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Prueba SEAT Tarraco 2.0 TDI 190 CV 4Drive Xcellence. La opción sensata

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Con el motor más potente, tracción integral y el acabado más lujoso, el SEAT Tarraco se presenta como un SUV de 7 plazas con todo para triunfar. Eso sí, siempre que el espacio sea una de las variables clave en tu ecuación.

Si buscas un SUV amplio y que represente la moda de los SUV de manera estricta, el SEAT Tarraco 2.0 TDI 190 4Drive Xcellence de esta prueba es una opción que siempre debe estar en tu lista de opciones. Hablamos del modelo más amplio de SEAT, un SUV de 7 plazas con motor diésel, tracción integral y el acabado más lujoso, todo ello en una carrocería relativamente compacta para sus intenciones: en 4,73 metros de largo ofrece espacio de sobra y un maletero de 700 litros.

Sin duda el SEAT Tarraco es un coche importante para la marca española. Cubre un hueco por la parte alta y su posicionamiento está claramente por encima del Ateca, lo que representa un valor añadido importante para la marca. En la práctica, el Tarraco pretende ser atractivo también para quien busque un SUV con ciertas aspiraciones Premium, especialmente en esta versión Xcellence.

Lo primero que llama la atención es que es un coche con un empaque muy superior al del SEAT Ateca. Parece más grande de lo que realmente es y sus llantas de 20 pulgadas imponen. El SEAT Tarraco es el primer modelo de la marca en estrenar el nuevo lenguaje de diseño de la firma de Martorell, diseño que evolucionará el en nuevo SEAT León y en el futuro CUPRA Formentor.

El frontal es más agresivo y busca impactar al que lo tiene delante. La parrilla central toma un gran protagonismo, ofreciendo empaque y sensación de robustez, mientras que los faros, afilados, dan el punto justo de agresividad. En el frontal es un coche que parece más grande de lo que es, con un marcado nervio lateral horizontal en busca de una sensación de coche grande y elegante. Funciona.

Interior del SEAT Tarraco: minimalista y tecnológico

Estéticamente no se le puede reprochar nada. Se ve moderno y actual, pero a su vez grande y serio, necesario si quiere transmitir una imagen de coche Premium. Doy un salto a su interior y aquí quizás ese ambiente más serio y de coche grande no es tan evidente. El diseño interior es minimalista y destaca por gadgets tecnológicos a la última, como el cuadro de mandos digital o la fantástica pantalla de 8 pulgadas que aglutina todo el sistema de infoentretenimiento del coche.

Se podría decir que SEATha ido a tiro hecho, creando un interior sin alardes, sin florituras pero eficaz, con un buen nivel de calidad general y sin grandes peros, muy ‘alemán’.

Pero si por algo destaca el interior del Tarraco es por su espacio interior. En las plazas delanteras los asientos son grandes y muy cómodos y es fácil encontrar una buena postura al volante en apenas unos segundos.

El puesto de conducción destaca por su buena visibilidad y por tenerlo todo muy a mano: las dos pantallas están en un punto de vista directo, por lo que te permite echar un vistazo rápido sin descuidar lo que ocurre sobre el asfalto. Las plazas traseras del SEAT Tarraco son ejemplares: con mucho espacio en todas las cotas, incluso cinco adultos pueden viajar aquí cómodamente.

Como ‘bonus track’, el SEAT Tarraco puede contar con una tercera fila de asientos, aunque está claro que milagros a Lourdes: con 4,73 metro de largo, la tercera fila está reservada o bien para casos de emergencia o bien para niños.

En SEAT anunciaron a bombo y platillo que el Tarraco venía a sustituir al SEAT Alhambra, como vehículo de 7 plazas, pero lo cierto es que no puede competir con él, por eso a día de hoy el Alhambra sigue en el catálogo de los de Martorell.

Comportamiento dinámico del Seat Tarraco

Estoy en el modelo tope de gama, con el motor más potente, el cambio automático DSG de 7 velocidades, la tracción integral 4Drive y el acabado más lujoso. Y no necesito muchos kilómetros para empezar a sacar diferencias con el Ateca. Si bien es cierto que la diferencia de tamaño no es abismal (es 37 cm más largo) su comportamiento sí que es completamente diferente.

El SEAT Tarraco, al volante, se siente grande y hay dos cosas que destacan: el peso y la puesta a punto de la suspensión. Si en el Ateca te puedes sentir rápidamente en conexión con el coche y practicar una conducción alegre sin demasiado esfuerzo (mención aparte merece el CUPRA Ateca), con el SEAT Tarraco cuesta más adaptarte a él, debido especialmente a una suspensión algo más blanda y una carrocería que balancea algo más.

Ojo, teniendo en cuenta su volumen, no es malo en este apartado, pero sí es un coche que claramente está orientado a una conducción más relajada, para viajar tranquilo con la familia. En superficies amigables, como una autopista o una carretera nacional sin demasiadas curvas, el Tarraco se muestra contundente y traga millas sin contemplación. Su suspensión filtra de vicio y puedes conseguir una buena velocidad de crucero con un consumo aceptable.

Otra cosa es cuando llegan las curvas: aquí conviene relajarse y tomárselo con calma. Insisto en que no es malo, pero obviamente un centro de gravedad elevado y una suspensión claramente orientada al confort hace que se sienta algo torpe. Es un coche para viajar con calma y gran sensación de seguridad y bienestar a bordo: no destaca en nada pero cumple en la mayoría de apartados.

Comportamiento off-road del SEAT Tarraco

En la primera prueba del SEAT Tarraco, mi compañero Óscar Magro se puso a los mandos de una versión con tracción delantera, un coche reservado para un uso siempre sobre asfalto. La tracción integral es un extra claramente recomendable en un coche así, siempre que se cumplan estas dos variables: se circule por zonas con clima adverso y se salga del asfalto de manera ocasional.

En esta prueba decidí llevarme al SEAT Tarraco con tracción integral al corazón de los Pirineos y en ningún momento dio señal de debilidad. Por pistas forestales, donde el barro y algún que otro riachuelo hizo acto de presencia, no sufrió lo más mínimo y dio la sensación de poder superar cualquier obstáculo.

Obviamente está limitado por unas cotas que están lejos de ser las óptimas en un todoterreno, ya que hablamos de un coche cuya mayor parte de clientes jamás lo sacarán del asfalto, pero es más que suficiente para adentrarse por caminos y para sobrevivir cuando las condiciones de tracción se ponen feas.

Tracción 4Drive del SEAT Tarraco: el salvavidas

La tracción 4Drive del SEAT Tarraco cuenta con un embrague tipo Haldex de última generación controlado por un embargue multidisco y una ECU capaz de analizar la tracción de cada rueda y enviar el par según se requiera, así como de frenar alguna de las ruedas para poder incrementar la tracción en la contraria. Tiene algo que me ha gustado mucho y es que en condiciones normales, manda el par exclusivamente al eje delantero, mejorando los consumos y la maniobrabilidad, por ejemplo en ciudad.

Sin embargo, cuando la tracción de alguna de las ruedas empieza a fallar, este sistema conecta el diferencial trasero y es capaz de repartir el par de manera equilibrada a los dos ejes, permitiendo incluso variaciones del par entre cada una de las ruedas para superar las situaciones más complicadas.

El SEAT Tarraco 4Drive cuenta además con dos modos específicos: el modo Snow y el modo off-road, pensados para circular en condiciones de baja adherencia el primero y en conducción lejos del asfalto el segundo. Es un apoyo a nivel de electrónica que nunca viene mal.

Obviamente las llantas de 20 pulgadas y los neumáticos de carretera pueden ser tus peores aliados en una conducción off-road, pero debo decir que el coche cumplió con nota. En ningún momento mostró sensación de flaqueza y pude salir de todos los obstáculos con eficacia. Quizás no sea un todoterreno para cruzar el Sahara o la estepa rusa, pero sí será suficiente para subir a esquiar con seguridad o para realizar alguna aventura en tu cordillera favorita.

Prueba SEAT Tarraco 4x4: conclusión

Es evidente que el SEAT Tarraco es un concepto interesante dentro de la gama de SEAT, aunque por ello, no siempre recomendable. Me explico: el Tarraco es un SUV que parece más grande de lo que realmente es, en todas las circunstancias, tanto a nivel estético como al volante. Es muy amplio por dentro y parece desarrollado para no ser malo en nada.

Su motor diésel empuja de sobras y permite realizar cruceros a una velocidad respetable y consiguiendo buenos consumos (en torno a los 7 litros), especialmente teniendo en cuenta su condición de vehículo con tracción integral.

Es más torpe en curvas que el SEAT Ateca y su suspensión está, quizás, demasiado orientada al confort, aunque tiene sentido ya que es probablemente el coche más familiar dentro de la renovada gama del fabricante español.

En resumen: el SEAT Tarraco será una fantástica opción para quien busque un coche grande para viajar, con la seguridad de la tracción integral, unos cuantos centímetros extra al suelo para aventuras ocasionales y la última y más moderna tecnología del Grupo Volkswagen. Y todo esto, con una relación calidad/precio muy interesante. Eso sí, si no buscas mucho espacio interior, quizás con el Ateca tengas más que suficiente.

Fotos: Raúl Salinas

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