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    Prueba MG ZS EV, nada que envidiar al resto

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    MG vuelve al mercado europeo y lo hace de la mano de un gigante asiático. En esta ocasión ponemos a prueba su primer eléctrico, el MG ZS EV. Un producto muy interesante cargado de argumentos de consideración de cara a una nueva movilidad.

    Cuando llega el momento de probar un nuevo producto mi trabajo consiste en analizarlo y compararlo con sus rivales y también con el resto de modelos de la misma marca. Sin embargo, en algunas contadas y excepcionales ocasiones llega a mis manos un producto nuevo. Esta es una de esas situaciones. Durante una semana he tenido en mi garaje el MG ZS EV, el primer eléctrico de la marca en llegar a nuestro país, y el segundo producto en comercializarse aquí.

    La imagen del MG ZS EV no enamora, pero tampoco se puede decir que es feo

    Quien más, quien menos conoce a MG. La conocida marca inglesa ahora está bajo el dominio de SAIC Motor, uno de los más grandes fabricantes automovilísticos del continente asiático. Bajo su control se está produciendo el renacer de la casa, aunque para ello se han tenido que desprender de la icónica imagen del típico roadster biplaza inglés. Productos por los que siempre ha sido reconocida MG.

    Pero nuevos tiempos exigen nuevos retos. Los SUV marcan el camino en la actualidad, y los eléctricos lo harán en el futuro. De la suma de los dos nacen productos como el MG ZS EV. Un SUV 100% a pilas que promete cumplir con lo que muchos fabricantes europeos no han logrado: hacer un eléctrico funcional y realmente asequible para todos los bolsillos.

    No nos engañemos, los eléctricos tienen un claro problema de sobreprecio. Mucha gente está interesada en ellos, pero pocos pueden comprarlos. El precio es el principal escollo que debe superar un coche a pilas. El segundo está en la recarga, aunque siendo justos ese problema no está causado por los fabricantes. Las normativas cada vez aprietan más a las marcas, pero los Gobiernos, aparte de decir muchas cosas, hacer, hacen poco por fomentar ese cambio en la movilidad.

    Pero estamos aquí por la prueba del MG ZS EV, así que voy a centrar mi atención en él. Ya he dicho que es un B-SUV a pilas. Un segmento que poco a poco está creciendo como la espuma. Los precios son más contenidos que en segmentos superiores y, gracias a su enfoque urbano e interurbano, el concepto eléctrico es más asumible. Así que MG ha jugado muy bien sus cartas apostando por este nicho. De hecho, muchos rivales lo están haciendo.

    Sus medidas son ideales para entornos urbanos. Fácil de aparcar y de maniobrar

    El ZS EV se ofrece con un diseño no muy llamativo pero equilibrado. En su ansia por el copia-pega, MG ha optado por tomar "prestados" ciertos elementos de diseño de otras marcas. Nadie me podrá negar que por delante parece un Mazda, los faros son casi idénticos. Y si nos vamos a la parte trasera vemos muchas "cositas" del KIA Stonic. Hay que reconocer a los diseñadores que han logrado equilibrar esa mezcla de estilos de una manera muy solvente. No es un coche llamativo, pero tampoco podemos decir que sea feo. Se parece mucho a su hermano, el MG EHS.

    Hay que tener en cuenta que el ZS EV se produce en una única factoría. De allí se exporta a todos los mercados incluido el nuestro. Para facilitar ese proceso y acelerar la producción las opciones de personalización son muy limitadas. Tan limitadas que solo podremos escoger entre cinco colores diferentes de carrocería. El resto no se puede jugar con ello, salvo los pocos detalles aportados por los dos únicos niveles de equipamiento. Tiene sus cosas buenas, como la sencillez, y cosas malas, como la falta de personalización para el cliente.

    Europa precia ser el mercado más exigente del mundo. A los europeos nos gustan los coches bien hechos, con sensación de calidad y buena construcción. MG/SAIC lo sabe y por lo tanto nos ofrece un ZS EV que, sorpresa, está muy bien presentado. Lo mejor que se puede decir de él en su interior es que ofrece una calidad de acabados ligeramente superior a la media del segmento. En los B-SUV estamos acostumbrados a que los plásticos sean la tónica dominante, y en este caso también los hay, pero menos que en otros productos más afianzados en Europa.

    El habitáculo poco o nada tiene que envidiar al de otros modelos generalistas del segmento

    El salpicadero se presenta en su mayoría con una goma blanda, muy agradable al tacto y que promete soportar bastante bien el duro azote del sol y los contrastes de temperatura. Esa misma goma se pone en la parte superior de los paneles de las puertas y en alguna que otra zona. En aquellas superficies donde no vamos a tener que tocar de forma habitual se usa el plástico. Plástico duro de buen aspecto y bien encajado con respecto al resto de elementos. Y, sorprendentemente, el resto de detalles van expuestos en una piel sintética que aporta ese toque más premium.

    No es por nada, pero me he montado en eléctricos de reciente creación firmados por marcas alemanas que no aportan la sensación de calidad que porta el MG. El habitáculo es un espacio agradable donde estar, bien aislado y cómodo. Por poner una pega destacaría el calor que se acumula. Ningún cristal está tintado u oscurecido y si tenemos en cuenta las bochornosas horas de sol que hay en nuestro país, el resultado es un interior abrasador. Igual no está de más poner algún filtro para reducir este problema.

    El sistema multimedia es fácil y bastante intuitivo. No es muy rápido pero cumple bastante bien y resulta muy aparente

    Pero siguiendo con el interior, llega la hora de hablar de tecnología y equipamiento. Es un aspecto cada día más valorado a la hora de comprar un coche. Una vez más la sencillez y la falta de opciones de personalización resultan claves. Hay dos niveles de acabado: Comfort y Luxury. La unidad de pruebas contaba con el máximo equipamiento posible, es decir el nivel Luxury. De serie integra elementos como el sistema multimedia con pantalla táctil de 8 pulgadas, el aire acondicionado, el programa de seguridad MG Pilot, la conectividad para smartphones y el navegador.

    En el nivel superior se suman otros detallitos como la tapicería de piel, el techo solar panorámico, la cámara de aparcamiento trasera, el indicador del ángulo muerto y el asistente de tráfico trasero, además de unas llantas de 17 pulgadas. En líneas generales se puede decir que es un coche bien equipado, aunque hay algunas cositas por pulir como por ejemplo el aire acondicionado, que no es climatizador, y la iluminación.

    La zona del cambio está muy bien, aunque la ubicación de algunos botones podría ser mejor

    En todas las versiones se equipan faros halógenos, una tecnología obsoleta en los tiempos que corren. Aunque la visibilidad que ofrecen es correcta, en un coche eléctrico no deberían presentarse. Los proyectores ofrecen una luz muy amarilla y no tan efectiva como los LED. Al menos haber ofrecido un Xenón, pero ni siquiera eso. Es una pena que no estén disponibles, aunque seguro que es un defecto que se solventará de cara a futuras renovaciones y actualizaciones.

    Diseño equilibrado, calidad superior a la media, óptimo equipamiento y ¿qué pasa con la habitabilidad? Las medidas exteriores del MG ZS EV nos dejan con 4,3 metros de largo, 1,81 metros de ancho y 1,64 metros de alto con una batalla de 2,58 metros. Son cotas generales para el segmento que ocupa, pero su interior ofrece una amplitud mayor a lo normal. La segunda fila de asientos disfruta de un buen espacio para dos ocupantes. Un tercero haría que todo se volviese mucho más incómodo, a pesar de tener un suelo completamente plano.

    La distancia para las piernas es generosa, aunque la altura para la cabeza se ve recortada para pasajeros de más de 1,80 o 1,85 metros de estatura. El techo solar reduce la cota. En lo que a capacidad de carga se refiere, el volumen mínimo de maletero del MG ZS EV es de 448 litros, pudiéndose ampliar a los 1.100 litros. Se ofrece una bandeja sólida con dos niveles de altura, y bajo ella tenemos un práctico espacio donde guardar los cables de carga. Tan práctico que ya podrían aprender la mayoría de fabricantes del mundo.

    La toma de carga la encontramos en el frontal, oculta tras un panel bastante grande

    Nadie niega del futuro eléctrico. Antes o después la movilidad a pilas será el pan nuestro de cada día, y por ello los fabricantes nos ofrecen diferentes alternativas a este amplio abanico de soluciones que tenemos actualmente. El ZS EV lo apuesta todo a lo eléctrico, tal y como se puede comprobar en el interior de su capó. La gama como tal no existe pues solo hay una opción posible.

    Se compone de un motor eléctrico en posición delantera que genera 143 caballos de potencia y 353 Nm de par motor. Se alimenta de una batería de iones de litio refrigerada por líquido con una capacidad bruta de 44,5 kWh. La pila se posiciona en la parte central del vehículo para mejorar la conducción y para así no reducir espacio de carga o habitabilidad interior.

    Si buscas una solución electrificada no tan drástica, el MG EHS emplea la tecnología híbrida enchufable

    A la hora de recargar, la potencia máxima de recuperación es de 50 kW en corriente continua y de 7,4 kW en corriente alterna. Teniendo esto en cuenta hablamos de tiempos de recarga que oscilan entre los 47 minutos para pasar del 0 al 80% de la batería en una toma de 50 kW y las 7,1 horas si lo conectamos a un enchufe con 7,4 kW. Si la toma es doméstica el tiempo se dilata hasta las 23,4 horas.

    Prueba del MG ZS EV

    Hasta el momento las impresiones producidas por el MG ZS EV han sido positivas. Un coche muy competente para un mercado muy exigente, pero ¿cómo será su conducción? Pues te adelanto que todo sigue en la misma línea. Normalidad absoluta, es la característica principal. Como buen eléctrico que es destila un alto grado de confort de marcha, tanto en suavidad de rodadura como en configuración de suspensiones.

    El ZS EV va muy aplomado en marcha. Calidad de rodadura y buen comportamiento general

    Es un SUV que apuesta por ofrecer a sus clientes muchas comodidades. El aislamiento de la cabina es muy bueno, y ni siquiera a altas velocidades se perciben ruidos aerodinámicos molestos. Todo transcurre de una manera tan civilizada que te sumerge en una atmósfera de eficiencia, algo en lo que también destaca. El puesto de conducción es bueno, los asientos son cómodos y recogen bien el cuerpo con la ventaja añadida que el del conductor es eléctrico. Sin embargo, el volante no está completamente centrado con el conductor, quedando ligeramente desplazado a la izquierda. Es mínimo, pero está ahí.

    La lectura del cuadro de instrumentos es muy clara, aunque se prescinda de las más modernas instrumentaciones digitales. No se echa de menos. El volante está achatado en su parte inferior, y los botones y los mandos satélite nos permiten gestionar casi todas las funcionalidades del coche. Me gusta lo cuidado del diseño de mando rotatorio del cambio. Me recuerda mucho a Jaguar-Land Rover, y se nota que MG ha procurado prestar atención a los detalles.

    Los únicos elementos discordantes son las guanteras, copiloto y central. Son toscas en sus aperturas y cierres, aunque ofrecen un generoso espacio. Hasta la llave presenta un buen estilo. Lo único que no me ha terminado de convencer es la posición del KERS, o mejor dicho de los modos de regeneración. Justo delante del módulo del cambio encontramos tres botones. De izquierda a derecha son: Modos de conducción, KERS y Batería. Este último es bastante absurdo ya que al activarlo solo muestra la autonomía de la pila, algo de lo que siempre informa el cuadro.

    El cuadro de instrumentos es sencillo de leer. El display del centro se cambia mediante el volante

    Pero volviendo a lo del KERS o los modos de regeneración, la tónica habitual es encontrarlos en sendas levas tras el volante. Creo que es la posición más correcta ya que podemos jugar con ellos sin tener que desprender las manos del volante. Los modos de conducción sí que están en una posición más natural, y nos ofrecen tres programas diferentes: Eco, Normal y Sport.

    Saltar de uno a otro nos permite comprobar varios comportamientos evidentes del MG ZS EV. En el modo más eficiente se produce una clara relajación del coche. Todo se vuelve más efectivo en aras de un consumo menor y una mayor autonomía. El modo Normal es el predefinido del coche, equilibrado. Y el modo Sport explota al máximo las cualidades y propiedades de la batería y del motor eléctrico. Con él activado el SUV eléctrico se vuelve muy enérgico y muestra aceleraciones realmente buenas, en detrimento de una autonomía menor, eso también hay que decirlo.

    Pero si por algo he quedado realmente sorprendido es por los consumos y la autonomía. Primero vayamos con las cifras oficiales. En ciclo de homologación WLTP el MG ZS EV marca una autonomía de 263 kilómetros y un consumo medio de 18,6 kWh por cada 100 kilómetros recorridos. Todos sabemos que los eléctricos y no eléctricos tienden a gastar más de lo anunciado por el fabricante, pero mira tú que este es el caso contrario.

    Las plazas traseras son muy generosas en espacio, aunque mejor dos que tres pasajeros

    Durante la semana he usado el ZS EV para mis desplazamientos habituales y para todo. Los recorridos han sido variados y siempre en condiciones normales, a veces con pasajeros, otros sin ellos y con el aire acondicionado encendido en todo momento. Tras todos esos kilómetros el consumo medio medido por el ordenador de a bordo se ha quedado en 16,7 kWh por cada 100 kilómetros. Uno de los mejores datos que he obtenido con un eléctrico.

    En ciclos urbanos se puede incluso bajar de los 13 kWh/100 kilómetros, y solo en una ocasión, circulando por autopista a alta velocidad el consumo ha sido superior a los 20 kWh/100 kilómetros. Si uno es cauto con el gas, se pone el modo Eco y se juega con los modos de retención, el consumo baja rápidamente. Todo ello provoca que la autonomía sea muy real y veraz. Los 263 kilómetros se consiguen en condiciones absolutamente normales, y si hacemos vida 100% urbana se puede superar sin ningún problema la barrera de los 350 kilómetros o más.

    Incluso a día de hoy sigo impresionado con la veracidad de los datos conseguidos por el MG ZS EV. Obviamente su autonomía no es equiparable a la de un eléctrico de alto rango, pero tampoco lo es el precio. No se puede considerar como un coche único para la familia, pues al fin y al cabo un viaje largo puede resultar excesivamente tedioso con paradas cada 250 Km. Sin embargo, sí que lo veo muy práctico y funcional para los que busquen dar un salto a lo eléctrico para sus recorridos diarios y algún que otro escarceo cercano.

    El sistema multimedia ofrece conectividad para Android Auto y Apple CarPlay

    Porque ya que hablo de precios, MG anuncia el ZS EV por un precio de 22.000 euros. Por todo lo que ofrece me parece uno de los mejores eléctricos del mercado en la relación precio-producto. Obviamente esa cantidad incluye descuentos por financiación, campañas y también planes de ayuda. Sin todo eso el precio real de salida del MG ZS EV es de 30.313 euros, sin ofertas ni descuentos. Si tenemos en cuenta el resto de rivales me sigue pareciendo buena cantidad.

    Conclusiones

    El MG ZS EV no destaca en mucho, pero cumple con todo. Su diseño es algo soso y demasiado poco atrevido. El copia-pega de otros modelos está bien hecho, pero le falta carisma propio. En cuanto a su interior no solo ofrece una calidad superior a la media de su segmento, es que también incluye equipamiento de última generación y un espacio bueno para cuatro ocupantes y los bártulos que se puedan llevar. No se echa en falta nada grave, faltan por pulir algunas cositas, pero nada realmente serio.

    Pero creo firmemente que destaca más como eléctrico. Los datos conseguidos durante la prueba son excepcionales. Si esto es lo que un fabricante asiático puede conseguir hoy en día, nada que envidiar a sus rivales europeos, qué será lo que nos ofrezcan dentro de cinco o diez años. Ojo con ellos. La alternativa que nos plantea el MG ZS EV es sólida, si buscas un segundo coche doméstico y que sea eléctrico este te puede interesar mucho. No es caro y, dejando a un lado prejuicios absurdos, no es peor que las alternativas que nos proponen otros fabricantes más consolidados.

    Su relación precio-producto es de lo mejorcito del segmento. Pocos son los detalles que pulir
    Prueba MG ZS EV, nada que envidiar al resto