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Prueba Suzuki Swift 2017, cuando una apuesta rara resulta ganadora

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Comprar un coche es un poco como apostar. Algunos apuestan sobre seguro, pero hay otros que optan por correr riesgos. En esta ocasión estamos ante este segundo planteamiento, el Suzuki Swift 2017. Ya lo hemos probado y algunas veces jugársela te hace salir victorioso.

El Swift evoluciona su diseño hacia un gusto más europeo. Aunque pierda carácter

Si miramos la lista de ventas del año pasado de Suzuki, entenderemos porqué estamos ante una de las renovaciones más importantes de la marca japonesa. El Swift es, junto con el nuevo Suzuki Baleno, uno de los representantes de la marca en el segmento de los utilitarios. Un nicho de mercado de gran valor e importancia para las marcas. Por este motivo nos encontramos ante el Suzuki Swift 2017, el cual ya he tenido ocasión de probar.

He de decir que a pesar de que nunca ha sido el más vendido o el más común de los utilitarios, el Swift siempre ha sido uno de esos coches que daban mucho más de lo que uno podía esperar a simple vista. Es por ello que la renovación ha tenido que ser tratada con gran mimo para no echar por tierra una fama, que aunque discreta, ha acompañado habitualmente al pequeño nipón.

Y la verdad es que Suzuki ha seguido una hoja de ruta que ya hemos visto en muchas otras ocasiones: aprovechar las cualidades de la generación pasada, añadiendo mucho valor añadido en términos de diseño y tecnología. Con estas premisas el equipo de diseño se puso manos a la obra y han conseguido cambiar un diseño que ya empezaba a ser demasiado visto.

La renovación estética del Suzuki Swift ha supuesto, a mi parecer, un paso atrás. Me gustaba el viejo Swift. Su estilo era sencillo pero alegre, con su cantidad justa pero equilibrada de nervaduras, dinamismo y jovialidad. El nuevo me parece más del gusto japonés, y aunque no sea algo desagradable, sí que ha hecho que se pierda parte de esa esencia que siempre acompañó a la pasada edición.

La clave está en los detalles. Muchos y de buen gusto los encontramos repartidos por la carrocería

La versión de 2017 es más redondeada, más suave y por qué no decirlo, más femenina. Los nervios de la carrocería han sido disimulados, y se han añadido detalles estéticos que le generan un carácter propio. Tal es el caso de las manillas de las puertas traseras insertadas en un pilar C, que también juega con las dobles tonalidades para así hacerse más atractivo y visual. En general un buen trabajo de diseño, aunque me hubiera gustado un toque más cañero, como hacía su antepasado.

El exterior cambia, y por supuesto el interior le acompaña. De puertas para adentro nos encontramos ante todo un nuevo habitáculo. Cambiado de arriba a abajo, el nuevo Swift muestra un aspecto más hecho, más maduro, y sobre todo más adecuado a los tiempos modernos. Un toque moderno que viene marcado principalmente por la incorporación de una gran pantalla táctil de siete pulgadas en el centro del salpicadero.

El nuevo Swift es más pequeño que su predecesor, pero ofrece mucho más espacio interior gracias a una batalla más grande

Es curioso comprobar cómo una vez más las líneas horizontales son sustituidas por redondeces. En este caso sí que me gusta el cambio, por los motivos contrarios a los anteriormente expuestos. Se crea un mejor ambiente, aunque seguimos encontrándonos con una enorme cantidad de plásticos duros. Mejores al tacto eso sí, y con mayor sensación de fabricación y duración, pero plásticos al fin y al cabo. Éstos ocupan todo el interior, salvo el pomo del cambio y el volante que recoge ahora una mayor cantidad de funciones.

El interior está muy bien resuelto, aunque los plásticos duros dominan el ambiente por completo

Si hay algo por lo que me gusta Suzuki como marca es por su relación precio-equipamiento. Los japoneses juegan la baza de la marca barata, pero no por ello quieren parecer austeros o cutres. De hecho hacen todo lo contrario. Se dispone de mucho equipamiento en el interior del nuevo Swift. Al igual que ha pasado recientemente con el más pequeño de la familia, el Suzuki Ignis que ya hemos probado y analizado. Cabe destacar faros de LED, asientos delanteros calefactables, pantalla multi-información LCD en el cuadro de instrumentos y climatizador automático y la cámara de visión trasera.

De hecho ambos modelos comparten la mayoría de sistemas y asistentes. Se dispone de elementos novedosos como la pantalla anteriormente mencionada que esconde un completo equipo de conectividad, tanto para Apple como para Android. A esto hay que sumar un equipo de cámaras y sensores que trabajan para incrementar la seguridad. Elementos como el asistente de frenada de emergencia, el avisador del cambio involuntario de carril o el control de crucero adaptativo, entre otros, forman parte del equipamiento del nuevo Swift.

En el apartado mecánico encontramos poca variedad. Dos motores de gasolina. Un tricilíndrico turbo de un litro y 111 caballos, y un cuatro cilindros de 1.2 litros con 90 caballos. En ambos casos se puede conjugar con el ya conocido sistema semihíbrido de Suzuki denominado SHVS. No estamos ante un híbrido como tal, pero sí que se incluye una pequeña batería y un motor eléctrico que ayudan al motor de combustión en determinadas fases de la aceleración y circulación. Es un mecanismo curioso y práctico. Sobretodo por que puedes homologarlo como híbrido lo que siempre será de ayuda ante un posible apocalipsis de tráfico urbano.

No es un híbrido al uso, pero el sistema SHVS permite matricularlo como tal

A todo esto, ambos motores pueden combinarse con el sistema All Grip con tracción a las cuatro ruedas, y con cambios tanto manuales como automáticos CVT. En ambos casos nos encontraremos ante un máximo de cinco marchas. A finales de año llegará la versión Sport, que contará con otro bloque de gasolina, de 1.4 litros Boostjet y 140 CV. Promete ser la variante más jugosa de todas, aunque para esta generación se ha deshecho de la versión de tres puertas. Al igual que el resto de la gama.

Prueba Suzuki Swift 1.0 Boostjet 2017

Como ya he dicho unos párrafos más arriba, el Swift siempre ha sido uno de esos coches olvidados, que pocos tienen en mente a la hora de comprarse pero que quedan embriagados una vez los conducen. En este caso Suzuki no ha querido perder ese atractivo, y aunque siga sin ser el coche más vendido del mercado, la verdad es que no muchos pueden igualarse a él en cuanto a comportamiento y alegría.

Durante la presentación nacional he tenido ocasión de comprobarlo de primera mano. Y sabiendo cómo se las gastaba la generación anterior he decidido que tenía que probar la variante mecánica más pequeña por tamaño que no por potencia. Es decir que he tenido en mis manos el Swift 1.0 Boostjet de 111 CV al que se le había asociado el sistema semihíbrido SHVS que todo sea dicho de paso no modifica en modo alguno las cifras técnicas del coche.

Gran parte de la tecnología se emplea en incrementar la seguridad de los pasajeros

Pero antes de hablar de comportamiento debo decir que todo en esta tercera generación del Swift es nuevo. Y cuando digo todo, es todo. Incluyo la plataforma, que ha sido diseñada desde cero y que recibe el nombre de Heartech. Gracias a ella el pequeño japonés puede llegar a perder la friolera de 120 kilogramos con respecto a la generación anterior. A esto hay sumar una mayor rigidez torsional y una mayor dureza a la hora de recibir impactos.

Estamos hablando de un coche que pesa como mínimo 840 kilogramos, que mide 3,84 metros de largo, con una batalla de 2,45 metros, y una altura de 1.495 metros. Es decir; medidas compactas y peso pluma. Obviamente si le metes 111 caballos el bicho es tan alegre como pinta en las imágenes. Y eso que si miras las cifras de rendimiento no encuentras nada destacable: de 0 a 100 Km/h en 10,6 segundos y velocidad punta de 195 Km/h.

Es decir que todo es muy modoso y muy corriente, pero una vez lo pones en marcha no lo parece. Es alegre, muy jovial, gana velocidad de una forma muy progresiva, pero de forma contundente y sobrada. Su par máximo de 170 Nm lo encontramos disponible entre las 2.000 y las 3.000 revoluciones. Fuera de ese abanico el motor no desfallece de forma exagerada, sino que sigue empujando con bastante soltura.

A pesar de su pequeño tamaño el Swift dispone de mucho espacio para los ocupantes traseros

Llama la atención que se pueden alcanzar velocidades relativamente altas sin apenas inmutarse, y circulando en ellas te encuentras ante un coche bien aplomado. Eso es gracias a un ancho de vía cuatro centímetros mayor que su predecesor. La dieta estricta no ha supuesto una pérdida de aplomo en autopistas, donde se le nota ligero y con un rodaje suave, sin apenas molestias aerodinámicas o de rodadura.

En cuanto a dinámica en tramos más revirados he encontrado un problema que me ha dejado un sabor de boca bastante amargo. El coche es genial en este tipo de tramos, el motor responde, el cambio también, e incluso los frenos, a pesar de que los traseros son de tambor, responden. Lo que no ayuda en nada, más bien lo contrario, es la dirección. El tacto que genera es de total desconexión con el eje delantero, da la sensación de que el coche no va a aguantar mucha fuerza lateral, aunque sí que pueda. Es una pena, porque de verdad genera bastante desconfianza.

El sistema SHVS permite ofrecer unos consumos y unas emisiones más bajos. Los más bajos del segmento

Salvo ese detalle mecánico la verdad es que no se le pueden poner muchas pegas a un coche que vale lo que vale el Swift. Su precio de salida se sitúa, con descuentos, en 12.250 euros. Es muy poco precio para todo lo que te ofrece este pequeño. Tiene muchísimo espacio interior, con 265 litros de maletero, un equipamiento muy amplio y sobresaliente y un comportamiento sobrado para la ciudad e incluso para fuera de ella. Todo por muy poco dinero.

Gran detalle. La pantalla LCD del cuadro muestra mucha información, como la que ves

En términos de confort, como ya he dicho, resulta batante agradable en carreteras abiertas, y por lo tanto también en ciudad. El motor de tres cilindros apenas transmite vibraciones, e incluso la rumorosidad resulta agradable a altas revoluciones. Las suspensiones por su parte me han resultado algo secas en el eje trasero. No genera mucha incomodidad de forma habitual, pero sí que se notan a la hora de coger algún bache o los siempre molestos badenes.

Conclusiones

En definitiva, el Suzuki Swift 2017, al igual se su predecesor, es una apuesta segura. Eso no quita para que muchos compradores tomen otras decisiones más arriesgadas. El japonés juega con la baza principal de mucho equipamiento por poco precio. El Swift viene con todo lo que se pueda necesitar para desenvolverse en el día a día. Vale tanto para un uso urbano como para un uso extraurbano. Y si te preocupa el espacio interior, olvídate. Es uno de los mejores de su categoría. Los pasajeros de la fila trasera tendrán mucho hueco para las piernas. Incluso yendo tres pasajeros.

En cuanto a dinámica y mecánicas. Considero que la cuantía y variedad de motores que presenta el Swift está más que equilibrada para los tiempos que corren. Bajar de los 90 CV me resulta peligroso, y Suzuki ha obrado bien manteniendo esa potencia mínima. Con 111 caballos es toda una zapatilla saltarina llena de alegría y vitalidad. Pena de esa dirección poco comunicativa. Aun así mucho coche, mucho equipamiento y mucho comportamiento por ese precio. La apuesta de unos pocos. Una apuesta correcta.

No será elegido por la mayoría, pero los que lo hagan no quedarán descontentos

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  • Comentario de Smat
    20/04/2017 (19:07)

    Smat

    "Me genera simpatía este cochecito, con ese encanto de la sencillez, su 1.2 tretracilindrico se me hace la mejor opción para mover sus ochocientos y pico kilos si le sumamos el aporte del motorcito eléctrico tenemos solución sencilla y barata para tener consumos reducidos sin aumentar emisiones ni comprometer la fiabilidad, lástima que se pague aparte y aporte una potencia tan limitada. Otra cosa que me encanta del swift es que mantenga esa exótica versión 4x4 en un tiempo en que SUV mucho más costosos ni se molestan en ofrecer esa posibilidad."

Prueba Suzuki Swift 2017, cuando una apuesta rara resulta ganadora
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