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Prueba Toyota Yaris GRMN, diversión para unos pocos

Si hay algo por lo que se conozca a Toyota actualmente es por sus híbridos. Sin embargo los japoneses han dado a este mundo algo más que la tecnología eficiente. Siempre han sabido hacer deportivos de calle, y el último nos llega en formato limitado y reducido, el Toyota Yaris GRMN.

El Yaris GRMN se suma a la larga y excepcional lista de deportivos de calle de Toyota

Supra, MR2, Celica, Corolla, GT86... Estoy seguro que a todos nos suenan estos coches legendarios. Todos provienen del mismo fabricante, Toyota, el cuál desde hace unos años ha abandonado la rama más pasional de la conducción en aras de una conducción más eficiente, y por qué no decirlo, más aburrida. El Toyota Yaris GRMN llega para sumarse a esa lista, pero lo hace de una forma muy discreta, casi parece como si los japoneses no quisieran que el mundo se enterara. 

Seguro que más de uno podría estar pensando que menudo fiasco hacer un deportivo basado en el Toyota Yaris, el que probablemente sea el coche menos deportivo de la gama. Sin embargo hay un motivo muy importante, y es que es el coche empleado por los japoneses en su regreso al campeonato del mundo de Rallies 18 años después. Ya entonces avisaron que sacarían un coche derivado de este pero homologado para calle.

Y dicho y hecho. Eso sí, se lo han tomado con calma porque ese aviso se dio a principios de 2015. La cuestión es que ya está aquí, fue presentado en el Salón de Ginebra del año pasado y que luce mucho mejor que el coche de calle. Y eso que tampoco es que Toyota se haya esforzado mucho con el apartado estético, porque según por donde lo mires el Yaris GRMN puede ser exactamente igual que el modelo de serie.

Esto pasa en la delantera, donde no hay ni un solo cambio salvo por pequeños detalles pintados. Algo semejante pasa en el lateral, donde vemos unas llantas personalizadas, firmadas por BBS y con un tamaño de 17 pulgadas, y las siglas que acompañan a este Yaris tan particular; GRMN, Gazoo Racing Master of Nürburgring. Al estilo He-Man y sus Masters del Universo.

Recordar estas siglas, porque en un futuro las veremos asociadas a otros modelos

Pasando a la trasera es dónde se nos descubre la parte más cambiada de todas. Hay dos elementos que llaman la atención, el alerón de la parte superior, puesto a propósito para crear un extra de agarre y para dar un aspecto muy deportivo, y el difusor inferior, rediseñado por completo para así poder dar cobijo a una salida de escape central y única. Un detalle heredado del coche del WRC.

Y ya está, no hay más cambios estéticos en el Yaris más potente jamás fabricado. Mencionar que todas las unidades que van a fabricarse serán blancas con el techo en negro y con los vinilos tan característicos. Y también decir que no habrá versión de cinco puertas, pues al igual que el coche de competición solo serán tres puertas las que le den forma.

Si las abrimos nos adentramos ante un coche al que se le ha querido dotar de un claro aire de carreras. Por eso lo que más llama la atención son los asientos delanteros tipo baquet firmados por la empresa japonesa Boshoku y fabricados en un material que aunque semejante a la Alcántara se denomina Ultrasuede. Lo mejor de ellos es que parecen estrechos e insoportables, pero para nada, son bastante cómodos y sujetan perfectamente el cuerpo en una conducción deportiva.

El interior podemos tacharlo de convencional, pero con buenos y correctos cambios

Otro cambio llamativo del interior es la incorporación del volante del Toyota GT86, sin ovalar y sin cosas raras, redondo como los de toda la vida. Y en cuanto al resto de detalles se centran en integrar las siglas GR, Gazoo Racing, por todo el habitáculo, parte superior de los asientos, botón de arranque, volante y cuadro de instrumentos que es incapaz de mentir con respecto al mayor rendimiento con un cuentarrevoluciones que marca el corte a las 6.800 vueltas, y un velocímetro que nos indica un máximo de 260 kilómetros por hora.

Detalles técnicos

Y es que la absoluta novedad es el motor. Los ingenieros de Toyota se han deshecho por completo de los motores tricilíndricos e híbridos que conocíamos y en su lugar han puesto un motor de cuatro cilindros, 1,8 litros, 16 válvulas y un compresor. Con todo ello se alcanza una potencia máxima de 212 caballos, 102 más que la versión convencional más potente de todas. Un motor que ha sido fabricado por los japoneses pero que ha sido retocado y configurado por las manos expertas de Lotus.

Ficha técnica
Potencia máxima (rpm)212 CV (6.800 rpm)
Par Máximo (rpm)250 Nm (4.800 rpm)
Peso1.135 Kg
Aceleración 0-100 Km/h6,4 segundos
Velocidad punta230 Km/h
Ratio Peso/Potencia5,3 Kg/CV


Obviamente este incremento de potencia no puede ser absorbida por el blando y suave chasis que acompaña al Yaris desde el año 2015. Por ese motivo los ingenieros han tenido trabajo extra a la hora de reforzar la plataforma. Si mirásemos al coche por debajo veríamos varios brazos de refuerzo, así como nuevas barras estabilizadoras y una nueva barra de torretas para el eje delantero. 

Reforzado el chasis el siguiente paso era dotar de más manejabilidad, por ello se ha modificado la suspensión, recortando los muelles y sustituyendo los amortiguadores de calle por unos de competición originales de Sachs Performance. Estos a su vez están conectados a unos ejes que montan discos de freno de mayor tamaño, rallados los de delante y con calibradores de cuatro pistones. Hay que parar a esta pelotilla. La dirección también ha sufrido modificaciones, siendo más pesada y precisa gracias a retoques electrónicos de la centralita que la gestiona.

Las carreteras abiertas son el patio de recreo del Yaris GRMN

Todo esto apenas serviría de nada sin un detalle que a la postre resulta clave para la conducción y diversión del Yaris GRMN, el diferencial Torsen. Con él se consigue que el grip sea mayor gracias a la transmisión de par a la rueda que más agarre tiene sin por ello provocar un deslizamiento en la rueda opuesta. Todo está pensado para que el coche sea más preciso, con un mejor manejo y con una mejor respuesta.

Prueba Toyota Yaris GRMN

Obviamente todo esto hay que traducirlo, pasar del laboratorio al mundo real, y por ello Toyota nos ha invitado a que probáramos el Yaris GRMN en un circuito, el de Castellolí, situado a escasos minutos de la ciudad de Barcelona. Un trazado excepcional que serviría perfectamente para demostrar de qué es capaz de hacer este juguete tan exclusivo. Así que dada la oportunidad no seríamos nosotros la que la desaprovecharíamos. 

Ya de camino al circuito uno se da cuenta de forma inmediata de que los cambios han endurecido considerablemente el comportamiento del Yaris. Hace unos meses tuve oportunidad de probar el nuevo Yaris Hybrid y debo reconocer que si por algo destaca es por su suavidad. En el caso del GRMN lo hace por lo opuesto. El cambio es tremendo, los badenes se transforman en escarpados picos, y cualquier bache es transferido al habitáculo. 

Tiene su gracia, ya que no es un coche diseñado para la ciudad o la autopista, con él uno busca cualquier carretera de montaña cercana o cualquier ruta enrevesada con el que exprimir un coche noble y divertido. Carreteras como las cercanas a la ciudad condal, que se vuelven en circuitos improvisados ante el avance alegre del Yaris. Y qué decir de su sonido. Sin estridencias y sin excesos, un sonido real y sincero que te cautiva y que completa una gran experiencia de conducción. Al fin y al cabo lo que convierte a un deportivo en un deportivo es su sonido.

Sin embargo es en circuito donde uno puede llegar a sacar las cosquillas a este pequeño cohete. Si alguien me hubiera dicho que podría ir tan rápido con un Yaris jamás le habría creído, pero claro este no es un Yaris cualquiera. En pista el GRMN demuestra de todo lo que es capaz, con una conducción rápida y agresiva y por lo tanto deportiva y divertida.

Es lo que más destaco de este coche, su diversión, y sobre todo su motor. Es excepcional. Su respiración está forzada pero no lo parece, la configuración del compresor actúa de una forma que parece estar ante un coche atmosférico. Se tiene que circular muy alto de vueltas para sacarle el máximo. Concretamente su potencia máxima la desprende al corte de la inyección, a las 6.800 vueltas, y el par límite de 250 Nm a las 4.800. Es una situación muy semejante a la que se produce en el GT86. Hay que ir alto de vueltas para sacárselo todo.

El cuadro de instrumentos no puede mentir ante el incremento de rendimiento

Y si se lo sacas te sorprendes. La puesta a punto ha buscado precisión, pero dado que el eje trasero apenas dispone de peso es inevitable que el coche se mueva. Pero lo mejor es que lo hace siempre y cuando nosotros queramos. Es inestable, pero controlado. Las curvas las podemos afrontar de dos maneras, o bien de la forma más precisa del mundo, donde apenas saca a relucir su subviraje, o de una forma un poco más picante, levantando el pie del acelerador en plena curva. Es entonces cuando el culo empieza a asomarse y la diversión a crecer. Sí, se puede cruzar un Yaris amigos míos, ¡quién nos lo iba a decir!

Mención aparte merece el cambio de marchas. Manual y con seis velocidades, como debe de ser. En este apartado Toyota ha prescindido de complicarse la vida, lo mismo que con la incorporación de absurdos modos de conducción, que no hay. El tacto de la caja es duro, con unas transiciones contundentes y con un pedal del embrague con un puntito duro. En una conducción rutinaria puede llegar a incordiar, pero en un circuito es una maravilla. 

Como ya he dicho no hay modos de conducción, el Yaris GRMN te ofrece siempre lo mismo, siempre tiene el modo Sport activado. Con lo único que podremos jugar es con el control de tracción, activarlo o desactivarlo. Si optamos por la segunda opción es cuando el Yaris empezará a moverse cual bailarina nerviosa en plena curva. En carretera normal no merece la pena, pero en circuito sí, porque así conseguimos que el diferencial Torsen haga el trabajo de agarre.

Su paso por curva no es el más preciso del mundo, y eso lo hace ser muy divertido

Pero llegan los problemas. Uno de mis quejas va centrada a los frenos. Sin lugar a dudas son los primeros que achacan el esfuerzo de una conducción agresiva. Tras unas pocas vueltas los discos y las pastillas empiezan a comportarse de forma extraña, y para mi gusto les falta algo de mordiente en todo momento. Parar un coche, aunque pese escasos 1.135 kilogramos, circulando a casi 200 Km/h no es fácil, y por supuesto son los que más sufren. 

Sin embargo mi mayor queja va destinada a la estrategia de venta. A día de hoy sigo sin entender por qué Toyota ha decidido fabricar solo 600 unidades en todo el mundo, 400 de ellas en Europa y 200 en Japón. ¡¡¡A España van a llegar 5!!! Cada vez que veas uno es como ver un unicornio a los ojos, así que pide un deseo cuando lo veas aparecer. Este coche se merece ser fabricado en masa, que todo el mundo sepa que Toyota no se ha olvidado de contentar a los conductores más pasionales.

No lo busques por ahí, la producción del Yaris GRMN está toda vendida. Las unidades se acabaron en apenas 72 horas

Esto a su vez se traduce en un precio de venta ridículo. El Toyota Yaris GRMN tiene un precio de 29.900 euros. Está claro que este no es un coche para todos los públicos, es para aquellos compradores poco convencionales, que quieran un "coche raro" y que en un futuro se convierta en un objeto de coleccionista. Es una pena que Toyota no quiera demostrar al mundo entero de lo que es capaz, pero en un mundo donde vende más lo eficiente que lo pasional...es lo que hay.

Conclusiones

Si eres uno de los cinco compradores españoles del Yaris GRMN, enhorabuena, te lo vas a pasar a las mil maravillas con este pequeño cohete. El trabajo de Toyota es bueno, de esos que merece la pena recordar. Los japoneses no se han olvidado de fabricar coches pasionales. El Yaris más potente jamás construido será la antesala de un regreso por todo lo alto; el Toyota Supra, que este mismo año será desvelado. Estamos ansiosos de ese momento.

Buen trabajo Toyota, pero queremos que explotéis más esa vena pasional

Obviamente la tirada limitada del Yaris GRMN supone un problema, pero centrándome en el trabajo realizado pocas pegas puedo poner. Sin lugar a dudas me quedo con su motor, con su sonido y con su atrevimiento. Tener en cuenta que estamos ante el utilitario más potente del mercado, por encima incluso de rivales de alta escuela como el Volkswagen Polo GTI, el Ford Fiesta ST o el Peugeot 208 GTI. Un gran coche para unos pocos.

Nota: 7.9

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