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Prueba Hyundai Tucson 1.6 CRDI 136 CV, un SUV equilibrado y lógico para la familia (con vídeo)

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Analizamos en profundidad el nuevo Hyundai Tucson tras su reciente actualización que ha traído novedades en diseño, equipamiento y motores. El todocamino compacto de la marca coreana se sitúa sin tapujos entre los mejores del segmento mostrando un gran equilibrio en todas sus facetas.

No hay duda de que los SUV del segmento C, es decir, el de los todocaminos compactos, es el segmento de moda, es el que más crece en ventas. Casi todos los fabricantes tienen un modelo en esta categoría y en el caso de Hyundai participa con el conocidísimo Hyundai Tucson. En 2018 ha recibido una renovación ¿Qué tal le ha sentado este lavado de cara?

Exteriormente, en este restyling han cambiado los faros, los pilotos, ambos paragolpes y la parrilla. Es una parrilla muy característica de Hyundai, muy reconocible por su forma hexagonal con barras horizontales cromadas. Es enorme siguiendo las tendencias actuales y tiene un perfil que se arquea para llegar a los faros.

Los faros pueden ser halógenos o, en los acabados superiores, los faros son Full Led como es el caso de nuestra unidad. Tienen leds en todas las funciones, dan una luz muy clara y una muy buena visibilidad pero no son adaptativos, es decir, no puede encenderse los leds de forma selectiva para evitar deslumbrar a otros vehículos.

El coreano es uno de los C-SUV más elegantes del mercado

El paragolpes cuenta con una moldura inferior que simula unas protecciones de bajos para reafirmar su aspecto todoterreno aunque en realidad es una pieza plástica decorativa que también está presente en la parte trasera y en el lateral. Un lateral que destaca también por estas preciosas llantas de aleación, las más grandes que puede equipar el Tucson, de 19 pulgadas.

También llama la atención el marcado pliegue que recorre las puertas por encima de las manillas, en línea ascendente, que sirve para dar un toque de tensión y dinamismo al diseño del modelo de Hyundai. En el techo contamos con barras, una antena de radio de tipo aleta de tiburón y está rematado con un spoiler que dirige el flujo aerodinámico de manera eficiente.

El portón trasero es eléctrico en el acabado más alto y además cuenta con un sistema de apertura manos libres. Los grupos ópticos traseros LED también han cambiado un poco su diseño en este restyling al igual que el paragolpes. Debajo asoma una doble salida de escape con un diseño muy llamativo y acabado cromado. En definitiva, el Hyundai Tucson 2018 tiene una imagen seductora y moderna, siendo sobre todo muy elegante.

Buena calidad de realización aunque demasiada sobriedad

La atmósfera de este SUV transmite mucha calidad, tanto por materiales como por ajustes y por solidez de construcción. El diseño no es revolucionario pero sí atractivo y además tiene una ergonomía muy trabajada, todo está donde esperas que esté y todo hace lo que se supone que debe hacer.

El salpicadero está dividido en tres estratos. La capa superior es de un material blando bastante agradable al tacto. La parte central es de cuero con pespuntes a la vista en nuestra unidad que supone la versión tope de gama, una solución que transmite un cierto lujo. La parte inferior es de plástico duro pero con un tacto bastante suave.

El cambio interior más notorio en este restyling es el sistema multimedia que ahora muestra una pantalla flotante en lugar de estar integrada en el salpicadero. Nos puede gustar más o menos, pero lo bueno de esta solución es que queda a una mayor altura y más cerca del campo visual del conductor.

El sistema de infoentretenimiento con pantalla de 8 pulgadas incorpora compatibilidad con Android Auto y Apple Carplay

Hay varios tipos de pantallas dependiendo del acabado con 5, 7 u 8 pulgadas. La unidad de pruebas lleva el sistema de infoentretenimiento más completo con una pantalla táctil de 8 pulgadas. El interfaz es muy intuitivo, funciona con rapidez y además tiene conectividad con Android Auto y Apple CarPlay. En este caso este sistema está vinculado a un equipo de audio Krell con diez altavoces y un amplificador que da una muy buena calidad de sonido.

El volante es de cuero y tiene multitud de botones para las funciones básicas. El cuadro de instrumentos presenta un diseño tradicional con un display TFT central que hace las veces de ordenador de a bordo y dos grandes relojes que tienen un inconveniente y es que cuando les da la luz del sol directamente no se ven bien. El Tucson no puede equipar una instrumentación digital ni tampoco un head up display.

Sí que podemos disfrutar de un climatizador bizona, calefacción y ventilación en los asientos delanteros, calefacción para el volante, un sistema de carga inalámbrica para smartphones o un freno de estacionamiento eléctrico. Uno de los elementos más destacados es el techo solar panorámico. Ocupa prácticamente todo el techo, es practicable con una sección que se abre muy grande e incluye una cortinilla eléctrica.

El techo solar siempre baja unos centímetros la altura pero aun así hay mucho espacio en el interior. Delante cabe sin problemas dos personas de estatura elevada y además irán cómodos porque los asientos son muy cómodos y tienen regulaciones eléctricas, incluyendo el ajuste lumbar. Sólo echo en falta unas memorias para guardar los ajustes.

Detrás también hay mucho espacio. Las plazas traseras del Tucson son espaciosas para dos pasajeros de hasta 1,85 m de estatura, quizá un poco más. Para tres se puede utilizar de manera ocasional pero la plaza central es más incómoda porque el respaldo es más duro al integrar un reposabrazos y porque el túnel de transmisión es generoso y roba mucho espacio para poner los pies.

El Tucson es espacioso en la segunda fila y disfruta de mucha luminosidad interior con el enorme techo solar panorámico

El confort es destacable y hay algunos detalles que mejoran la vida a bordo. Hay salidas de aire atrás (pero no pueden regular la temperatura en esta zona), tenemos bolsillos en los respaldos para guardar algunas cosas y los acabados superiores cuentan con calefacción en las plazas laterales. El respaldo puede regular su inclinación, pero no se puede ajustar la banqueta longitudinalmente.

El maletero del Tucson tiene una capacidad de 513 litros, una muy buena cifra en este segmento. Las formas son muy regulares lo que permite aprovechar bien el espacio aunque se habrían agradecido más soluciones para sujetar la carga porque sólo hay unos pequeños ganchos que no resultan demasiado útiles para sujetar bolsas por ser muy pequeños y estar a poca altura.

Sí que podemos contar con un práctico doble fondo y bajo éste encontramos una rueda de repuesto que es de serie, una costumbre que se está perdiendo. Abatiendo el respaldo de los asientos traseros en proporción 60:40 queda una superficie plana y se consiguen hasta 1.503 litros de capacidad.

El motor 1.6 CRDI se incorporó a la gama en el restyling

Una elección puramente lógica

La gama mecánica del Hyundai Tucson 2018 se concreta en dos motores de gasolina 1.6 GDI de 131 CV y 1.6 T-GDI de 177 CV junto con tres diésel 1.6 CRDI de 116 y 136 CV y 2.0 CRDI de 186 CV. Este último cuenta con tecnología semihíbrida (MHEV) al llevar un paquete de baterías de 48 voltios. Todos ellos lucen la etiqueta medioambiental C de la DGT.

Los dos motores de acceso se quedan cortos de fuerzas para mover el Tucson yendo cargados y los más potentes suben considerablemente el precio final. Así que la opción más equilibrada es el 1.6 CRDI de 136 CV protagonista de esta prueba. Esta mecánica de cuatro cilindros y 1,6 litros reemplaza al antiguo 1.7 CRDI de 141 CV que tenía el modelo anterior.

La unidad de prensa cuenta con la particularidad de contar con un cambio manual de seis marchas aunque esta configuración no está disponible para el mercado español (sólo bajo pedido) ya que siempre está asociado a una caja automática de doble embrague con siete marchas. Salimos ganando porque el cambio DCT es suave y hace los viajes más confortables.

Con 136 CV tenemos unas prestaciones moderadas, aunque le falta algo de fuerza viajando con muchos pasajeros o carga y también a la hora de realizar adelantamientos. Su capacidad de aceleración de 0-100 km/h no es bastante discreta parando el cronómetro en 11,8 segundos.

Este CRDI no proporciona un empuje lineal porque tiene poco brío a bajas revoluciones y a partir de unas 2.000 rpm aproximadamente se nota una patada: es cuando se entrega el par máximo de 320 Nm. Sin duda el rasgo más destacado de este propulsor de gasóleo es que el motor apenas se oye en el interior, en parte gracias al buen aislamiento del habitáculo. Tampoco hay vibraciones.

El robusto todocamino coreano presume de una magnífica estabilidad y transmite mucha confianza al conductor. Disfrutamos de un buen confort de marcha, filtrando bien las irregularidades más notables del asfalto, con un esquema de suspensión que recurre a un McPherson delante y multibrazo detrás.

En marcha el Tucson se muestra muy confortable y aplomado

No es especialmente ágil y en este sentido tampoco ayuda una dirección algo imprecisa. La asistencia puede regularse en dos niveles mediante el sistema Flex Steer aunque no hay mucha diferencia entre ambos. El modo más liviano se agradece en maniobras, por ejemplo aparcando. Con 4,48 m de longitud y una buena visibilidad, estacionar es sencillo. Además, contamos con la ayuda de un sistema de cámaras de 360º grados con cuatro cámaras que vigilan el entorno del coche. La calidad de imagen es claramente mejorable, especialmente en condiciones de poca luz.

Con el motor de gasóleo de 132 CV la tracción siempre se recibe en las ruedas delanteras. La gama cuenta con versiones de con un sistema de tracción total HTRAC aunque en ningún caso es un modelo con un enfoque campero. La altura libre al suelo de 172 mm protege la parte inferior de la carrocería fuera del asfalto pero las malas cotas offroad limitan mucho las posibilidades de superar obstáculos complicados.

Haciendo un uso variado el consumo de combustible ronda los 6 l/100 km y resulta un buen dato para un coche de este tamaño y potencia. El depósito de combustible es de 62 litros así que la autonomía es grande lo que nos evitará visitas frecuentes a la estación de servicio. El start/stop funciona con bastante rapidez y suavidad, no resulta molesto como sí ocurre en otros modelos.

El Hyundai Tucson 2019 está a la venta desde 18.500 euros

El Hyundai Tucson está disponible por un precio de tarifa que arranca en los 24.450 euros. La marca coreana ofrece un descuento de hasta 6.500 euros según la versión así que en realidad el precio de partida es de 18.500 euros, un valor mucho más apetecible teniendo en cuenta lo que ofrece. En el caso del diésel de 136 CV con el cambio automático el precio parte de los 36.665 euros pero con descuentos se queda en 31.165 euros.

Si lo queremos con todo, como es el caso de la unidad de pruebas, el precio supera ligeramente la barrera de los 35.000 euros. A cambio tendremos un vehículo familiar con muchísimo equipamiento, un buen espacio interior, un gran maletero, mucha practicidad y un motor que consume poco… en fin, una relación precio-producto muy interesante por uno de los mejores coches de este segmento.

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