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    Prueba Citroën C3 2020, siguiendo la senda del éxito (Con vídeo)

    Prueba Citroën C3 2020, siguiendo la senda del éxito (Con vídeo)
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    Javier Gómara
    Javier Gómara17 min. lectura

    La historia del Citroën C3 es una historia de éxito. La tercera generación recibe un lavado de cara, una pequeña actualización de mitad de ciclo comercial que ya hemos probado. ¿Cómo le han sentado los cambios? Pues vamos a descubrirlo.

    El Citroën C3 es un éxito rotundo. Para que os hagáis una idea, Lamborghini acaba de celebrar la producción de la unidad 10.000 del Aventador, y para ello han tardado nueve años. El C3, por el contrario, solo en esta generación, ha vendido más 750.000 unidades en cuatro años. Eso quiere decir que, lo que Lamborghini tarda en vender nueve años, Citroën consigue hacerlo en menos de 20 días. Si eso no es un éxito, que venga Dios y lo vea.

    Analizamos los cambios que Citroën ha aplicado a la tercera generación del C3. Descúbrelos.

    Por ese motivo los franceses se han tomado con calma la renovación del C3. Lo han cambiado, sí, pero no mucho no fuera a ser que acabaran rompiendo la gallina de los huevos de oro. Pues sí, si no te habías enterado, el Citroën C3 estrena restyling, aunque muy discretito. De hecho, las medidas no cambian en absoluto con las que ya conocíamos, y eso nos deja con 3,99 metros de largo, 1,75 metros de ancho, 1,47 metros de alto y 2,54 metros de distancia entre ejes. Un tamaño ideal para el segmento B, donde tiene la competencia del Renault Clio, el Peugeot 208, el Ford Fiesta, el Toyota Yaris, el SEAT Ibiza y muchos más.

    Como ya he dicho, los diseñadores de Citroën han sido muy conservadores a la hora de aplicar un lavado de cara al C3. Los únicos cambios que cabe la pena mencionar, a nivel estético son: el parachoques delantero, que ha recibido el mismo diseño que vemos en otros productos de la casa, como el nuevo C4, nuevo diseño para los Airbumps de las puertas, juegos de llantas entre 16 y 17 pulgadas, y también faros traseros con tecnología LED y efecto 3D.

    El cambio estético más importante es el parachoques delantero

    Si no estás atento los detalles se escapan, pero lo que es imposible que se escapen son las 97 combinaciones diferentes solo para el exterior. Más colores, más opciones y un programa de personalización de tal magnitud que costará ver dos C3 completamente iguales circulando por la carretera. No hay que olvidar que el diseño sigue siendo el principal argumento de compra dentro del segmento de los utilitarios. Y eso le ha ayudado bastante a acumular ventas.

    Las casi 100 combinaciones diferentes para el exterior se integran dentro del catálogo de equipamiento. Hay cuatro niveles diferentes: Live, Live Pack y Feel Pack y C-Series. En cada uno de ellos nos encontramos algo especial. Los pasos de rueda en plástico negro a partir del acabado Live Pack, el techo en contraste y los Airbumps laterales desde el nivel Feel Pack y así hasta llegar al nivel más alto, donde encontramos el mayor abanico posible de elementos intercambiables.

    De puertas para dentro mantiene los mismos elementos que ya conocíamos, y también los mismos materiales. La sensación de calidad es correcta, aunque se abusa en exceso de los plásticos duros. El cambio más significativo introducido en el restyling son los nuevos asientos, que Citroën denomina Advanced Comfort y el reposabrazos para el conductor. Por supuesto tampoco puede faltar la tecnología. Es decir, que Citroën se ha centrado en hacerlo más cómodo y avanzado.

    De puertas para dentro el C3 recibe los asientos más avanzados y cómodos de Citroën

    La tecnología cada día vende más, aunque el equipamiento base del Citroën C3 no es demasiado notable, tendremos que ir escalando en los niveles de equipamiento para encontrar elementos interesantes como: como luces diurnas de LED, radio digital, control de crucero, climatizador automático, acceso y arranque sin llave, cámara trasera, navegador, conectividad para Android Auto y Apple CarPlay, y sistema multimedia con pantalla táctil de siete pulgadas que centraliza todos los sistemas del coche. No menos importante es el despliegue de elementos de seguridad y ayudas a la conducción, con hasta 12 sistemas diferentes.

    Un detalle que seguro que gustará a los amantes de las redes sociales, es la ConnectedCam. Se trata de una lente integrada en el espejo retrovisor interior. Permite hacer fotos y grabar vídeos de hasta 20 segundos para luego compartirlos con tus amigos. En caso de accidente también es útil, ya que guarda en la memoria los 30 segundos anteriores a la colisión y el minuto posterior. Para su manejo es necesario instalarse una aplicación específica en el móvil.

    Las plazas traseras son las propias de un modelo de esta categoría. ¿Eso qué quiere decir? Pues que el espacio para los ocupantes posteriores no es excesivamente grande. Es fácil que las rodillas golpeen el respaldo de los asientos delanteros, y la altura tampoco es excesivamente grande. Aunque la capacidad máxima es de cinco pasajeros, no recomiendo cargar más de cuatro, porque entonces todo se vuelve muy estrecho. Si al final viaja un quinto pasajero, lo ideal es que sea para recorridos cortos. Lo que sí me llama la atención es la falta de lujos para la segunda fila.

    En lo que a volumen de carga se refiere, el C3 sigue ofreciendo unas cotas más que suficientes para el día a día. 300 litros de capacidad mínima que lo sitúan como uno de los mejores de la categoría. Su capacidad máxima es de 922 litros, cubicaje que se logra abatiendo la segunda fila de asientos en una proporción 60:40. Los únicos inconvenientes son que el suelo nunca queda completamente plano, y que la boca de carga está excesivamente elevada, por lo que no pone fácil cargar y descargar objetos grandes y pesados.

    Aunque la mayor parte del interior es de plástico, la sensación de calidad no es mala

    A la hora de motorizar el C3, la gama ha sufrido mínimas variaciones. La oferta está conformada por dos bloques de gasolina y otro diésel. Todas las versiones de gasolina montan un bloque de tres cilindros y 1,2 litros con 83 y 110 caballos. Esta última será la única mecánica que pueda asociarse con un cambio de marchas automático EAT6 de seis velocidades. El diésel por su parte está alimentado por cuatro cilindros de 1,5 litros que entrega 100 caballos de potencia.

    Si bien el diseño es el mayor motivo de venta en el segmento B, el segundo es el precio. Las marcas luchan por ofrecer presupuestos competitivos, y en el caso del Citroën C3 el precio de salida se sitúa en los 13.400 euros, sin ofertas o promociones. Por el contrario, la opción más cara de todas no llega a superar los 20.000 euros (extras no incluidos). Eso quiere decir que su precio contenido se sitúa en la media del segmento, siendo ajustado y equilibrado.

    Al volante del nuevo Citroën C3

    Antes incluso de arrancar me doy cuenta que sí, que los asientos son mucho más cómodos. Se nota esa espuma extra, además ahora tienen la posibilidad de ser calefactados, al menos en los acabados más altos. Sentado tras el volante también pienso que la gama de motores no es especialmente grande, pero está muy bien escalonada. Hay tres motores que pueden ajustarse a un amplio rango de usos.

    Las 97 combinaciones diferentes para el exterior harán que sea muy difícil ver dos C3 iguales

    Esta el PureTech de 83 caballos para aquellos que no busquen demasiadas prestaciones y que se muevan habitualmente por ciudad o por carreteras entre poblados. Luego está el BlueHDi de 100 caballos para los que la ciudad se quede corta y se dediquen a viajar grandes distancias. Mejores prestaciones y mínimos consumos es lo que ofrece la única alternativa diésel. Eso sí, se pierde algo de calidad de rodadura por la rumorosidad del motor.

    Y luego está la opción que he tenido la ocasión de probar durante la presentación, y es el PureTech 100. Es la opción más potente de todas, y la que yo recomiendo si vamos a juntar los dos casos anteriores, ciudad y carretera. ¿Por qué? Pues porque al final es la solución más completa, la que te permite irte de viaje sin falta de recursos y poder usarlo en el día a día con suficiencia y sin mucho gasto. No parece mucha potencia, pero hay que tener en cuenta que el precio del C3 es poco, apenas 1.050 kilogramos en báscula.

    Para la próxima generación el C3 apostará por la electrificación. Tendrá versiones MHEV y 100% eléctricas, denominadas e-C3

    Bueno, dicho ya todo esto, ahora sí me pongo en marcha. Tras un suave arranque donde el motor apenas se deja notar empiezo la ruta y la comodidad rápidamente sale a la luz. La suspensión blanda y los asientos cómodos que te llevarán en volandas a tu próximo destino. Correcto aislamiento del exterior y baja rumorosidad en el habitáculo, por lo que se puede mantener una conversación con un tono comedido. A poco que subas el volumen de la radio te alejas del mundanal ruido exterior.

    Todo en el C3 tiende al confort, no solo la suspensión y los asientos. También el volante y los pedales. La dirección está excesivamente asistida, y eso quiere decir que a veces la comunicación entre ruedas y conductor no es del todo precisa. Resulta muy fácil mover el eje delantero en parado, algo que facilita maniobras como el aparcar, pero un mayor endurecimiento cuando circulas a alta velocidad no estaría de más. En este caso no hay modos de conducción, por lo que no se puede alterar bajo ninguna circunstancia.

    En marcha el C3 lo apuesta todo al confort

    Más duro está el pedal del freno. Transmite mucha confianza desde el primer momento y se agradece, aunque puede que al principio te cueste cogerle el punto, pero no hay mayor problema. Mejor eso que no un pedal flácido y blando. Todas estas características se entienden en un coche de este tipo, y también lo hace la conducción blanda. El confort tiene un compromiso, y esa es la dinámica. Son mundos difícilmente compatibles, y en este caso son como el agua y el aceite.

    El Citroën C3 no es un coche al que debemos pedirle una conducción divertida o agresiva. No está pensado o diseñado para ello, y rápidamente te lo hace notar. ¿Es un problema? En absoluto, o al menos a mí no me lo parece. Lo que sí me resulta injustificable es la sensación que aporta el cambio, cambio manual en este caso. Es tosco, duro y con excesiva holgura. Tanta que las marchas pueden llegar a sacarse sin la necesidad de pisar el embrague.

    Por eso, si es posible y entra dentro de tu presupuesto, mi recomendación es optar por el cambio automático EAT6 de seis velocidades. Es un cambio muy probado y garantizado. No resulta excesivamente caro, y encima tampoco eleva mucho el consumo de marcha. Por el lado bueno, eliminas la necesidad de estar jugando con los pies y las manos y ganas en confort. También he de reconocer que por el momento solo está disponible con la opción más potente de todas.

    Sus rivales pujan fuerte, pero el diseño del C3 es su gran aliado

    En cuanto a esta versión, comentar que está muy sobrada. El rendimiento es bueno, con aceleraciones y recuperaciones lo suficientemente buenas como para no meternos en un aprieto en adelantamientos en vías secundarias o para incorporaciones a vías rápidas. Las marchas aprovechan bien las prestaciones del motor y como ya digo la respuesta es la justa y suficiente, incluso si vamos a viajar a media carga. Solo cuando vaya cargado hasta arriba se le notará corto, y en ese caso habrá que jugar más con el cambio.

    No hay que olvidar el factor consumo. En Citroën ya sabes que van a ser bajos, y en el caso concreto del C3, la unidad más ahorradora es el BlueHDI de 100 caballos con un consumo medio homologado de 4,5 litros a los 100. El siguiente en la línea de gasto es el PureTech de 83 caballos con un gasto combinado homologado de 5,6 litros a los 100 kilómetros, y por último el PureTech de 110 caballos, que eleva la cifra hasta los 5,7 litros a los 100 kilómetros. Recalco la poca diferencia entre las variantes de gasolina. Si sumamos el cambio automático el consumo sube un poco más, hasta los seis litros por cada 100 kilómetros recorridos.

    Acabando la prueba

    Con ya tres generaciones tras sus espaldas, el C3 es todo un veterano en uno de los segmentos más jóvenes del mercado. El restyling de esta tercera edición no cambia mucho lo que ya conocíamos, y por lo tanto se centra en ofrecer lo mismo, pero con un nuevo diseño con algo más de tecnología y un precio muy competitivo. Eso también nos deja con los mismos inconvenientes: plazas posteriores algo justas, equipamiento base algo pobre y la excesiva presencia de plásticos duros en el interior.

    El C3 no cambia mucho en su restyling, pero refuerza sus puntos fuertes
    Prueba Citroën C3 2020, siguiendo la senda del éxito (Con vídeo)