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    Prueba Volkswagen Touareg R, el tope del tope de gama

    Prueba Volkswagen Touareg R, el tope del tope de gama
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    Javier Gómara
    Javier Gómara18 min. lectura

    Los híbridos enchufables son una alternativa intermedia entre lo convencional y lo eléctrico. Un punto intermedio que también es fuente de rendimiento exagerado. El Volkswagen Touareg R es el tope de gama, el producto más caro que los alemanes han sacado a la venta.

    Por definición, Volkswagen significa el "coche del pueblo". Desde su fundación, el fabricante alemán ha querido posicionarse como un aliado para la movilización de la clase media. Resulta curioso que algunos de sus eléctricos se enfrenten directamente a esa normativa. El Volkswagen Touareg R es el Volkswagen más caro que jamás se haya fabricado, y también uno de los más potentes. Es extraordinario, excesivo, pero ¿recomendable? Lo probamos y analizamos.

    A excepción de alguna que otra extrañeza como el Volkswagen XL1 de principios de siglo, el Touareg R es el coche más exclusivo de la compañía. Si miramos la lista de precios hablamos del producto más caro de la compañía, también el más grande y refinado. Se sitúa como el modelo de referencia en prestaciones, y calidad. Un buque insignia en todos y cada uno de los diferentes significados de la palabra. Grande como él solo.

    La gama SUV de la casa ha dado muchas alegrías. Tantas que a día de hoy la flota se expande con la llegada de nuevos modelos como el T-ROC, el T-Cross o el Taigun. El Touareg fue el primero de todos ellos. La piedra angular sobre la que se cimentó las bases de una familia muy rentable. Ya son tres las generaciones que han pisado el asfalto y la tierra, aunque cada vez se ha ido alejando más del campo para reposar tranquilamente sobre el frío asfalto. De un verdadero 4x4 ha pasado a un SUV con altas capacidades camperas.

    Poderosa imagen para el Touareg más potente y el Volkswagen más caro de la historia

    Con el lanzamiento de la última iteración quería enfocarse a un segmento más exclusivo si cabe. El Volkswagen Touareg ha crecido en todos los sentidos, no solo en tamaño, alcanzando unos nada discretos 4,88 metros de largo, 1,98 metros de ancho y 1,72 metros de alto con una distancia entre ejes de 2,9 metros. También ha crecido en calidad, equipamiento, espacio y confort. Vamos, que se ha centrado en todo lo que el público SUV demanda, dejándose por el camino esas pretensiones offroad que tanto enamoraron en la primera generación.

    El precio también ha crecido, considerablemente. El Touareg siempre ha estado un escalón económico inferior con respecto a otros modelos similares como el Mercedes GLE, el BMW X5, el Volvo XC90 o el Audi Q7. Este último podría tacharse como el hermano mellizo, pues comparten mucho más de lo que en un principio cabe imaginar. Si miramos a Ingolstadt, casa de Audi, vemos que el Q7 60 TFSIe tiene un precio de salida de 93.150 euros. ¿Por qué hablo del 60 TFSIe? Porque ofrece el mismo conjunto que el Touareg R.

    Uno podría imaginar que el Volkswagen debería ser más barato, pero no. Los alemanes han fijado un precio de salida de 97.025 euros. Es decir, que por primera vez desde que un servidor tiene conciencia, un Volkswagen es más caro que un Audi. Incomprensible. Cierto es que el Touareg R viene más equipado de serie que el Q7 60 TFSIe, pero aun así cuesta entender cómo es posible esa diferencia de precio. A mí sinceramente se me escapa, y obviamente este es el primer y gran problema del Volkswagen.

    La suspensión neumática permite un generoso recorrido en vertical

    Ahora bien, qué nos ofrece Volkswagen con ese posicionamiento claramente premium. Lo primero es un SUV muy llamativo. El Touareg R no pretende pasar desapercibido. Su tamaño es ya de por sí un poderoso aliado ante la indiscreción, pero si a eso sumamos pinturas tan escandalosas como el azul metalizado de la gama R y las llantas de 22 pulgadas en negro, el resultado es que la gente te va a mirar. Me ha sorprendido lo mucho que llama la atención y lo que la gente pregunta por él.

    Muchos se quedan fascinados ante su presencia, es normal, pero cuando comentas el precio ya no gusta tanto. A pesar de ello he de reconocer que este es el mejor Touareg de todos los que hayan existido, sobre todo de puertas para dentro. Volkswagen quiso que su buque insignia contara con la más completa y avanzada tecnología, disfrutando de elementos que no se ofrece en ningún otro producto del conglomerado.

    A pesar de haberse alejado del campo, el Touareg R ofrece diversos programas de conducción para asfalto y 4x4

    Obviamente cuando pides una exagerada cantidad de dinero por un producto debes recompensar con ciertas condiciones. La calidad de los acabados del Touareg R son muy altos. Cuero, superficies acolchadas, molduras bien rematadas... En eso Volkswagen demuestra que sabe lo que hace, y cumple con lo que se espera. Un Q7 puede llegar a ofrecer una calidad de acabados superior, aunque para ello uno debe rascarse mucho más los bolsillos.

    La atmósfera interior es de un coche premium, bien ejecutado y muy bien presentado. La digitalización llega de la mano del minimalismo. Un interior muy discreto en botones físicos delega toda la responsabilidad a dos grandes paneles. Uno cumpliendo las funciones de instrumentación con una alta cantidad de información y múltiples opciones de visualización. El otro panel es el eje principal del sistema multimedia con un tamaño de 15 pulgadas, más grande que el de algunos portátiles.

    El interior llama la atención por su digitalización. Muchas pantallas y muy grandes

    Aunque no soy muy partidario de que una pantalla cumpla con todas las funciones, he de reconocer que el excesivo tamaño ayuda. Todos los "botones" son grandes, porque incluso circulando es sencillo operar los menús y submenús. El sistema está bien diseñado, resulta intuitivo aunque en un principio asusta por la cantidad de funciones que presenta. Se trata de una versión anterior al actual módulo presentado por el Volkswagen Golf o la familia ID, y sinceramente creo que es mejor.

    El equipamiento es el más amplio y lujoso de la casa. Entre los muchos detalles caben destacar elementos como: faros matriciales de LED, cámara de visión nocturna, cámara de aparcamiento de 360 grados, asientos delanteros climatizados y con función masaje, cuatro zonas de climatización, techo solar panorámico, suspensión neumática, servocierre de puertas, doble acristalamiento, y mucho más. Muchos elementos de confort enfocados en hacer cada viaje lo más cómodo posible.

    El gran tamaño facilita el manejo y la lectura de todas las funcionalidades

    La seguridad también es un factor importante en este destacado despliegue tecnológico. El Touareg R ofrece avanzados sistemas que permiten homologar un nivel 2 de conducción autónoma, sumando otros gadgets como el asistente de remolque o el asistente de viento lateral. Hay que reconocer que cuando viajas en él la sensación es de ir en un tanque, con una elevada sensación de seguridad.

    Parte de esa seguridad se proporciona en la altura y el aislamiento. El acristalamiento es más espeso de lo habitual, al igual que las capas del aislante. Todo ello genera una mínima rumorosidad interior, donde solo el golpe del aire a alta velocidad produce la más mínima incidencia en el confort acústico. No se puede decir de otra manera; el confort de marcha del Volkswagen Touareg R es el mejor que hay dentro de la marca. Incluso podría ser un poco mejor si el diámetro de la llanta fuera una o dos pulgadas menos.

    Con todo ello, los cinco pasajeros que se pueden dar cabida en su interior pueden disfrutar de una agradable experiencia de viaje. Los ocupantes de la banqueta posterior disfrutan de un generoso espacio para las piernas y también para la cabeza. Solo el incipiente túnel de transmisión puede reducir la comodidad, obligando al ocupante central a viajar con las piernas excesivamente abiertas. De maletero tampoco va justo, con 610 litros de capacidad mínima y 1.600 de capacidad máxima.

    La banqueta trasera permite tres adultos grandes con mucha comodidad

    Cuando Volkswagen suma la R a uno de sus modelos este se convierte en el más prestacional de la familia. El Touareg R se reserva un conjunto mecánico híbrido enchufable de alto rendimiento. Bajo el capó se instala un bloque V6 de gasolina turboalimentado con tres litros de cubicaje. Junto a él un motor eléctrico alimentado por una batería trasera de 14,3 kWh de capacidad neta. El conjunto desarrolla un máximo de 462 caballos y 700 Nm de par motor, logrando anunciar una autonomía eléctrica aproximada de 47 kilómetros.

    Al volante del Volkswagen Touareg R

    Como buen PHEV el Touareg R siempre arranca en modo eléctrico (siempre se deja un remanente de batería para ello). Eso permite que en los primeros compases de la marcha el tacto de conducción sea extremadamente relajado. De hecho, no solo son los primeros compases los que generan esa sensación, pues en realidad toda la conducción se enfoca a ese objetivo. Comodidad con un alto grado de rendimiento para unas pocas situaciones.

    En marcha todo es confort. La potencia solo es un añadido

    Al contar la potencia que ofrece el Touareg R muchos preguntan que para qué son necesarios tantos caballos. La potencia es un símbolo de estatus. Tener 462 caballos bajo el pedal derecho no están al alcance de todos, aunque el tener que explicar por qué un Volkswagen cuesta tanto y tiene tantos caballos se hace cuesta arriba. Cuando el cliente normal piensa en la firma de la uve y la uve doble piensa en productos racionales, con un buen precio y una extremada confianza.

    Hablar de estas cantidades por uno de ellos no encaja entre el público. La verdad es que no es necesaria tanta potencia, pocas veces le vas a sacar provecho, y por ello tiene mucho más sentido optar por un Touareg PHEV con menor rendimiento. Pero ya que estamos en estas lides, hay que reconocer que el Touareg R no se mueve nada mal. Sobre la báscula anuncia 2.465 kilogramos de peso. Dos toneladas y media que pueden correr mucho y muy fácilmente.

    Las levas tras el volante no actúan como regulador de regeneración, todo se realiza de forma automática

    Los desarrolladores han especificado una puesta a punto propia para así ser capaz de acoger tanto rendimiento. La suspensión neumática no es optativa, llega de serie, y gracias a los diferentes programas de conducción se permite alterar el comportamiento general, no mucho, pero sí se nota. En el modo Sport el balanceo de la carrocería se reduce ostensiblemente, permitiendo una agilidad impropia de estos pesos y volúmenes. No quiero decir que sea un deportivo porque no es así, pero no se mueve mal.

    Obviamente el Touareg R luce tanta potencia porque puede y porque quiere. El mayor beneficio lo tendremos en aceleraciones, donde puede dejar atrás a muchos de esos compactos que plantan cara a la mínima. A pesar de ello también hay que mirarlo desde un punto de vista de la eficiencia, pues no hay que olvidar que es un híbrido enchufable. Volkswagen nos ofrece dos modos eléctricos: eDrive (totalmente eléctrico) e Híbrido. En este último los motores se combinan entre sí para ofrecer un óptimo equilibrio entre rendimiento y ahorro.

    Tecnología híbrida enchufable llevada al límite de prestaciones

    Además de eso se permite poder salvar la batería o incluso cargarla cuando se circula, aunque debe saberse que el consumo general crecerá. Un consumo que todo sea dicho de paso no es nada discreto. Aunque las cifras oficiales nos anuncien un gasto medio de 2,8 litros a los 100 kilómetros, la realidad es que tras más mil kilómetros recorridos el gasto medio se ha quedado fijado en los 10,3 litros por cada 100 kilómetros. Muy lejos de los datos oficiales.

    A pesar de ello no considero que sea un mal dato de consumo, teniendo en cuenta el peso y la potencia del conjunto. Durante mis pruebas he realizado un total de dos recargas. Recargas que no han tenido problemas y que han permitido recuperar la totalidad de la pila en un plazo máximo de dos horas y media mediante una conexión de 7,4 kW. En un enchufe doméstico el tiempo se dilata hasta las 8 horas y media, suficiente para acometer la recarga en tiempo nocturno a precio más sostenible.

    Conclusiones

    No creo que haya mucha gente que mire con ojitos al Volkswagen Touareg R. En lo estético sí, eso está claro. Es un SUV muy llamativo cuando se configura tan bien como la unidad de pruebas. Pero ese enamoramiento se pasa cuando empiezas a contemplar otras cifras no tan alegres. El precio es, sin lugar a duda, su gran defecto. Condiciona toda la experiencia, aunque en Motor.es no lo tomamos en nuestras valoraciones definitivas pues consideramos que cada uno invierte sus euros en lo que le plazca.

    No hace falta tanto, pero al fin y al cabo, el Touareg R es un poderoso gran SUV

    Como SUV es excelente. Cómodo, confortable, bien equipado, espacioso y con calidad. Como híbrido enchufable tampoco es nada malo. Casi 50 kilómetros de autonomía eléctrica real cunden bastante, y su sistema permite una gran flexibilidad. Obviamente tiene que enchufarse y recargarse para sacarle el máximo partido, pues de lo contrario solo tendremos un SUV muy grande y muy caro con la etiqueta CERO.

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