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    Prueba Mazda CX-60 PHEV, una declaración de intenciones

    Prueba Mazda CX-60 PHEV, una declaración de intenciones
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    Oscar Magro
    Oscar Magro15 min. lectura

    El Mazda CX-60 PHEV es el primer híbrido enchufable de la marca japonesa en el Europa y tiene la difícil tarea de tentar a los clientes que suelen decantarse por las marcas premium «de siempre». Trata de convencer con mucha personalidad y un precio interesante.

    El nuevo Mazda CX-60 es el nuevo buque insignia de la marca japonesa situándose un escalón por encima del CX-5. No solo supone la entrada del fabricante en un nuevo segmento sino que además representa un paso fundamental en el audaz intento de Mazda de situarse como una marca premium. También evidencia el movimiento de la marca de Hiroshima hacia la electrificación, siendo su primer modelo híbrido enchufable. En definitiva, el CX-60 es toda una declaración de intenciones.

    El SUV nipón luce un diseño fácilmente identificable como un Mazda. En general el resultado es un exterior elegante y relativamente discreto. Que apenas llame la atención no gustará a todo el mundo pero al menos puede presumir de no ser simplemente un CX-5 más grande sino que tiene una personalidad propia.

    CX-60 Takumi, la versión más completa y lujosa del nuevo SUV nipón

    Reconozco que el diseño del frontal me causa sentimientos contradictorios, depende del ángulo me gusta o no. La enorme parrilla se ve imponente y en la vista lateral el larguísimo capó con el habitáculo retrasado sugiere una apariencia deportiva y potente. El diseño de los faros me agrada menos porque se ven muy pequeños en comparación con el resto del cuerpo de este SUV pero, sin embargo, el detalle lumínico que sale de ellos y atraviesa el marco de la parrilla es tremendamente original.

    Por fuera no está mal pero donde va a enamorar a cualquiera es en el interior: el habitáculo es espléndido, muy agradable a la vista y al tacto. Mazda ha recurrido a materiales de gran calidad, los ajustes han sido muy cuidados y se tiene una sensación de lujo sin caer en la ostentación. La gama para España se compone de los niveles de equipamiento Prime-line, Exclusive-line, Homura y Takumi.

    El Prime-line es el más accesible económico pero por poco más merece la pena pasarse al acabado Exclusive-line que presenta una excelente relación precio-equipamiento. Trae de serie llantas de 20 pulgadas, faros led (matriciales adaptativos en opción), acceso y arranque sin llaves, navegador, instrumentación digital y HUD, asientos y volante calefactados, cámara trasera y un amplio compendio de sistemas de seguridad y asistencia.

    El CX-60 Homura será, previsiblemente, la versión que acapare el mayor volumen de ventas

    El acabado Homura añade un toque deportivo con múltiples detalles en color negro como las llantas, la rejilla de la parrilla delantera con diseño de panel de abeja, las molduras exteriores, los retrovisores, la tapicería de cuero e incluso las salidas de escape. También tiene paragolpes específicos con entradas de aire más grandes y los pasos de rueda van pintados en el color de la carrocería.

    Estas dos últimas características también están presentes en el lujoso acabado Takumi, el tope de gama. Abundan los detalles cromados tanto en el interior como en el exterior, las llantas son de diseño exclusivo, viste tapicería de cuero nappa blanco y volante calefactado con costuras en blanco y luce paneles interiores de madera de arce natural. Sin duda, el más elegante y especial.

    Un coche que se adapta a su conductor, literalmente

    Una de las características más singulares del CX-60 es la incorporación de un sistema de reconocimiento facial. Mediante una cámara interior, el vehículo comprueba el rostro del conductor y estima la complexión mediante la posición de los ojos y pide indicar la altura en el sistema de infoentretenimiento. Con esta información, el sistema ajusta automáticamente la posición del asiento, del volante y de los retrovisores.

    La sensación calidad de realización interior proporciona una atmósfera lujosa

    El perfil se puede modificar o guardar de manera que la cámara reconoce al conductor y pone la configuración guardada además de aplicar las preferencias personales de la climatización o del sistema de sonido que se hayan grabado. También se configura la asistencia de entrada y salida del vehículo mediante la cual el volante hacia arriba y el asiento hacia atrás para facilitar los movimientos de conductor.

    El SUV de Mazda emplea un sistema multimedia con una pantalla de 12,3 pulgadas. A diferencia de otros modelos no se lleva el protagonismo absoluto en el salpicadero si no que, a pesar de su tamaño, queda integrada en la parte superior de manera bastante discreta para que los usuarios del vehículo no se sientan abrumados por la tecnología. Tiene una magnífica calidad de imagen, es fácil de utilizar mediante un mando giratorio en la ancha consola central y tiene compatibilidad inalámbrica con Apple CarPlay y Android Auto.

    Además, tanto la climatización como el equipo de audio tienen botones específicos que facilitan su utilización. La presencia de estos interruptores no resta elegancia al conjunto y tienen un manejo placentero. Por su parte el cuadro de instrumentos digital con display de 12,3 pulgadas tiene una buena resolución pero las opciones de visualización son limitadas; la personalización de este elemento es un aspecto que claramente puede mejorar.

    El acabado Takumi luce una exquisita tapicería de cuero blanco nappa y paneles interiores de madera

    Los asientos delanteros pueden estar calefactados y ventilados mientras que los traseros, a los que se accede a través de unas grandes puertas posteriores que se abren casi 90º, también pueden disfrutar de calefacción. Esta segunda fila es espaciosa, aunque no es excepcional en cuanto a sitio para las piernas pasajeros de más de 1,80 m de estatura si tenemos en cuenta su tamaño exterior. Supongo que es el peaje a pagar por tener una cabina retrasada, parte de la longitud se queda en el largo morro.

    Por anchura hay cabida a tres adultos sin grandes problemas de anchura y con una plaza central menos confortable que las de los extremos como es habitual. Hay tomas USB, un enchufe de 150 W opcional y salidas de aire, si bien no cuentan con una zona climática propia para ajustar la temperatura específica de las plazas posteriores.

    El Mazda CX-60 PHEV presenta un maletero de 570 litros, un volumen generoso comparado con sus rivales PHEV. Es suficientemente grande para su uso como vehículo familiar y en su versión híbrida enchufable tiene la misma capacidad que tendrán las versiones diésel y gasolina. Las formas son muy regulares y aprovechables y en su interior se puede equipar un enchufe de 1.500 W. El volumen aumenta a 1.726 litros si se abaten los respaldos de la segunda fila en este SUV de 4.745 mm de longitud.

    El CX-60 siempre tiene configuración de cinco plazas. Para tener un Mazda de siete asientos habrá que esperar al CX-80 que llegará a finales de 2023

    El CX-60 es del tamaño del SEAT Tarraco o el KIA Sorento pero a diferencia de esos modelos el SUV nipón no ofrece siete plazas sino que siempre presenta una configuración de cinco asientos. Tiene sentido porque su enfoque es completamente diferente. En estos últimos años Mazda ha iniciado su acercamiento al selecto grupo de marcas premium y con el CX-60 quiere plantar cara a modelos como el Mercedes GLC o el BMW X3.

    El Mazda más potente de la historia

    El todocamino de referencia de Mazda no solo quiere ser más espléndido en cuanto a tamaño sino también en lo que respecta a sus opciones mecánicas. La gama del CX-60 estará compuesta por interesantes motores con seis cilindros de nueva factura en gasolina y diésel que se ofrecerán en 2023. De momento llega a los concesionarios en versión híbrida enchufable y tiene todos los visos de que será la variante que acaparará más ventas cuando la gama esté completa.

    El CX-60 2.5 e-Skyactiv PHEV es el primer híbrido enchufable de Mazda. Por supuesto, la marca de Hiroshima siempre tiene su propia forma de hacer las cosas y donde otros recurren a pequeños motores turbo, la marca japonesa ha optado por utilizar un motor de gasolina atmosférico de 2,5 litros con 191 CV. Es el mismo bloque que ya utiliza el Mazda CX-5.

    El cargador de a bordo es de 7,2 kWh

    Esta mecánica se complementa con un potente motor eléctrico de 129 kW (175 CV) y una batería de iones de litio con 17,8 kWh de capacidad. La potencia combinada es de 327 CV y con ello el CX-60 PHEV es el Mazda en serie más potente de la historia. El par máximo del conjunto llega a los 500 Nm y se traslada al suelo mediante el sistema de tracción total i-Activ AWD con una trasmisión automática de 8 velocidades.

    Gracias a su caballería este voluminoso modelo tiene unas prestaciones sensacionales siendo capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en solo 5,8 segundos. No es tan ágil como un CX-5 pero aun así se desenvuelve razonablemente bien en carreteras reviradas. Lo consigue en base a una dirección de buen tacto y precisión y a una suspensión de un tarado firme. Esta configuración de amortiguación implica que en ocasiones las irregularidades del asfalto se notan más de lo deseable.

    Definitivamente tiene el toque deportivo que siempre imprime Mazda a sus modelos -dentro de lo que se puede esperar en un SUV híbrido grande y pesado- pero se disfruta más conduciendo relajadamente porque la caja de cambios, de factura totalmente nueva, es suave pero no especialmente rápida.

    Los modos de conducción ajustan algunos elementos para dar una respuesta más precisa

    En esa conducción tranquila se aprecia una de las ventajas de la movilidad eléctrica, el silencio de marcha. La excelente insonorización de la cabina hace los viajes agradables incluso a velocidades altas, sobre todo cuando el motor de combustión está apagado. El CX-60 PHEV homologa 63 km de autonomía 100% eléctrica, un buen dato, y el cargador de a bordo (OBC) llega a los 7,2 kWh lo que permite una carga completa de la batería en alrededor de dos horas.

    En trayectos variados estará más cerca de los 50 km reales que está bien para los trayectos rutinarios del día a día. Evidencia que los híbridos enchufables son el trampolín perfecto para los coches eléctricos. Estos últimos todavía no son para todo el mundo, pero un PHEV permite moverse a diario sin usar una gota de gasolina al mismo tiempo que elimina cualquier límite de autonomía en los ocasionales trayectos de larga distancia.

    El Mazda CX-60 PHEV parece haber llegado en el momento preciso, cuando los híbridos enchufables han ganado peso en el mercado. Por diseño, calidad, equipamiento y comportamiento es una opción convincente y un punto de inflexión para posicionarse como marca premium.

    Además de tatar de conquistar a nuevos clientes particulares, el Mazda CX-60 será una baza importante para la marca en el canal de empresas

    El modelo japonés tiene la difícil tarea de tentar a los clientes que suelen decantarse por marcas premium tradicionales. Es un segmento muy competido pero el CX-60 se guarda un as en la manga: un precio de venta que arranca en los 52.115 euros, una tarifa mucho más baja que las alternativas PHEV equivalentes de Mercedes, BMW, Audi, Volvo o Lexus.

    Prueba Mazda CX-60 PHEV, una declaración de intenciones