Si quieres una berlina para casi todo, esta es la que mejor te puedo recomendar: nadie te ofrece lo mismo por este precio
Coches hay muchos circulando por el mundo, pero pocos ofrecen la misma combinación de cualidades que el Subaru Outback. No es perfecto, pero sí es uno de los coches más completos que hay a la venta ahora mismo.

Subaru siempre se ha definido como una marca diferente y especial. Una marca que se centra en la ingeniería para dar forma a productos de gran relación calidad-precio. A día de hoy, los Subaru siguen siendo muy populares entre una comunidad muy concreta de conductores europeos. Clientes que buscan un coche familiar, bien acabado, fiable, cómodo, de precio equilibrado y tracción total. Todas esas son las principales cualidades del Subaru Outback.
Aunque no tiene la importancia del Subaru Forester -en lo que a volumen de ventas globales se refiere- el Outback es el buque insignia de la casa. El coche más grande de todos los que pone a la venta en España y en el resto del mundo. Tras lanzarse al mercado en el año 1994, tomando el testigo del Subaru Legacy, el Outback ha sabido encontrar su nicho de mercado. A lo largo de estas más de tres décadas de vida son varias las generaciones que hemos conocido.
Subaru Outback 2.5i Touring (Autumn Green Metallic)
La actual se presenta en la primavera de 2021, aunque desde entonces ha ido recibiendo pequeñas actualizaciones. Vista desde fuera es una de esas berlinas familiares que ya no parecen interesar a nadie. Las rancheras han sucumbido ante el imparable avance de los SUV, pero el Outback ofrece un punto de vista que parece casi extinto. Las berlinas familiares y camperas tuvieron mucho éxito hace años. Modelos como el A6 Allroad, el V90 Cross Country o el el Clase E AllTerrain tuvieron su momento. De todos ellos el Subaru Outback es el único que sigue con vida a día de hoy.
Y eso lo convierte en un coche muy especial. Su fórmula es única con el resto de excepciones que presenta Subaru. Del morro a la trasera presenta 4,87 metros de longitud con una distancia entre ejes de 2,74 metros. Vamos, que es grandecito. A pesar de ello se desenvuelve bien en un amplio abanico de terrenos, incluyendo la ciudad. El maletero, con 522 litros de capacidad mínima y 1.822 litros de volumen máximo, ofrece todo el espacio que se pueda necesitar.

Siempre he dicho que Subaru fabrica los mejores interiores de las marcas generalistas japonesas. El habitáculo del Outback es un compendio de materiales blandos y de agradable tacto sólidamente unidos entre sí. Además de calidad aportan la siempre estimada sensación de que es un coche pensado y fabricado para durar muchos años. Posiblemente (con un buen mantenimiento) más que los del propio dueño.
El equipamiento no es escandalosamente moderno (tiene un cuadro analógico), pero ofrece todo lo que puedas necesitar e incluso un poquito más. El acabado Touring de la unidad de pruebas es el más alto. Incluye: acceso y arranque sin llave, faros de LED, pantalla central vertical de 11,6 pulgadas, Android Auto, Apple CarPlay, asientos calefactados delante y detrás, cámaras de aparcamiento, techo solar y el equipo de seguridad activa Eye Sight de Subaru, catalogado como uno de los mejores del mercado japonés.

A pesar de la generosa digitalización, el sistema multimedia es fácil de comprender. Rápidamente aprendes la secuencia básica de comandos que te permite ajustar la configuración a tu antojo, incluyendo los muchos e invasivos asistentes a la conducción. Se pueden desconectar rápidamente. La climatización también se regula de forma digital. Lo único que se echa de menos en una pantalla con algo más de definición y un mayor contraste (cuando le da el sol de pleno apenas se ve).
Donde no se puede poner queja alguna es en materia de habitabilidad. Como ya he dicho, el maletero es grande, al igual que las plazas traseras. La segunda fila presenta mucha amplitud en todas las cotas. Gracias a la generosa distancia libre con respecto al suelo es fácil acceder y salir del Outback. Incluso personas mayores o de movilidad reducida lo harán. La plaza más limitada es la central. Lógico teniendo en cuenta el voluminoso túnel de transmisión que atraviesa todo el coche.

Y eso se debe a que el Outback no es eléctrico y a que monta la tracción total simétrica habitual de Subaru. Uno de los mejores sistemas 4x4 del mundo. A diferencia de otros esquemas, el Outback siempre se comporta como un coche de tracción total. El eje trasero no se desconecta en ningún momento, ni para bien ni para mal. Esta disposición garantiza la mejor tracción a cada paso del camino, aunque eso suponga perder unas cuántas décimas de consumo.
Subaru España nos propone dos configuraciones mecánicas diferentes, aunque en realidad son la misma. El Outback emplea un motor atmosférico bóxer (cilindros enfrentados) de 2,5 litros de cilindrada que desarrolla 169 caballos de potencia, entre las 5.000 y las 5.800 revoluciones, y 252 Nm de par motor a 3.800 vueltas. La gestión se deriva a un cambio automático (Lineartronic) de variador continuo que reparte, como ya he dicho, toda la fuerza del sistema entre los dos ejes. Opcionalmente, Subaru te instala un sistema de GLP (aftermarket) que le permite ganar la etiqueta ECO de la DGT.

Al volante del Subaru Outback
Junto con Porsche y alguna otra extrañísima excepción, Subaru es la única marca del mundo que emplea motores bóxer. En marcha, el Outback se siente un coche muy cómodo y refinado. Sin vibraciones y con una mínima cantidad de ruidos filtrados a la cabina. Todo transcurre de forma civilizada y relajada. El motor solo se hace notar cuando pisamos al máximo el acelerador, principalmente a la hora de adelantar en carreteras secundarias y para ganar velocidad saliendo desde parado.
A pesar de ser un excepcional coche para viajar, al Outback le falta algo de 'pegada'. Sus generosas medidas se traducen en 1.741 kilogramos de peso en orden de marcha. Si sumamos pasajeros y carga supera la barrera de las 2 toneladas. Los 169 caballos -sin turbo- son suficientes, pero obligan a prevenir ciertas maniobras. Acelera de 0 a 100 km/h en 10,2 segundos. Esto es especialmente importante en carreteras secundarias, donde tendremos que controlar bien los espacios y los tiempos a la hora de adelantar.

El Outback no ha nacido para esprintar. Es un maratoniano. Un corredor de fondo que aborda cualquier terreno con una soltura extraordinaria. Fuera del asfalto se comporta igual de bien que dentro de él. Además de una distancia libre con respecto al suelo de 21,3 centímetros, cuenta con unas más que buenas cotas off-road: 19,7 grados de ángulo de entrada, 22,6 grados de ángulo de salida y 21 grados de ángulo ventral. Es decir, si el morro pasa el resto del coche le sigue sin problema.
Muchos, la mayoría de los SUV cotidianos quedan en ridículo ante el rendimiento del Subaru Outback tras cruzar el límite del asfalto. Además de las cotas, tiene muchas armas para encarar obstáculos complicados. La primera, es la tracción total simétrica de gestión electrónica. La centralita reparte la entrega de par de forma individual en función de la información que recopila: tracción, posición del volante, acelerador... Los ingenieros japoneses han programado varios modos de conducción en función del terreno: Normal/Nieve-Tierra/Nieve Profunda-Barro.

La respuesta del coche varía en función de la configuración del sistema X-Mode. Sorprende -incluso con neumáticos de verano- ver como avanza ante superficies de naturaleza complicada como la tierra o la nieve. El factor más limitante son los neumáticos. De serie, Subaru calza gomas de verano, pero mi recomendación personal es que inviertas en unos buenos zapatos para así maximizar las ya de por sí excelentes cualidades off-road del Outback. La mejor solución es un compuesto AllSeason. Llegarás donde muchos otros no son capaces de llegar.
Ahora bien, no todo es positivo en el Outback. Además de una evidente falta de pegada, lo peor, al menos para mi, llega en el apartado de consumos. Durante la semana de pruebas la media de consumo ha sido de 10 litros por cada 100 kilómetros recorridos. Mucho teniendo en cuenta los estándares modernos. Con un tanque de gasolina de 63 litros, cuesta superar la barrera de los 500 kilómetros de autonomía. Híbridos enchufables son capaz de ofrecer un gasto más bajo y una mayor autonomía.

Lo bueno, es que el gasto queda parcialmente compensado por un más que equilibrado precio de venta. En España el Outback está disponible desde los 46.150 euros, sin ofertas o promociones. El acabado superior, Touring, incrementa la tarifa mínima hasta los 49.550 euros sin descuentos. No es el coche más barato del mundo, pero teniendo en cuenta lo que ofrece (principalmente fiabilidad, confort, calidad, habitabilidad y conducción off-road) no me parece un precio descabellado.
- Confort de marcha
- Comportamiento off-road
- Espacio
- Calidad interior
- Consumos elevados
- Respuesta del cambio
- Prestaciones









