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Presentación BMW Serie 1 2015 (III): Prueba BMW 116d

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BMW ha actualizado por completo la gama mecánica del Serie 1 2015. La gran parte de los motores presentan una configuración semejante a la que conocíamos, salvo las unidades menos potentes, los 116, gasolina y diésel. Este último es el que he tenido la ocasión de probar.

BMW lleva impregnado en su ADN la deportividad. Potencia bajo control, motores capaces de elevarte a los altares de la gloria. Modelos míticos y versiones fascinantes que han hecho a la marca ser lo que es a día de hoy. Por eso en un primer momento cuando te dicen que un BMW lleva un motor de tres cilindros, lo primero que te genera es estupor y duda. Esta situación se produjo cuando el Serie 1 2015 salió a la luz con dos unidades tricilindricas, el 116i y el 116d, siendo esta última la que más afluencia de público puede atraer hacia sí.

El 116d presenta el mismo diseño que el resto de sus compañeros, atractivo y agresivo

Por ese motivo, para comprobar si realmente era lógico un bloque de estas características en un BMW, tomé la decisión rápida de probar el 116d. En dicha elección también influyó el hecho de que a buen seguro sea la unidad más vendida de todas. Argumentos más que suficientes para ponerme a los mandos de un BMW tan poco habitual. Recordad que hasta la fecha el único que hace gala de un motor así es el fantástico i8 que ya hemos probado.

BMW ha desarrollado todos los motores del Serie 1 a partir del tres cilindros

En verdad los motores de ambas unidades son el mismo, con tres cilindros y 1.498 centímetros cúbicos de cilindrada. En el caso del diésel se le añade un turbo de compresión variable y una configuración distinta para que en vez de 231 CV se consigan 116. Una cifra más en consonancia con el concepto que este coche aporta, pensado para un uso diario y rutinario.

Una vez colocado tras el volante y tras arrancar el motor lo primero que te das cuenta es del sonido. Obviamente la ausencia de un cilindro provoca variaciones significativas en el sonido que proviene tanto del vano motor como del escape. No es desagradable ni mucho menos, pero no se le nota tan suave como el de sus colegas de cuatro cilindros, y ni que decir tiene la diferencia notable con la unidad de seis, pero bien es cierto que no juegan en la misma liga.

A pesar de notar esa rugosidad en el ruido, esta no se transfiere al habitáculo. Una vez cierras las puertas te aíslas completamente del mundo exterior. Tan solo percibes un ligero rumor, todo muy silencioso y ni una sola vibración. Es agradable esta primera sensación, ya que los motores de tres cilindros tienen el inconveniente de ser tremendamente desequilibrados, tendiendo a producir un mayor número de vibraciones, pero que en este caso no se aprecian. Se nota que BMW es una marca Premium.

Al iniciar el recorrido tampoco se nota nada extraño. A bajas velocidades el 116d rinde exactamente igual que cualquier otra unidad. Su empuje es consistente y aunque bien es cierto que no te pega al asiento, no lo necesita para llevarte a velocidades de funcionamiento habituales. En ciudad o entornos urbanos se muestra consistente con un funcionamiento muy agradable, y cómodo. Sobrepasa los siempre molestos badenes sin apenas inmutarse. La suspensión filtra todas las irregularidades que se presentan haciendo que el confort empiece a destacar desde los primeros metros.

Una vez me adentro en la carretera llega hora de comprobar cómo es capaz de estirar este motor, hay que comprobar si realmente es una opción viable más allá de la ciudad y del uso diario. En el tramo de autopista el 116d vuelve a destacar por su baja rumorosidad y elevado confort, algo que no nos abandonará en ningún momento. Las velocidades de crucero normales 100 - 120 Km/h se alcanzan sin excesivas complicaciones. Repito no te pega una patada en la espalda, pero a fin de cuentas su rendimiento es tan óptimo el de cualquier otro coche con una potencia semejante sin importar de cuantos cilindros se dispongan. Aunque ojo, puedes llegar a velocidades donde tus puntos empiezan a peligrar.

Tanto en autopista como en ciudad el 116d se desenvuelve con absoluta normalidad. Sin problemas

La unidad de pruebas montaba el cambio automático de ocho velocidades. Los cambios son suaves y progresivos. El propio sistema analiza el tipo de conducción que estás realizando, así que cuanto más pises el pedal del acelerador más se alargarán las marchas, llegando incluso a cambiar a 4.500 revoluciones circulando en el modo Sport +. Si pulsamos el botón Eco circularemos a 120 Km/h con un régimen de giro de 1.800 rpm y en la marcha más alta, suavidad y economía.

El cambio automático es una excelente opción, aunque supone un sobrecoste de 2.400 euros

Haciendo un punto y a parte, el consumo es el verdadero secreto del 116d. Nada más salir al mercado esta unidad se convirtió en el BMW con el consumo más bajo de todos, si exceptuamos a los miembros de la clase "i". La cifra que se homologa es de 3,4 litros cada 100 kilómetros en un recorrido mixto. Bien es cierto que la prueba no permitió analizar al detalle los gastos de carburante, pero en todo momento dio la sensación de que cifras semejantes pueden llegar a darse, aunque siempre que se tenga cuidado con el pie derecho.

Volviendo a la carretera, los modos de conducción Sport +, Sport, Confort y Eco Pro sirven para ajustar más configuraciones como la suspensión, la respuesta del acelerador o la dureza del volante. Así que ya va siendo hora de tomar una carretera de montaña, seleccionar el modo más dinámico de todos y comprobar de lo que es capaz realmente el 116d. Así que allá vamos.

Los habrá con reticencias, no cabe duda, pero la verdad es que el rendimiento del 116 es irreprochable. Una gran opción para el día a día

Inmediatamente te das cuenta que el chasis está muy por encima del motor. Sí, el BMW 116d puede llegar a presentar niveles muy altos de comportamiento en carreteras reviradas, algo que no habíamos puesto en duda, pero está claro que su motor se queda corto para este tipo de conducción. Bien es cierto que puedes llegar a alcanzar velocidades sorprendentes, más de las que a priori puede parecer, pero los tres cilindros limitan mucho la conducción dinámica, ya que las recuperaciones o las salidas enérgicas de las curvas podrían ser mejores. Aun así se muestra muy aplomado en las curvas y con un agarre sobresaliente. Repito, el chasis está muy por encima del motor y no ha sido diseñado para este tipo de entornos.

Los diferentes modos de conducción se adaptan a nuestros diferentes estados de animo

Así que en conclusión, ¿es este BMW 116d una opción acertada? Pues sí y no. Si eres de los puristas que buscas cada curva como si te fuera la vida, no, no es tu coche. Pero si buscas un coche excelente para el día a día, para viajar cómodamente, para sentir el carácter Premium de la marca, para gastar poco y para lucir, sí, este es tu coche. Una opción ideal que muchos compradores tomarán para sí, y de verdad, con la mano en el corazón, no se equivocarán. Un BMW un poco descafeinado, pero un BMW al fin y al cabo, y eso amigos míos es lo mejor que se puede decir.

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