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Prueba Mercedes GLC 2016: Un SUV de cualidades offroad demostradas

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Nos ponemos al volante de la nueva gama de motores del Mercedes GLC que junto al cambio de nombre han reducido en hasta un 19% el consumo del combustible respecto a la oferta del GLK. Además pudimos desafiar las cualidades offroad del SUV en circuito cerrado. Comprobemos que tal se comporta el nuevo SUV.

La gama del Mercedes GLC está compuesta por dos variantes diésel (220 d 4MATIC de 170 CV y 250 d 4MATIC de 204 CV), una gasolina (250 4MATIC de 211 CV) y una híbrida de altas prestaciones (350 e 4MATIC de 320 CV). Todas las versiones cuentan con la transmisión automática 9G-Tronic, exceptuando la versión híbrida que equipa el cambio 7G-Tronic Plus, unida a la tracción integral 4MATIC. Esto quiere decir que no encontraremos versiones del GLC provistas de transmisión automática, tracción trasera y ni mucho menos delantera para el acceso a la gama.

Cabe destacar el gran trabajo que han hecho desde Mercedes para ofrecer en esta segunda generación del SUV de tamaño medio una gama de motores que reducen el consumo en hasta un 19% respecto a sus homónimos de la gama GLK. Todo eso manteniendo las cifras de potencia y par motor e incluso mejorando las prestaciones en todos los casos.

Para ello Mercedes ha modificado la cadena cinemática, aerodinámica del vehículo y peso. Los ingenieros del fabricante no solo han optimizado la gama de motores sino que además el nuevo diseño del GLC, más dinámico, presenta un coeficiente de resistencia aerodinámica de 0,31 Cx (0,34 en el GLK) que influye en la economía del combustible.

Otro factor determinante para este aspecto es el peso del conjunto. Como ya os hablábamos ayer el vehículo ha crecido en dimensiones pero a la vez ha reducido su peso gracias a la combinación inteligente de materiales como el aluminio, aceros de alta y muy alta resistencia así como el plástico. Para que nos hagamos una idea la carrocería del GLC aún siendo de mayor tamaño que la del GLK pesa 50 Kg menos. En total pesa unos 80 kg menos que su predecesor.

La suspensión neumática Air Body Control también ha contribuido a reducir el peso con el uso de materiales como el aluminio y el plástico reforzado con fibra de vidrio e incluso la transmisión automática 9G-Tronic con cárter de magnesio ha reducido su peso en 12 Kg.

De la oferta de cuatro motores probamos tres de ellos: el 250 d 4MATIC (204 CV / 500 Nm), 250 4MATIC (211 Cv/ 350 Nm) y 350 e 4MATIC (320 CV / 560 Nm) que combina el motor del 250 4MATIC con uno eléctrico. En todos los casos el Dynamic Select cuenta con cuatro modos: ECO, Confort, Sport y Sport+, con el que adaptar el vehículo a nuestro estilo de conducción dependiendo de las exigencias de cada momento.

El general el comportamiento de vehículo es similar al de una berlina aunque se sigue percibiendo la elevada altura de la carrocería característica que debemos asumir que es inevitable. No podemos escapar de la física pero los ingenieros de Mercedes han sabido enmendar todo esto en la medida de lo posible gracias al trabajo realizado sobre suspensiones y amortiguadores.

En cuanto a las motorizaciones probadas todas disfrutan de un alto grado de refinamiento y prestaciones aunque si debo elegir entre ellas me quedo con el 250 d 4MATIC ya que la respuesta de este bloque diésel con 500 Nm de par manejan con mayor facilidad al SUV en todas las situaciones. Aunque cabe decir que el funcionamiento de la versión híbrida es excepcional teniendo ese plus de potencia cuando ambos motores trabajan conjuntamente.

De momento disfrutaremos en el mercado español de las dos versiones diésel a los que seguirá el híbrido a finales de año. En teoría disfrutaremos del motor de gasolina aunque se me presentan dudas teniendo en cuenta que el grueso de ventas de vehículos SUV de estas características equipan motores diésel.

Cualidades offroad

El GLC cuenta de serie con el tren de rodaje Agility Control con suspensión mecánica y sistema de amortiguación selectivo. De serie dispone de reglaje confort aunque de forma opcional disponemos del tren de rodaje deportivo (con el pack AMG Line o como opción individual) y un tren de rodaje 20 mm superior de altura libre con el paquete técnico Offroad y de serie en la versión híbrida.

El paquete offroad también integra una robusta protección extra para los bajos del vehículo de material Gemtex además del sistema Downhill Speed Regulator DSR que garantiza descensos de montaña controlados.

Para los más aventureros disponemos de la suspensión neumática integral multi-cámara Air Body Control con ADS Plus (sistema de amortiguación adaptativa con regulación electrónica progresiva) por unos 2.600 euros que debemos equipar si queremos sacarle todo el partido a nuestro SUV. Cuando el GLC dispone de esta combinación permite cinco programas distintos:

  • Offroad: Para caminos accidentados como caminos de tierra, grava o pistas de arena, el nivel de altura de marcha se eleva 15 mm.
  • Pendiente: Optimiza la capacidad de afrontar pendientes y eleva la altura en 15 mm.
  • Balanceo para liberar vehículo: Para cuando nos quedamos atascados. Aumenta la altura en 50 mm e incrementa los umbrales de regulación de resbalamiento para salir airoso de una situación complicada, solo funciona a velocidades de 20 km/h o menos.
  • Suelo resbaladizo: Pensado para cuando la superficie ofrece poco agarre como suelo embarrado, nieve (con o sin cadenas) o hierba húmeda.
  • Remolque: Facilita las maniobras cuando circulamos por superficies complicadas arrastrando un remolque.

Toda la gama del GLC es capaz de afrontar una inclinación máxima de 35º, un ascenso cuya pendiente máxima es de un 70% y proporciona un vadeo de 300 mm. Sin embargo son los ángulos de ataque, salida y de rampa los que difieren en cada versión: estándar (21,7º, 23,1º y 16,8º respectivamente), versión híbrida (28,8º, 25º y 18,6º) y versiones provistas del paquete offroad + suspensión adaptativa Air Body Control (30,8º, 24,8º y 19,7º).

Durante el recorrido del circuito offroad el GLC ha demostrado que sin necesidad de reductora es capaz de sortear obstáculos y salir airoso de situaciones comprometidas que en circunstancias normales no nos atreveríamos a entrar.

Para este tipo de situaciones hemos comprendido que la cámara de visión de 360º opcional es casi imprescindible ya que nos ayudará a ver que tenemos alrededor del vehículo cuando la orientación del parabrisas nos lo imposibilita.

Es una lástima desaprovechar estas cualidades ya que la mayoría de clientes del GLC hará un uso casi exclusivo del vehículo en el ámbito urbano enfrentándose a terrenos fuera de la carretera de forma anecdótica.

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