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Prueba Mercedes C 250 d Coupé, el significado de un buen diseño

Mercedes siempre ha sido considerada una marca premium, por derecho propio y por mérito. En los últimos años la marca está sufriendo un cambio, un cambio que pocos escenifican mejor que el Mercedes C 250 d Coupé que esta semana he probado.

Desde este punto de vista cuesta diferenciar el coupé de la berlina

El idilio de Mercedes con los coupés se extiende tiempo atrás. La marca, que siempre ha sido tachada de atraer a un público maduro, ha sabido negociar el equilibrio entre sobrio y atractivo. Los coupés son esa rama del árbol que nace para ser diferente. En la actualidad los alemanes viven un tiempo de cambio, y pocos lo representan mejor que el Mercedes C 250 d Coupé que he probado esta semana.

¿Y por qué digo esto? Pues por lo que he dicho un poco más arriba. Mercedes es una marca que enfoca sus modelos a un público concreto. No quiero decir viejo, pero estaremos de acuerdo tú y yo que sí que a un público más mayor que otras marcas. Eso a priori. Porque de unos años a esta fecha la marca alemana está cambiando, el nombre lo tienen, ahora solo hay que rejuvenecer la clientela.

Y en gran parte lo ha hecho con toda la familia A; Mercedes Clase A, GLA, CLA... Qué importante es esta serie para la marca. Pues es ella la que acumula el mayor volumen de ventas de la marca, de una forma muy destacada sobre el resto. Pero hay que analizar más la gama para entender dónde se posiciona este Mercedes Clase C Coupé que he probado. Y ya te adelanto que está en medio.

Los coupés no son los coches más vendidos de una marca, pero sí son los que aportan imagen. Ya ha quedado claro que la Clase A al completo acapara el volumen de ventas, a un público de todas las edades, aunque mayoritariamente jóvenes. Los Mercedes Clase C, E y S ya van destinados a un comprador más mayor, y por supuesto con más potencial económico que los primeros. Sin embargo el C Coupé se sitúa entre medias de ambos márgenes.

Sus medidas recortadas están muy bien aprovechadas en el interior

El diseño es lo primero que llama la atención de él. Y para esto no hay edad. Así que ya nos olvidamos del factor canas. El tamaño también puede atraer tanto a clientes jóvenes como a los que no lo son. Y mención aparte merece el precio, porque en ese campo pocas dudas hay sobre quién puede pagar un C Coupé. Pero no nos adelantemos al tiempo.

Como habrás podido ver al darle click a la prueba, ésta está titulada: el valor de un buen diseño. Si hace tiempo muchas voces acusaban a Mercedes de conservadora, pocos pueden elevar el tono de voz en la actualidad. Al cesar lo que es del cesar. Los alemanes han sabido crear una filosofía de diseño que gusta a todo el mundo. A día de hoy la mayoría de sus productos entran por el ojo, y no hay que olvidar que el diseño es el principal motivo de compra de un coche.

Así que imagen. El C Coupé es fácilmente reconocible, aunque solo si lo vemos de lateral o por detrás, porque la verdad es que por delante cuesta mucho diferenciarlo de un Clase C berlina. De hecho ambos son exactamente iguales en esta zona, y solo empiezan a cambiar una vez pasemos el pilar A. A partir de entonces la verdad es que gusta, y gusta mucho. De hecho no he encontrado a nadie que diga lo contrario. Bien hecho Mercedes, has sabido dar con la tecla.

La elegancia la aportan los detalles, como los puntos cromados de la parrilla superior

A una silueta muy atractiva hay que sumar el ya habitual paquete de diseño AMG. Ese es otro de los secretos de Mercedes en los últimos años. Un secreto que han copiado el resto de fabricantes. "No solo hay que serlo, sino parecerlo" Esta máxima es seguida al pie de la letra si integramos el paquete estético deportivo. Puede que no sea el más rápido de los coupés, pero sencillamente lo parece. Y eso es lo que quiere la gente.

Ahora bien, una cosa es parecerlo y otra cosa es simular lo que no se es. Sí, lo digo por las salidas de escape falsas. Personalmente estoy en contra de ellas porque creo que son un engaño. Pero oye, sí que es cierto que actualmente es una moda en alza, y que a la mayoría de la gente y los clientes le da exactamente igual dónde va la salida de escape. Así que nada, si a la gente le gusta... ¿quién soy yo para decir nada en contra?

El más salvaje de los C Coupé de hoy es más potente que cualquier edición especial que salió de la fábrica en la anterior generación

Pero saltemos al interior. Aquí Mercedes sí que empieza a ser la marca que todos tenemos en mente. Audi y BMW son sus principales rivales, y he de decir que ambas marcas tienen un diseño de interiores mucho mejor. Al menos para mí. Creo que la jovialidad del exterior se diluye una vez abres la puerta. Se me hace demasiado señorial, aunque este no es el principal problema del habitáculo del Clase C Coupé.

Sencillamente es la atención al detalle. Lo siento, pero es así. En mi casa hemos tuvimos un Mercedes durante buena parte de los años 90 y principios del nuevo siglo. Un pequeño 190E que a día de hoy sigue funcionado y que ya tiene 26 años a sus espaldas. Pues bien, a día de hoy pocos crujidos se perciben en el interior. Era una época diferente, lo sé, pero una marca como Mercedes tiene un estatus que mantener, y a día de hoy se presta atención a otras cosas.

El interior mantiene la misma estructura que el resto de la gama

El interior del C Coupé no es que sea cutre, o que esté mal hecho, nada de eso. La sensación de calidad sigue estando presente, pero no de una forma tan clara como antaño. La elección de algunos materiales da que pensar sobre el nuevo rumbo de la casa. Algunos plásticos crujen y suenan, algo que no debería ocurrir en un coche de la casa. ¿Qué pensaría el señor Karl Benz de todo esto? En este caso sí hay que serlo además de aparentarlo.

Pero bueno, haciendo un punto y aparte, no puedo negar que hay muchos elementos que me gustan en el interior. Y lo mejor es que la mayoría de ellos se centran en salvaguardar a los ocupantes. Desde los impresionantes, y muy recomendables faros de LED adaptativos, hasta el avisador de cambio involuntario de carril, o el frenado autónomo de emergencia. Una amplia lista de elementos que guardan el historial que une a Mercedes con la seguridad.

En cuanto a habitabilidad se refiere, a día de hoy no he conocido un coupé que sea especialmente cómodo en las plazas traseras. Sin embargo el C Coupé es capaz de albergar dos ocupantes posteriores con cierta soltura. No quiero decir que sea un salón de baile, pero la verdad es que detrás pueden entrar personas de cierta altura sin sufrir grandes molestias ni para la cabeza ni para las piernas, aunque más vale que el trayecto sea corto. Por si las moscas.

Plazas traseras funcionales, incluso adultos de envergadura pueden entrar

Todo en el interior está centrado para las plazas delanteras. La verdad es que ponerse tras el volante es una gozada. Sobre todo por lo cómodo que es, pero también porque todo está a mano. Lo único que podría mejorar es el sistema de infoentretenimiento, podría ser más intuitivo, aunque solo es cuestión de tiempo hacerse a él. Y si quieres más sensación de libertad, no te preocupes, para eso está el Mercedes Clase C Cabrio. Es lo mismo pero con techo de lona.

Así que cuatro pasajeros caben, y también lo hacen sus pertrechos. El maletero es significativamente grande para un coche de este estilo. 400 litros de capacidad que resultan muy aprovechables. El único pero se lo pongo al portón. No se puede abrir desde fuera, no hay botón, y la única manera de abrirlo es a través de un botón situado en la puerta del conductor o a través del mando del coche. Sinceramente no lo entiendo. ¿Tanto costaba poner un botón?

Prueba Mercedes C 250 d Coupé

Bueno, vayamos al tema en cuestión. Ha quedado claro que el C Coupé me gusta por su diseño y por muchas otras cosas, y también he dejado claro de lo que no me gusta. Ahora bien, ¿cómo es conducirlo? Pues bien, para averiguarlo he decidido probar la variante diésel 250 d con cambio automático de nueve velocidades. Sobre el papel son 204 caballos de potencia con un par máximo de 500 Nm entre las 1.600 y las 1.800 vueltas

En movimiento el C Coupé resulta incluso más estético. Buen diseño

Como podrás ver es un abanico demasiado corto para que el coche entregue toda su fuerza. Fuera de él hay que reconocer que la pérdida de empuje no es excesiva, aunque en ciertos momentos se echa en falta algo de brio. Bien es cierto que el cambio responde correctamente a las exigencias del acelerador, pero obviamente son nueve relaciones, y que encontrar la más óptima para salir disparado puede resultar algo más lento. Pero no es molesto ni algo malo a destacar.

La configuración de la caja 9G-Tronic está pensada más para una conducción relajada y eficiente. Las cinco primeras marchas las despacha de forma rápida. A los pocos metros de salir te encuentras circulando en quinta velocidad, y a partir de entonces el resto de marchas tardan más en entrar. La novena en realidad es puramente testimonial, pues se empleará únicamente en condiciones de llaneo circulando a velocidades constantes.

¿Qué beneficios tiene esta configuración? Pues uno claro; la eficiencia. Es uno de los factores que más me han sorprendido en el C 250 d Coupé. Oficialmente Mercedes homologa un gasto medio a los 100 kilómetros de 4,2 litros. Te seré sincero, no me he acercado a esas cifras en ningún momento, pero sí debo reconocer que en un viaje largo, combinando varios tipos de vías e incluyendo un tramo largo en ciudad, el ordenador de a bordo desprendió un dato final de 5,2 litros. En el cómputo global de la semana, y tras más de 1.000 kilómetros recorridos, parte de ellos exigiéndole todo al motor, el resultado ha sido de una media de 5,9 litros a los 100 kilómetros. IMPRESIONANTE.


Los programas de ajuste se modifican mediante esta rueda de la consola

Sin embargo el rendimiento y el ahorro pocas veces van cogidos de la mano, y en esta ocasión tampoco lo hace. Mercedes conserva su carácter rutero hasta en modelos como este C Coupé. Es un diésel de 204 caballos y eso quiere decir que a la hora de ponerte a hacer un viaje largo, pocos amigos tendrás como este 250 d. Es impecable el trabajo en este aspecto. Es cómodo, silencioso, tranquilo, suave... Todo lo que puedes esperar de una gran berlina pero en formato coupé, así de sencillo. Si quieres prestaciones para eso está la nueva gama 43 o el siempre descomunal Mercedes C Coupé AMG con su V8 de 476 caballos como mínimo.

Eso también provoca que a la hora de entrar en un tramo revirado la conducción no es tan precisa como uno podría esperar. Las suspensiones han sido configuradas para ofrecer confort en todas situaciones, y a la hora de coger una curva de forma alegre se nota como el eje delantero tiende al rebote por lo que el guiado es más complejo. No tiene mucho aplomo en estas condiciones, y eso que es un tracción trasera, aunque también lo hay con tracción total 4MATIC. El coche no se siente cómodo en estas circunstancias, y punto.

La relación entre rendimiento y eficiencia se desnivela a favor de este último, aunque sus cifras de rendimiento son elevadas

Y eso sin importar de en qué modo de conducción circules. Hay 5: Eco, Confort, Sport, Sport + e Individual. Los parámetros que cambian son dirección, respuesta del motor, aire acondicionado y Star&Stop. En ningún momento la suspensión varía, y la verdad es que no entiendo como habiendo un modo que pone Confort, la suspensión no cambie su ajuste. Es un poco raro la verdad. Pero en cambio sí que se nota el motor, porque en modos deportivos el cambio se tensa y el acelerador se vuelve más reactivo para salir disparado más rápidamente.

Hay algo de lo que todavía no he hablado, y son precios. Su precio de salida es de 42.500 euros para el 220 d. El motor menos potente de toda la gama. En el caso concreto de la versión de pruebas, el 250 d, el coste se eleva hasta los 49.725 euros. Es mucho dinero, y si además empiezas a meter detalles, como el paquete estético AMG y otras pijadas, la factura asciende tan rápidamente que enseguida estás por encima de los 60.000 euros. La unidad en cuestión era incluso más cara, con un precio de configurador de más de 67.000 euros.

Personalmente escogería otra configuración estética, pero el C Coupé siempre resulta atractivo

Conclusiones

Tras una semana poniéndolo a prueba, el sabor de boca que me ha dejado el Mercedes C 250 d Coupé ha sido bueno. Aunque no excelente. Creo que Mercedes debe volver a atender ciertos detalles que últimamente pasa por alto, como los materiales del interior y algunos ajustes. Es lo que menos me ha gustado del coche, junto con el precio, pero han habido más cosas positivas que negativas.

El diseño me encanta, lo mismo que el confort y la comodidad que su interior ofrece. La habitabilidad también es buena, al igual que el contenido tecnológico. La variante diésel de 204 caballos es una excelente opción por su carácter rutero y por su alto grado de eficiencia. A día de hoy sigo sorprendido por los datos de consumo obtenidos. Así que si planeas comprar un coupé con aspecto deportivo, aquí tienes un serio candidato

BP ultimate

Nota: 8.7

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