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    Prueba Audi A5 Coupé 40 TDI, el valor de la estética

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    Uno de los coches más bonitos de Audi ha pasado por nuestras manos

    El Audi A5 Coupé ya ha pasado por nuestras manos en su lavado de cara de la segunda generación. Concretamente hemos podido poner a prueba la motorización 40 TDI de 190 CV, la cual da un equilibrio completo para todo tipo de situaciones. Por supuesto, sin olvidar nunca esa estética que es capaz de girar cabezas.

    El Audi A5 llegó a nuestras vidas mientras corría el año 2007. Su principal objetivo era crear una alternativa con carrocería coupé al ya conocido Audi A4, su hermano con cuerpo de berlina clásica de 3 volúmenes. ¿El resultado?, un acierto con mayúsculas. En aquel momento, el terreno de juego estaba reñido entre el BMW Serie 3 Coupé, y el Mercedes CLK, aunque este último no jugaba exactamente en la misma liga, y no fue hasta el año 2011 cuando la marca de la estrella nos mostró la auténtica alternativa, dotando al Clase C de una variante coupé.

    Pero hoy no estamos aquí para hablar de BMW ni de Mercedes. Nuestro protagonista de hoy se llama Audi A5 Coupé. Y debemos especificar concretamente que estamos ante la versión coupé de 2 puertas, pues dentro de la gama del Audi A5 tenemos disponibles tres carrocerías bien diferenciadas: una Coupé de 2 puertas, una Cabrio con techo de lona y una Sportback de 4 puertas, aunque esta aún conserva la pronunciada caída del techo, convirtiéndose así en una popularmente conocida como berlina coupé.

    La línea coupé del A5 es capaz de enamorar a todo aquel que lo mire

    Y sí. Tenemos que hablar largo y tendido sobre la estética del Audi A5 Coupé pues, posiblemente sea su mayor baza para atraer miradas, y es que puedes ser más o menos amante de este tipo de carrocerías, pero lo que no podremos negar jamás es que el coche es bonito a rabiar. Y como digo, esta posiblemente sea su gran baza de juego, junto a una dinámica centrada en el confort y en la conducción más lógica.

    Por que, aunque muchos así lo crean, no estamos ante un deportivo, sino más bien ante una cómoda berlina de únicamente dos puertas. Pero como hemos dicho anteriormente, hablemos de su apartado estético. Aunque no sea tan fácilmente reconocible, estamos ante la puesta a día, o restyling, del modelo presentado en el año 2016, la que vino a ser llamada como la segunda generación del modelo.

    Cambios leves pero efectivos

    Los cambios no fueron sustanciosos ni extremos. Simplemente una puesta al día que supuso un pequeño retoque en el parachoques delantero, donde se ubican las luces antiniebla. También la parrilla ha sido levemente retocada, incluyendo una nueva trama en su interior la cual acoge a los cuatro aros de la marca alemana. Otro punto que ha sufrido los nuevos trazos del lápiz, han sido sus grupos ópticos, los cuales acogen una nueva forma lumínica LED diurna.

    La renovación en la firma lumínica de sus faros ha sido todo un acierto

    Pero echando un vistazo a sus cuartos traseros, quizás sea aquí donde más cambios se han realizado, aunque en un primer vistazo generalizado no lo parezca. Sus faros se han rediseñado, al igual que sucede con los situados en el frontal, ofreciendo ahora una nueva firma lumínica. La zona inferior del parachoques directamente ha sido sustituido por otro de nuevas formas. Esta parte ahora acoge una doble salida de escape trapezoidal decorativa en el lado derecho y real en el lado izquierdo.

    Como ya veis, unos cambios muy leves y que suponen una pequeña puesta al día de un vehículo que de por sí ya se veía bastante actual previamente a este lavado de cara. Prácticamente lo mismo sucede en su interior, el cual continua presumiendo de unos generosos espacios de habitabilidad para sus ocupantes delanteros y no demasiado sobrados para los que se sitúen en la segunda bancada.

    Pero si pasamos a detallar uno por uno las novedades de este restyling en el habitáculo, tendríamos que hablar casi exclusivamente de una pantalla central de info-entretenimiento de un tamaño más generoso, llegando ahora hasta las 10,1 pulgadas (8,3 en la versión precedente). Esta pantalla táctil está situada sobre el salpicadero de forma independiente, con una integración prácticamente inexistente. También se ha actualizado la manera de interactuar con dicho sistema, donde anteriormente debíamos manejarlo a través de un control por mandos situados entre la palanca de cambios y el posavasos. En esa zona ahora se ubica un pequeño compartimento en el que guardar objetos como el mando del garaje o las propias llaves del vehículo.

    Un interior con la calidad y la funcionalidad que esperas de un coche como el Audi A5

    No debemos pensar que en Audi se han dejado llevar por la tendencia de concentrarlo todo en una pantalla central, pues el A5 continúa conservando mandos tradicionales, con el mismo tacto de gran calidad a los que siempre nos acostumbra la marca de los cuatro aros. Y realmente celebramos su no incorporación a las tendencias actuales, que no hacen otra cosa sino obligar al conductor a desviar la mirada cada vez que quiera llevar a cabo cualquier tipo de cambio, como por ejemplo, el climatizador. Un desvarío en el que Audi, por suerte, no entra.

    Tampoco encontramos cambios en el sistema de la instrumentación situado tras el volante, aunque tampoco necesitaba cambio alguno pues su iluminación y personalización son, sin duda alguna, de los mejores que podemos encontrar hoy día en el mercado. El Virtual Cockpit continua teniendo un tamaño de 12,3 pulgadas.

    Los cambios en este restyling han sido escuetos, y es que el Audi A5 Coupé sigue cautivando miradas allá por donde pasa

    Como ya he mencionado, los espacios habitables del interior del vehículo no han variado con esta actualización, conservando unos asientos delanteros bien holgados para todo tipo de tallas, y unos traseros con un espacio mucho más justo. El Audi A5 está homologado para únicamente 4 pasajeros, dejando en la segunda fila a dos pasajeros que podrán viajar medianamente cómodos si no superan el 1,80 metros de estatura. Dispondrán de un reposabrazos central, altavoces y una salida de ventilación con regulación propia en el túnel central (siempre que hayamos escogido la climatización trizona), pero su acceso no es nada sencillo para personas que se vean con una movilidad mínimamente reducida o directamente poco ágiles.

    Sus asientos delanteros ofrecen una comodidad y sujeción sobresaliente

    El maletero, por su parte, y al igual que sucede en todo el espacio interior del A5 Coupé, no modifica su tamaño, dejándonos con un volumen de carga de 450 litros en un espacio muy cuadrado y muy aprovechable para un uso cotidiano. Podremos abatir la fila de asientos traseras en caso de que necesitemos un extra de espacio para transportar grandes objetos.

    Para terminar, en el apartado de las motorizaciones, el lavado de cara del Audi A5 ha traído consigo la incorporación de las nuevas nomenclaturas instauradas por la marca. En las motorizaciones de gasolina tenemos 2 opciones: el 40 TFSI de 190 CV y el 45 TFSI de 245 CV. Ambos montan un sistema de hibridación ligera de 12 voltios. Por su parte, entrando en las motorizaciones de gasóleo encontramos tres opciones bien diferenciadas: 35 TDI de 163 CV, 40 TDI de 190 CV y 50 TDI de 286 CV.

    Prueba de conducción

    Pero aunque la teoría está bien, el Audi A5 Coupé es un coche que hay que conducirlo para saber cuál es su auténtico papel, aunque antes de adentrarnos en su dinámica debemos comentar lo bueno de sus acabados generales. Sí es cierto que echamos en falta un uso menos extendido del poco agraciado negro piano, ese material que es imposible mantener limpio y que se araña con suma facilidad. Salvando este detalle, el resto de materiales usados son de una muy buena calidad. Todo funciona como esperas que lo haga, sus botones tienen un tacto muy personal propio de Audi. Todo está diseñado con gran resistencia y durabilidad.

    La zaga también ha sido convenientemente renovada

    El acabado S Line trae consigo unos asientos deportivos de lo más vistosos, pero es en el catálogo de extras donde podemos encontrar los que monta nuestra unidad en particular, denominados como asientos deportivos S, con una trama de costuras en forma de rombos. Lo cierto es que su aspecto no puede ser mejor, al igual que su comodidad, pues se amoldan a todo tipo de fisionomía con facilidad.

    Llega el momento. Arrancamos el motor 2.0 TDI de 190 CV y salimos. Es importante recordar que no estamos ante un vehículo deportivo, sino más bien confortable y de nobles reacciones. El Audi A5 Coupé es un coche con el que podemos afrontar el día a día con total tranquilidad y comodidad, y sobre todo, con una imagen particularmente arrolladora.

    El cambio de nuestro A5 es el denominado como S Tronic, una caja automática de doble embrague de 7 relaciones, el cual hace un buen trabajo en la práctica totalidad de situaciones. Tiene buenas reacciones y la velocidad de cambios, tanto para subir como reducir marchas es considerablemente correcta. Dependiendo del modo de conducción seleccionado sus cambios se realizarán más o menos temprano, siendo en el modo Dynamic donde más aprovecha el rango de revoluciones, aunque si quieres probar sacarle el máximo partido a su potencial, monta unas pequeñas levas tras el volante con las que elegir nosotros mismos cuándo queremos que los cambios se produzcan.

    La transmisión de nuestra unidad es la S tronic de 7 relaciones

    Aunque nuestra unidad montaba la suspensión deportiva S Line, no es apreciablemente dura ni incómoda, aunque sí algo más rígida que la que incorpora el modelo de serie, y gracias a esta podemos llevar a cabo un paso por curva más plano y con algo más de estabilidad, en cualquier modo de conducción seleccionado, no exclusivamente en modo Dynamic.

    La dirección de este coche es muy suave, quizás excesivamente en algunos momentos de inspiración por carreteras secundarias y con muchas curvas, pero lo cierto es que esto es rápidamente eclipsado por la facilidad del A5 encarando una curva tras otra. De esto tiene una buena parte de culpa la tracción total quattro de la que Audi tanto presume (y con razón), pues gracias a ella la sensación de seguridad en este coupé es mayúscula. Es cierto que como ya he dicho, no es un deportivo, pero te hace sentir un grandísimo conductor, ya que es posible tomar las curvas a una gran velocidad y sin ruborizarse lo más mínimo. Por supuesto, todo esto circulando con una comodidad más que notoria.

    Tomar curvas con el Audi A5 Coupé es como hacerlo sobre raíles. La tracción quattro aporta una confianza sin igual

    Tampoco es un coche especialmente ruidoso. Su aislamiento exterior es más que notable, pues no se aprecia rumorosidad aerodinámica, ni tampoco de rodadura, circulando a velocidades normales. El ruido de la mecánica es más perceptible una vez superamos la zona media del tacómetro, pero no llega a ser molesto ni especialmente notorio.

    Su renovación ha sido discreta pero efectiva

    Su potencia se entrega de una manera muy lineal una vez superada la barrera de las 2.000 revoluciones. Por debajo de dicha cifra no tan notable la elasticidad del motor, y en el momento en el que queramos algo más de potencia inmediata, será conveniente hacer una reducción de marcha, aunque para ciertas situaciones, como un adelanto en autopista o una incorporación a esta vía, donde la ganancia de velocidad es más paulatina pero constante, podremos llevarlo a cabo sin ningún tipo de inconveniente.

    Por último y antes de concluir, debemos hablar de consumos, y es que bien es cierto que sus datos no son elevados, pero sí me esperaba una cifra algo menor. Durante toda la semana que duró esta prueba el consumo medio general obtenido fue de 6,5 litros. Como he dicho, no es elevada, pero sí esperaba un consumo menor. En toda esa semana se le dio un uso urbano, donde pudimos extraer una media de 7,5 litros, también en vías de circunvalación y autopista, donde esta cifra se reduce notoriamente, marcando consumos por debajo de 6 litros. Y también nos adentramos en carreteras secundarias donde la cifra se mantuvo sobre los 6,2 litros.

    Conclusión y precios

    En definitiva, el Audi A5 Coupé es un coche que visualmente es bonito a rabiar. Su estética es capaz de enamorar a todo aquel que lo ve. Dinámicamente su comportamiento es muy noble y eficaz, parejamente al confort de marcha que proporciona, siendo un vehículo realmente cómodo para la gran mayoría de situaciones, pero para algunos quizás se eche en falta un toque extra de picante que suponga la guinda del pastel.

    Nuestro A5 Coupé monta el motor 2.0 TDI de 190 CV

    Finalmente, metiéndonos en el apartado más temido, decir que el Audi A5 Coupé no es precisamente económico y comienza su oferta en 48.100 euros para la versión 35 TDI con cambio S tronic, y aunque de por sí, de serie viene considerablemente bien equipado, lo cierto es que esta cifra irá subiendo con pasmosa facilidad en cuanto visitemos más de la cuenta el catálogo de extras.

    Prueba Audi A5 Coupé 40 TDI, el valor de la estética