la 7º y 8º marcha son relaciones de deshago.

La transmisión entre marchas es únicamente notoria al engranar estas dos últimas relaciones, no porque la transmisión transmita tirones durante la marcha si no porque escucharemos como el motor cambia de tono cuando realiza el cambio.

El reparto de pesos y la suspensión trasera autonivelante transmiten una gran sensación de aplomo, lo que junto a nuestras impresiones anteriores quiere decir que este modelo es agradable de conducir siempre que no tengamos pretensiones deportivas, ya que el motor hace lo que puede (0 a 100km/h en 8'8 Seg). Una vez en carretera el aislamiento del habitáculo sale a relucir, los ruidos aerodinámicos brillan por su ausencia.

Lo único que me ha disgustado ha sido la rumorosidad del motor en fases de aceleración y que carece de vibraciones gracias a un funcionamiento suave. Y no me ha gustado porque, en ocasiones, da la sensación de que el motor no acompaña al conjunto, no llega a nivel de excelencia de otros aspectos del vehículo. Por lo demás, todo el ADN del XF sportbrake es sin duda premium.

Noticias relacionadas

Jaguar XF Sportbrake 2.2D 200cv: Conducción y conclusiones
Configuración de cookiesLas cookies son importantes para el correcto funcionamiento de nuestra web. Usamos cookies para mejorar tu experiencia de navegación, recordar tus datos de inicio de sesión y recopilar estadísticas para optimizar la funcionalidad de la web y ofrecerte contenido personalizado en función de tus intereses. Lee aquí nuestra política de cookies. Acepto