Pruebo el mejor coche del mundo, y nadie me va a bajar de ese carro: tiene 550 caballos y la etiqueta CERO de la DGT

El segmento del lujo vive ajeno a crisis y modas. El Range Rover siempre ha sido un faro de elegancia, clase y buen estar. Hay muchos SUV en el mundo, pero ninguno como el inglés. Tras probarlo puedo decir que es el mejor del mundo.

Pruebo el mejor coche del mundo, y nadie me va a bajar de ese carro: tiene 550 caballos y la etiqueta CERO de la DGT
El Range Rover es sinónimo de calidad, aunque no todo es perfecto en un coche de 200.000 euros.

Publicado: 11/08/2026 08:00

19 min. lectura

Los deportivos han nacido para correr, los todoterreno para trepar y las berlinas para viajar. Cada producto se especializa en un área. Pocos coches son capaces de cubrir sumar dos cualidades, y aún menos tres. El Range Rover SV es uno de esos extrañísimos casos. El inglés es el resultado de décadas de evolución, aunque es un coche por el que no pasan los años. Un modelo icónico que representa mejor que ningún otro el concepto del lujo silencioso.

El Range Rover es el lujo silencioso. El que existe, pero del que nadie alardea.

Hoy vivimos rodeados de marcas, de grandes corporaciones que buscan proyectar su imagen en cualquier escenario, momento o situación. Marcas reconocidas como BMW, Toyota o BYD que estampan su logo en coches, pantallas de televisión o carteles publicitarios con el único propósito de generar una imagen premium. Hoy, por desgracia, el termino premium está tan utilizado que está sobrevalorado. Muchas marcas dicen ser premium, pero no te engañes, solo unas pocas lo son realmente.

El concepto premium no se aplica única y exclusivamente a un acabado o a un material. Son muchas las condiciones que deben darse para que un coche o una marca sean tachados como tal: producción, historia, linaje, materiales, motores, potencia, red comercial, servicio postventa... Todo ello, y algo que seguramente más me deje en el tintero, es lo que nos indica que una marca y su producto son verdaderamente premium. El tridente alemán: Audi, BMW y Mercedes, es premium, al igual que Lexus y Volvo. Range Rover, en cambio, es lujo.

Tras casi 60 años, el Range Rover sigue siendo el 4x4 más elegante del mundo.

Como ya he dicho un poco más arriba, es lujo discreto. El Range Rover es el Bottega Veneta y el Loro Piana del mundo del motor. Marcas de prestigio que solo las conocen aquellos clientes que verdaderamente pueden pagar sus productos. Hay que ser un especialista para detectar este tipo de marcas que se mantienen en un segundo plano mientras que figuran entre las mejores compañías del mundo del lujo. Sus productos valen mucho dinero no solo porque tienen muy buena calidad, sino porque dan acceso a un entorno muy exclusivo.

Aunque su producción dista mucho de ser la más voluminosa del mercado, Jaguar-Land Rover (JLR) se sitúa en el tercer puesto de los fabricantes de coches que más ganan por unidad vendida. Casi 19.000 euros de beneficio neto por cada coche vendido. Para que te hagas una idea, en 2025, Porsche ganó por cada coche 1.274 euros. Dentro de la oferta de la marca inglesa, el Range Rover es el que más beneficio deja. Un coche del que apenas se venden entre 66.000 y 76.000 unidades al año.

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La versión de batalla larga no ofrece tanto espacio interior como cabría esperar.

Y eso se debe a la imagen que proyecta el Range de cara al exterior. Toda la producción que sale de Solihull, en West Midlands, está prácticamente asignada. Los más ricos del mundo se pelean por un coche que es la viva imagen del éxito. Hay muchos SUV en el mercado, algunos bastante caros, pero ninguno alcanza al Range en materia de proyección. Quien se baja de un Range Rover SV demuestra éxito, poder, lujo y exclusividad. Todo ello rodeado por una escena de saber estar, calidad y elegancia.

Si no me crees echa un vistazo a tu alrededor. No verás muchos Range Rover circulando por ahí, pero todos y cada uno de los que veas tendrán un aspecto de lo más discreto. Ni siquiera en las ordinarias calles de Dubái se estila el transformar un Range. No se hace, ¿por qué? Porque el cliente habitual y potencial de un Range Rover no tiene la necesidad de demostrar al mundo que tiene dinero, es famoso o es poderoso. Quiere tener todo el lujo de un gran producto al alcance de la mano, pero que no se perciba de cara al exterior.

Y eso cuesta mucho lograrlo teniendo en cuenta que hablamos de un producto que pesa 2,8 toneladas y mide 5,052 metros de largo. Un Bottega Veneta es fácil camuflarlo, pero un Range Rover... Aún así es capaz de camuflarse entre el tráfico. Además, da igual el tiempo que pase o la localización, el diseño del Range es tremendamente atemporal y tan sumamente refinado y elegante que queda perfecto allá donde lo poses, ya sea en el parking de un Mercadona como a las puertas del hotel más caro de la ciudad.

Los diseñadores ingleses evitan a toda costa utilizar líneas fuertes o marcadas nervaduras que, se ha demostrado, pierden fuerza con el tiempo. La sutileza es el adjetivo que mejor describe al Range Rover. Su diseño se ha escogido para maximizar sus cualidades, que vienen siendo el confort, el espacio y el comportamiento fuera del asfalto. Porque no hay que olvidarlo, el Range Rover es uno de los mejores 4x4 que existen en el mundo, aunque a simple vista no lo parezca.

La excesiva digitalización reduce al mínimo la presencia de mandos físicos. Se echan de menos.

Aunque las llantas de 22 pulgadas no son el mejor aliado para salir del asfalto, los ingenieros británicos han aplicado el habitual tratamiento offroad en el Range. Eso quiere decir que nos encontramos ante un todoterreno de prominentes cotas: 34,7º de ángulo de entrada, 29º de ángulo de salida y 25,ºº de ángulo ventral con una altura libre mínima de 28,4 centímetros. La suspensión neumática que soporta los 2.810 kilogramos del coche, es capaz de elevar la carrocería hasta el punto de que es capaz de vadear masas de agua con una profundidad máxima de 90 centímetros.

Con el Range Rover SV podrás llegar a casi cualquier sitio que te propongas y lo harás de la forma más cómoda que existe. De puertas para dentro el inglés nos recibe con el mismo concepto minimalista del exterior, puede que, lamentablemente, demasiado minimalista. Para esta generación, Land Rover ha prescindido de cualquier botón físico habitual. Tradicionalmente, los Land Rover y los Range Rover venían cargados de botones con los que gestionar, principalmente, las funciones de su lado aventurero.

El Range Rover SV tiene las mismas armas 4x4 que el resto de Land Rovers.

Mandos, rotores y paneles que permitían alterar la configuración del coche: altura, gestión de par, caja de cambios, diferenciales... Ahora, todo eso se gestiona con un solo dedo a través de un panel principal que ni presenta el mismo tacto ni es igual de sencillo. La pega de un fabricante que no produce tantas unidades al año es que no tiene tantos recursos a la hora de desarrollar este tipo de entornos digitales-analógicos. Land Rover ha optado por la fórmula más económica de integrar todos los sistemas del vehículo en la pantalla central. No me gusta, pero es lo que hay.

No me gusta el abuso de las pantallas, aunque reconozco que quedan muy modernas, pero se corre el riesgo de ser excesivamente digital. Lo mismo que le pasa a Tesla o a cualquier empresa china. Lo digital, que no te engañen, es más barato que lo analógico. Pero dejando a un lado el aspecto digital del Range Rover, es innegable la extrema calidad de los materiales empleados. La presencia de plásticos duros es mínima, mientras que las superficies acolchadas son abrumadora mayoría. Muchas vacas han donado su vida para confeccionar el habitáculo del Range Rover SV. No es premium, es lujo.

Al contrario que sus rivales alemanes, las opciones de personalización no son tan ámplias, pero suficientes.

Allá donde poses tu mano te recibirá una superficie de impecable tanto y demostrada durabilidad. A pesar de que son pocos los clientes de Range Rover que verdaderamente sacan sus coches a pasear por el campo, la marca nació con esa cualidad y aún hoy todos sus productos están diseñados para soportar la vida de campo. Una vida donde el barro, el agua y la arena son el pan nuestro de cada día.

A pesar de su significativo tamaño, me llama la atención que las plazas traseras del SV no son tan espaciosas como uno podría imaginar. Si un ocupante posterior supera la barrera del 1,9 metros de estatura no puede decirse que vaya a ir tan a gusto como cabría esperar. No irá mal, pero hay coches mucho más pequeños y espaciosos que este SV de Range Rover. Aunque no podrá estirar las piernas al máximo, sí podrá viajar con un auténtico rey gracias a los asientos tipo business instalados en las plazas laterales. Disfrutan de todo tipo de lujos, desde climatización a masajes. Todo se regula mediante una tablet escondida en el reposabrazos central que, a su vez, actúa como respaldo de una incómoda plaza central.

Los asientos traseros tienen las mismas comodidades que los delanteros.

El Range Rover SV está pensado para ir del punto A al punto B de la forma más cómoda, elegante y rápida que exista. Recuerda, los deportivos deben su vida a la velocidad, las berlinas al confort y los todoterreno al campo. El Range Rover SV reúne todos esos conceptos antagonistas bajo una misma carrocería. Los ingleses proponen varios sistemas mecánicos, desde microhíbridos diésel hasta más avanzadas conjunciones eléctricas como el SV P550e híbrido enchufable que he probado.

Es la segunda unidad más potente de la familia, solo superado por el Range SV MHEV de 615 caballos con el bloque V8. Podríamos decir que el P550e es 'más modesto'. Bajo el capó nos encontramos con un motor de seis cilindros en línea, turboalimentado, con 3 litros de cilindrada. A este se suma un bloque eléctrico instalado en el eje delantero. Tiene capacidad de tracción y se alimenta de una batería con 31,8 kWh de capacidad que, en condiciones ideales es suficiente para liberar una autonomía 100% eléctrica de 112 kilómetros (WLTP).

Viajar en el Range Rover es extremadamente cómodo. Una delicia.

La ficha técnica oficial asegura que el Range Rover SV P550e es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 5 segundos mientras que su velocidad punta es de 242 kilómetros por hora. El rendimiento combinado representa 550 caballos y un excelente par motor de 800 Nm. Por sí solo, el 6 en línea de aluminio es capaz de generar 441 caballos, mientras que el motor eléctrico desplaza 218 caballos. Este actúa como respaldo del bloque térmico o como impulsor independiente. En cualquier caso, el SV muestra tanta potencia como confort de marcha.

Land Rover ha configurado el sistema para que ofrezca, además de los habituales programas de gestión off-road, diferentes ajustes del sistema híbrido enchufable. Los modos Hybrid, EV y Save permiten al cliente programar la mecánica en función de las necesidades. Un modo híbrido para combinar lo térmico y lo eléctrico. Un modo EV para aprovechar la parte eléctrica (siempre y cuando haya carga en la batería), y una función Save que salvaguarda la carga de la pila para requerirla cuando nosotros decidamos. Se me ha olvidado comentar que el SV de Range disfruta de la importante etiqueta CERO de la DGT.

El maletero es enorme, pero la versión SWB no permite 2 plazas adicionales.

Decir que el Range Rover SV es extremadamente cómodo es quedarse corto. Cualquier desplazamiento, ya sea corto o largo, se realiza de la forma más relajada y tranquila que existe. El conductor y los ocupantes van totalmente aislados del exterior. Range Rover crea tu propio mundo mientras circulas. Un entorno extremadamente agradable en el que estar. La suspensión filtra cualquier irregularidad de la carretera, mientras que los asientos 'abrazan' el cuerpo ante cualquier cambio de dirección. Es uno de esos coches en lo que llegas más relajado de lo que has salido.

Además de las funciones de gestión de la energía que ya te he comentado, el Range Rover SV ofrece diferentes programas dinámicos: ECO, Confort y Dynamic. En cada uno de ellos se modifican diversos parámetros como la suspensión, la dirección, la caja de cambios o la respuesta del acelerador. En los modos ECO y Confort se percibe un notable balanceo de la carrocería. Los balones de la suspensión relajan su respuesta al máximo para incrementar el placer de marcha. En cambio, el programa Dynamic tensa la respuesta de todos los componentes para así ofrecer un tacto más preciso, que no por ello incómodo.

Lo que realmente nos gusta
  • Extremo confort de marcha
  • Conjunto perfectamente equilibrado
  • Calidad de acabados
  • Imagen y proyección
Lo que creemos que podría ser mejor
  • Sin botones físicos
  • Respuesta del sistema multimedia
  • Espacio en las plazas traseras

El equilibrio de este coche escapa a toda lógica. Sí, habrá SUV y coches mucho más dinámicos, como el BMW XM que probé hace unos días, pero el SV no cae en el burdo rendimiento para arruinarte la conducción. Su paso por curva es rápido, no fulgurante, pero suficiente como para demostrar que puede ir rápido, aunque en ningún caso te incitará a ir deprisa. Para lograr este efecto, los ingenieros ingleses han echado mano de recursos técnicos como el eje trasero direccional o las barras estabilizadoras activas. Elementos que se suman a una larga lista de componentes que disparan el precio de venta.

Si te preocupa el consumo y la eficiencia puede que este no sea tu coche, aunque sí debo reconocer que me ha sorprendido, para bien. En una conducción normal, por autopista a ritmos legales, el gasto se sitúa en el entorno de los 9 litros. La parte eléctrica aporta un gran valor en recorridos urbanos, donde podremos completar trayectos de unos 95 kilómetros sin que el motor de gasolina tenga que encenderse. A la hora de recargarse, el Range Rover se recupera en tomas de corriente continua de hasta 50 kW o en enchufes domésticos en corriente alterna de 7 kW, donde será posible recuperar el 100% de la energía en 5 horas.

Sigo defendiendo mi postura. El Range Rover es el mejor coche del mundo, aunque tiene sus 'cositas'.

Land Rover Range Rover y sus rivales

P.V.P 151.439143.115

105.433

P.V.P 123.560110.745

P.V.P 119.542105.964

Javier Gómara

La opinión de Javier Gómara

En ningún caso Land Rover no pedirá menos de 230.000 euros por su Range Rover SV y, sinceramente, me parece que vale lo que piden. Es un coche como ningún otro en el mundo. Cómodo, potente y encima con unas cualidades off-road difíciles de igualar. Además, hay que sumar su extrema elegancia y su buen porte y saber estar. Personalmente, creo que por todo lo que ofrece es el mejor coche del mundo en la actualidad. Nadie te va a dar una fórmula semejante. Tener un Range Rover SV es sinónimo de éxito y clase. Factores que no siempre llegan acompañados por el dinero, aunque en este caso lo necesites sí o sí.