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Prueba Toyota Yaris GR-Sport 2019, tendencia natural (con vídeo)

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Las grandes ciudades cada vez serán más grandes, y eso ya está suponiendo graves problemas de tráfico y contaminación. Los coches pequeños y eficientes son la mejor apuesta para esos entornos, y no hay otro como el Toyota Yaris que ahora luce mejor.

El ser humano es un animal predominantemente urbano. Según los estudios el 55% de la población mundial se acumula en grandes ciudades, y se prevé que para 2050 esa cifra aumente hasta el 70%. Eso supondrá graves problemas de movilidad urbana y por supuesto de contaminación. Muchos Ayuntamientos y gobiernos locales se están adelantando a esta problemática y empiezan a restringir la libre circulación de coches, tal y como pasa en Madrid o Barcelona. La necesidad obligará a buscar soluciones cada vez más pequeñas y altamente eficientes, como es el caso del Toyota Yaris, que de cara a este 2019 recibe novedades para seguir siendo una apuesta prácticamente única.

Lo es por el planteamiento que presenta. En la actualidad asistimos a una revolución en lo que a movilidad se refiere. Las tecnologías tradicionales empiezan a flaquear ante el avance de soluciones y alternativas más limpias y eficientes como es el caso de los híbridos. Podemos considerar a los ingenieros de Toyota como los padres fundadores del híbrido moderno, y durante casi 20 años han estado evolucionando su tecnología hasta convertirse en referencia. De esta manera la casi totalidad de su gama es híbrida, y eso por supuesto incluye al Yaris.

Aunque no ha sido hasta su tercera generación cuando el Toyota Yaris se ha transformado en un coche híbrido, a día de hoy es el único modelo del segmento B que ofrece una alternativa híbrida ya que el resto de sus rivales apuestan más por sistemas bifuel de gas. Obviamente esta tecnología le permite beneficiarse de la catalogación ECO y por consiguiente de una serie de importantes ventajas a la hora de desplazarte por la ciudad, como el acceso a zonas restringidas además de importantes bonificaciones en los estacionamientos de hora limitada.

Como ya he dicho el Yaris se actualiza de cara a este año. En realidad sus novedades las conocimos en el pasado Salón de París aunque no ha sido hasta ahora cuando han llegado a la red de concesionarios. El que hoy debe preocuparnos, o al menos centrar toda nuestra atención, es el nuevo acabado GR-Sport. Hay que reconocer que Toyota no apuesta mucho por la estética deportiva en la mayoría de sus modelos, pero eso va a cambiar gracias a la llegada de este nivel de acabado que el Yaris tiene el privilegio de estrenar.

Todo se debe a que los japoneses viven una especie de idilio con el mundo de la competición. Se podría decir que categoría en la que corren categoría en la que ganan como bien demuestran sus victorias en el WEC, el Mundial de Rallys o el pasado Dakar. Esto ha animado a los directivos a crear este acabado estéticamente más deportivo basado en esos coches de competición donde el rojo, el negro y el blanco son los colores predominantes.

Para reconocer rápidamente al Yaris GR-Sport vale con echar un vistazo a sus ruedas y colores

Hace poco más de un año tuve ocasión de probar el Toyota Yaris GRMN, una versión deportiva, no híbrida, que alcanzaba el máximo rendimiento posible gracias a sus 212 caballos. Ese modelo tan exclusivo y limitado sirvió para introducir una serie de cambios estéticos que hoy quedan recogidos, al menos en su mayoría, en el acabado GR-Sport. Además de esos colores de batalla llaman la atención detalles como la gran parrilla delantera en negro lacado y patrón de nido de abeja, el techo en contraste, diversos detalles en negro, el alerón posterior y sobre todo las llantas de 17 pulgadas montadas sobre unos neumáticos Bridgestone Potenza.

Por dentro también se han querido transferir ese ambiente de competición, o al menos una parte. En este espacio los cambios son mucho más discretos y minoritarios. Lo principal es la introducción de unos asientos deportivos tipo baquet que lucen realmente bien aunque en la práctica no son especialmente cómodos, además de no estar completamente centrados con el volante y el cuadro de instrumentos. A él se suma un volante multifunción sacado directamente del Toyota GT86 y por supuesto muchos emblemas que dejan claro ante que tan especial acabado nos encontramos.

El resto del interior no cambia y sigue presentando la misma estructura y el mismo nivel de acabados que ya conocíamos. Eso quiere decir que en la práctica totalidad del habitáculo nos encontramos con superficies duras, plásticos, aunque en otras zonas hay materiales más blandos que mejoran la sensación de calidad. Todo ello rematado por la siempre característica sensación de durabilidad de Toyota. Uno de los problemas del acabado GR-Sport es que ofrece menos capacidad de personalización que el resto de versiones de Yaris, algo que siempre está bien tener aunque no es imprescindible.

El interior no resulta novedoso, pero sí que incluye novedades

En lo que a equipamiento se refiere Toyota apuesta por ofrecer mucha seguridad en todos los niveles. De un tiempo a esta parte la marca ha implantado la filosofía de incluir su sistema de seguridad Toyota Safety Sense en todos los modelos y todos los acabados de forma gratuita. Eso quiere decir que el Yaris dispone de un buen elenco de elementos de seguridad tales como el sistema pre crash con frenado de emergencia, control inteligente de luces de carretera, avisador de cambio involuntario de carril y el reconocimiento de señales de tráfico.

En cuanto al resto del equipamiento dado que estamos ante el acabado más alto y caro de todos encontramos el climatizador bizona, control de crucero, display multinformación en el cuadro de instrumentos, cámara trasera, luces diurnas de LED y arranque por botón. Opcionalmente podemos incrementar la carga con elementos suplementarios tales como el navegador Touch 2 & Go por un precio de 650 euros y los sensores traseros de aparcamiento por otros 300. Y por si estás buscándola, no, no la hay, el GR-Sport solo está ofertado con la carrocería de cinco puertas.

Dado el pequeño tamaño del Yaris es capaz de meterse por calles estrechas y encontrar muchos huecos de aparcamiento

Hay que tener muy claro que el Yaris es un coche enfocado principalmente para la ciudad y desplazamientos de corta y media distancia. Eso quiere decir que no podemos pretender obtener mucha habitabilidad. La segunda fila de asientos se postula algo justa para los pasajeros más corpulentos dado que su espacio para las piernas y la cabeza es limitado. De incluir un quito pasajero recomiendo que sea para viajes cortos, por el limitado espacio del que dispone. En cambio el maletero cuenta con unos datos más que correctos ya que ofrece un volumen mínimo de 286 litros de capacidad. Más que suficiente para los recados del día a día y para escapadas de fin de semana.

En lo que a mecánicas se refiere la verdad es que el GR-Sport va justito. La oferta se limita únicamente a la versión híbrida. Eso quiere decir que contamos con un motor de gasolina de 1.500 centímetros cúbicos al que se le asocia con otro motor eléctrico y una batería de 6,5 kWh. La potencia final de salida es de 100 caballos y todo ello queda gestionado por un cambio automático e-CVT que se encarga de mandar la potencia a las ruedas delanteras.

Los asientos de corte deportivo lucen muy bien, pero no son especialmente cómodos

Prueba Toyota Yaris GR-Sport 2019

Eficiencia, no busquemos otra cosa que no sea esa en el Yaris. Ni siquiera en este "supuesto" acabado deportivo. Lo siento pero es así. El que se compra un Yaris híbrido es porque busca bajar los consumos en todo momento y ser lo más eficiente y sostenible en todo momento. Obviamente no voy a obviar la psicosis que existe actualmente con la pegatina ECO, que también es importante considerar, pero en cualquier caso no se buscan prestaciones.

Los 100 caballos del Yaris Hybrid pueden resultar más que suficientes, y lo son, pero dado que están asociados a una caja e-CVT no se dejan notar. Un coche de mismo tamaño y misma potencia pero con un motor diésel o gasolina obtiene más rendimiento. Pero puedes echar un vistazo en la tabla de valoraciones para darte cuenta que esto no lo he considerado como un problema ya que era algo esperado y completamente comprensible. Solo quiero advertir a navegantes.

El uso de Yaris se limita, principalmente, a la ciudad y es ahí donde saca todas sus armas para descubrirse como una interesante opción a tener en cuenta. Sus medidas recortadas lo hacen ágil entre el cada vez más complicado tráfico urbano. Fácil de maniobrar, fácil de aparcar y gracias a la pegatina ECO se cuela donde muchos otros se quedan atrás. En todos estos aspectos es donde residen las ventajas del Yaris híbrido.

La pegatina ECO nos da acceso a zonas donde el tráfico está restringido a los coches más contaminantes

Pero seamos consecuentes y hablemos de cómo sacarle partido a esa mecánica tan eficiente. Al conducir un híbrido todas nuestras acciones deben ir enfocadas a buscar a obtener el menor consumo posible. Eso supone un ajuste no solo en nuestra forma de conducir si no también en nuestra forma de pensar. Hay que cambiar el chip y adaptarse a una mecánica que si no sabemos aprovecharla se convertirá en un gasto inútil. Tampoco hay que tenerle miedo a los híbridos, solo requieren un periodo de adaptación para sacarles toda las ventajas.

En la palanca de cambios del Yaris tenemos diversas posiciones: P, R, N, D y B. Como todos los coches automáticos del mercado estas siglas se traducen en; Parking, Reverse (marcha atrás), Neutral y Drive (Avance). Solo la letra B puede causar alguna confusión. La letra proviene de la inicial de la palabra Brake que en inglés quiere decir freno, y eso es lo que es. A todos los efectos actúa como un freno motor, que no actúa sobre los pedales.

Quién más quién menos ya se habrá montado alguna vez en un híbrido y habrá notado que al levantar el pedal del acelerador se produce una retención. Esa retención se puede ajustar en el caso del Yaris deslizando la palanca hasta esa posición B, que aumentará la capacidad de retención permitiendo a su vez una recarga más rápida de la batería ya que los híbridos de Toyota no se enganchan a la luz. Su sistema de "autorecarga" permite que a la vez que conducimos las baterías recuperan la energía pérdida. Y es en ese equilibrio de pérdida y recuperación donde está el truco de los híbridos.

La banqueta trasera no ofrece mucho espacio

La práctica lleva a la perfección, y en el caso de los híbridos supone hacer unos cuantos cientos de kilómetros para aprender cuando basta con levantar el pedal del acelerador, pisar el freno o poner el modo B. En un principio parece muy complejo pero no lo es. De hecho aquellos que tienen un híbrido acaban apreciando ese ejercicio de gestión ya que se consigue ampliar la vida operativa de una batería que en teoría solo da para realizar un máximo de dos kilómetros en modo completamente eléctrico.

Además de adaptar nuestra forma de conducir a las circunstancias, el Yaris nos ofrece varios modos de conducción con los que podemos jugar. El modo normal, que no hace falta explicar dada la clarividencia de su nombre, el modo ECO que configura ciertos aspectos del coche para así ser aún más efectivo y eficiente, y por último el modo EV o el modo completamente eléctrico. En este último caso el motor térmico se apaga por completo y nos moveremos únicamente gracias al soporte de la batería y el motor eléctrico auxiliar.

La recarga de la batería es rápida y se realiza en marcha gracias al aprovechamiento de la retención y las frenadas

Todo esto no quita para que en los modos ECO y Normal no podamos circular en modo eléctrico, porque sí se puede. De hecho es el propio coche el que se encarga de gestionar esas transiciones entre gasolina y eléctrico. De hecho su predilección es moverse solo con la ayuda de electrones, pero una vez superados los 50 Km/h o cierta posición del acelerador entra en juego el motor de gasolina. Si llegamos a hacer kick-down en el pedal el tridente de propulsión trabajará de forma conjunta para acelerar al Yaris y ofrecernos esos 100 caballos que figuran en la ficha técnica.

A pesar de todo ello los niveles dinámicos del Yaris no son muy destacables. El acabado GR-Sport incluye otro cambio que no he mencionado porque es mecánico. Reduce la altura de la carrocería en 10 milímetros gracias a una nueva suspensión que resulta exageradamente dura en el eje delantero. Sinceramente no entiendo semejante cambio ya que destroza el confort de un coche tan silencioso como este. Cada bache o badén se presenta ante nosotros como si fuera una montaña. Demasiado duro para un coche así.

La mecánica híbrida hace del Yaris un aliado perfecto para las congestionadas ciudades

Pero seguro que te estás preguntando cuál es el consumo del Yaris Hybrid GR-Sport. Pues bien, te diré que puede variar en gran medida en función de lo apañados que seamos con la gestión del sistema híbrido y del provecho que saquemos de él. El consumo puede oscilar entre los 0 litros a los 100 si nos movemos de forma completamente eléctrica, hasta los 5,4-5,5 si lo hacemos de forma normal. De hecho a lo largo de la semana de pruebas fue prácticamente imposible superar esa cifra de consumo. El punto más a favor de este coche.

Posiblemente el precio de venta sea uno de los condicionantes más importantes del Yaris GR-Sport. Aunque la oferta del pequeño híbrido arranca en los 11.000 euros, si hablamos de la carrocería de tres puertas y acabados Business, el GR-Sport eleva esa cifra hasta los 18.600 euros dado que contamos con un equipamiento especial, la mecánica híbrida y la carrocería de cinco puertas. Pero la ventaja de ser un coche ECO es que nos ahorramos el impuesto de matriculación y obtenemos un beneficio de hasta el 75% en el impuesto de circulación si se vive en ciudades como Madrid o Barcelona.

Conclusiones

Está claro que el Toyota Yaris GR-Sport no es el coche más pasional del mercado, pero es una solución muy atractiva para aquellos urbanitas que busquen moverse libremente por la ciudad sin preocuparse de restricciones o protocolos anticontaminación, además de hacerlo con un look más cañero del que habitualmente nos ofrece el Yaris. Otra de las ventajas claras es la eficiencia del sistema híbrido que consigue unos consumos prácticamente ridículos, aunque estos aparecerán con el paso del tiempo y la mejora de nuestra técnica.

Conducción relajada y eficiente para un Yaris que salgo algo más caro de lo deseado

Sin embargo todas estas ventajas nos obligarán a rascarnos el bolsillo más de lo que nos gustaría ya que el precio se encarece con respecto a otras versiones, además de perder capacidad de personalización. Su dureza tampoco resulta ventajosa por resultar excesiva, pero a pesar de ello su eficiencia y sus posibilidades lo convierten en una solución muy atractiva y que seguro que más rivales y fabricantes acabarán copiando por la problemática mundial de movilidad a la que nos enfrentamos.

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