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    Prueba Mercedes GLC 2020, el primero de la clase

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    Probamos el Mercedes GLC 220 d tras su reciente renovación que ha supuesto novedades en cuanto a diseño, equipamiento y motores. El popular SUV alemán afianza sus virtudes para seguir siendo una de las opciones más completas de su segmento.

    El Mercedes GLC recibió hace algunos meses un restyling que supone la renovación de mitad de ciclo de la actual generación. El SUV supone uno de los modelos más populares de la marca alemana gracias a su polivalencia, tecnología y diseño y ahora recibe nuevos alicientes que refuerzan esas áreas.

    En esta actualización, la calandra del radiador, el faldón delantero y los faros ganan fuerza y proponen dinamismo al frontal. Además, los faros LED High Performance son de serie y se pueden equipar llantas de 17 a 20 pulgadas. En la zaga los pilotos LED tienen un diseño más plano y los nuevos paragolpes proponen unos embellecedores de la salida de escape.

    Por supuesto se puede dar un toque más deportivo a este SUV de 4,66 m de longitud con el paquete AMG Line Exterior que añade paragolpes de diseño específico, llantas AMG de cinco radios, parrilla de efecto diamante, algunos embellecedores cromados y un tren de rodaje deportivo.

    La unidad de pruebas lleva el color Designo Rojo Jacinto, paquete AMG Line exterior y llantas de 20 pulgadas

    Para los enemigos del asfalto está el acabado Offroad Exterior con molduras cromadas de protección en la parte baja de los paragolpes, un paragolpes frontal rediseñado para ofrecer un ángulo de ataque superior, llantas de aleación de 18 pulgadas y un tren de rodaje con 20 mm más de altura libre sobre el suelo.

    En el interior accedemos a un habitáculo donde la tecnología está muy presente. Según las opciones escogidas hay una pantalla de hasta 12,3 pulgadas para la instrumentación y otra de 10,25 pulgadas para el sistema de infoentretenimiento. Es una pena que no se haya aprovechado para colocar la pantalla del cuadro de instrumentos digital y la del sistema multimedia en el mismo plano, como aparecen en el Mercedes GLE o incluso en el Mercedes Clase A.

    De serie, el interior va vestido con tapicería de tela y molduras en odioso negro brillante pero se pueden añadir uno de estos dos paquetes. El AMG Line Interior realza el lado más dinámico con tapicería símil de cuero negro, alfombrillas AMG, molduras de aluminio claro y un paquete de iluminación interior.

    Los pilotos traseros de nuevo diseño le dan mucha personalidad a la parte posterior

    El paquete Exclusive prioriza la elegancia y el lujo incluyendo molduras de madera de tilo, asientos con diseño exclusivo y tapicería de símil de cuero negro. Este cuero también está presente en el tablero de instrumentos y la línea de cintura en las puertas. La individualización también propone otros extras como diferentes colores para los asientos así como cuero natural y molduras de madera de fresno, roble, nogal y fibra de carbono.

    El sistema multimedia de Mercedes con el soberbio mando fónico MBUX es una gran experiencia ya que es posible dar órdenes al vehículo de manera relativamente natural. Podemos ordenar que suba la temperatura del climatizador, que lea en voz alta los mensajes SMS, que nos guíe hasta un destino mediante navegación con realidad aumentada o pedir la previsión meteorológica. Una auténtica maravilla.

    Versatilidad y lujo

    La obsesión por el confort es tal que se propone el sistema Energizing que conecta entre sí diferentes sistemas del vehículo como la iluminación, el equipo de audio, la climatización, la función de masaje, la calefacción y la ventilación de los asientos con el fin de crear un entorno agradable. Es como recibir una clase de yoga a bordo. El opcional Energizing Coach se vincula a un dispositivo Garmin compatible para optimizar de manera precisa las necesidades del usuario según los datos recogidos sobre nivel de estrés o la calidad del sueño. Muy místico pero no sé si realmente útil.

    Las plazas traseras son realmente espaciosas, incluso para tres adultos, y esta fila cuenta con su propia climatización. Además, el GLC presume de un maletero de 550 litros. Es un volumen muy grande y además muy aprovechable. Bajo el piso hay varias zonas compartimentadas aunque tiene formas irregulares. La capacidad se puede ampliar abatiendo los asientos traseros, algo que se puede realizar en una proporción 40:20:40.

    La gama de motores del SUV alemán comprende nueve motorizaciones, todas ella vinculadas a un cambio automático de nueve velocidades y un sistema de tracción total 4Matic. Tres de ellas son diésel y se corresponden con el GLC 200 d (163 CV), el GLC 220 d (194 CV) y el GLC 300 d (245 CV). Otras tres responden a la parte más salvaje de la oferta con el Mercedes-AMG GLC 43 (390 CV), el Mercedes-AMG GLC 63 (476 CV) y el Mercedes-AMG GLC 63 S (510 CV).

    En el apartado gasolina se presentan el GLC 200 (197 CV) y el GLC 300 (258 CV) y ambos logran la pegatina Eco en la clasificación medioambiental de la DGT gracias a emplear la tecnología EQ Boost, un sistema de hibridación ligera alimentado por una red eléctrica de 48 voltios. El resto de propulsores llevan etiqueta C. La última versión en llegar es el híbrido enchufable GLC 300 e (320 CV) con etiqueta Cero.

    Un diseño tradicional y sobrio pero con una alta calidad de realización

    El modelo más popular es el GLC 220 d y es el que ha pasado por nuestras manos. Con 194 CV, este propulsor de cuatro cilindros se encuentra en el punto medio de la gama diésel y mueve con soltura la masa del todocamino germano. Es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 7,9 segundos, un gran resultado, y no se echa en falta más potencia ni siquiera a la hora de realizar adelantamientos.

    No hay pegas que ponerle por prestaciones ni tampoco por consumo ya que lo habitual será estar por debajo de los 7 l/100 km, un buen dato para la potencia y peso del GLC. Además, el cambio 9G-Tronic es el complemento perfecto por suavidad y funciona con suficiente rapidez. Contribuye a proporcionan una gran comodidad de marcha y en eso también ayuda la magnífica insonorización de la cabina, que filtra cualquier ruido incluido el del motor.

    Opcionalmente es posible equipar el tren de rodaje Dynamic Body Control con amortiguación variable de regulación progresiva, que además incluye una dirección deportiva de desmultiplicación directa. También está disponible la suspensión neumática Air Body Control que ajusta la amortiguación independientemente para cada rueda.

    La instrumentación digital permite seleccionar qué información debe mostrarse

    Para ajustar la personalidad dinámica del SUV de Mercedes a nuestras necesidades y gustos se ofrecen cinco programas de conducción: eco, confort, sport, sport+ e individual. Este último permite configurar individualmente la respuesta del motor, la dirección, la suspensión y la transmisión. Pero además, si se equipa el paquete técnico Offroad se añaden dos programas adicionales (offroad y offroad+) que mejoran la tracción fuera del asfalto.

    Los asistentes a la conducción son casi infinitos pero por buena parte de ellos hay que desembolsar una cantidad adicional, que no es en absoluto pequeña, puesto que están en la lista de extras. Tener el detector activo de cambio de carril, el control de ángulo muerto o el control de crucero activo Distronic Plus o la ayuda de estacionamiento Parktronic, entre otras cosas, supone gastarse más de 1.000 euros en el Paquete control de carril, casi 2.900 euros en el Paquete de asistencia a la conducción y otros 2.900 euros Paquete Advantage. El precio se dispara con rapidez.

    El precio de partida del Mercedes GLC 2020 es de 50.700 euros aunque en esta deseable versión diésel de 194 CV la tarifa sube a 52.475 euros. Pero la lista de extras es muy golosa así que habrá que elegir con cuidado para no pasarte del presupuesto. Tener estas amplias posibilidades de elección también tiene la ventaja de poder personalizar el coche hasta límites insospechados y así poder disfrutar del mejor D-SUV del momento de manera individual.

    Prueba Mercedes GLC 2020, el primero de la clase
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