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Suzuki Kizashi 2.4 Sport 4X4 CVT . El último Samurai

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Nuestro protagonista en esta ocasión, el Suzuki Kizashi, viene de Japón y toma parte en el noble “arte de la guerra de ventas” con argumentos como la calidad y el confort, contra rivales dedicados en cuerpo y alma a estrujar las mecánicas. Recuerdo el día de la presentación nacional de este modelo a los medios especializados (allá por el año 2010) y, sobre todo, recuerdo una frase de los responsables de comunicación de la marca: “No hemos hecho este coche para venderlo”.

¡Vaya! Pensamos todos los presentes al momento. La explicación es que Suzuki se embarcó unos años atrás en un ambicioso proyecto con el que poner en la calle un automóvil en el que se volcase todo su conocimiento a la hora de hacer coches. No es un prototipo. Es un coche con el que se pretende que el cliente lleve hasta su garaje toda la tecnología y calidad que una marca puede desarrollar. Así nació el Kizashi, el cual, tras algún concept car y un periodo de ventas previo en el mercado norteamericano llegó a España, como hemos dícho, hace un par de años. Arrancamos.

Diseño

Dado que se trata de un coche bastante exótico y que no resulta corriente verlo rodando por la calle, empezaré con su descripción de fuera a dentro.

Es bonito. El acabado Sport, el único que hay disponible, viene con estas llantas multirradio de aleación y 18 pulgadas de diámetro, unos embellecedores cromados repartidos entre el frontal, la trasera y los laterales del coche y ese pequeño alerón sobre el capó trasero. No se han necesitado muchos más elementos con los que definir la fuerte personalidad del diseño de este coche. No se parece a ningún otro. Los rasgos orientales de su imagen se dejan notar en las ópticas delanteras y traseras y también en esa cintura alta que le otorga bastante corpulencia.

Y es que, en realidad, es un coche grande “camuflado” en las líneas de una berlina sumamente compacta. Mide 4,65 metros de longitud y 1,82 de ancho, lo que le permite tener unos asientos más amplios que algunas berlinas rivales (como el Mazda6), especialmente en las plazas traseras.

Ya que he pasado a hablar del interior, nos subimos a bordo. Un cuero de muy buena calidad forra hasta el último rincón del Suzuki Kizashi y, con un diseño sobrio y sin demasiadas estridencias, se aprecia una enorme precisión en los ajustes y los buenos materiales que se han utilizado en el habitáculo. Siendo sinceros, el interior sorprende para bien y me gusta.

En un recorrido minucioso con la vista y el tacto no hay ni un solo elemento que no tenga buena presencia y calidad. Pero en los actuales tiempos llama poderosamente la atención no encontrar un flamante navegador con pantalla a todo color presidiendo la consola central. Pero no, Suzuki defendió desde su lanzamiento que el coste de implementar y mantener los servicios de un sistema de navegación, actualmente no satiface plenamente las necesidades del conductor medio. No es el momento de valorar si llevan o no razón en este aspecto, pero si que es cierto que, acostumbrados como estamos, se echa de menos. Ojo, que no faltan el lector de CD con MP3 y Bluetooth integrado, pero ya saben, falta un poco de color.

Mecánica

Bajo el capó, y a las órdenes de nuestro pie derecho, encontramos una mecánica de cuatro cilindros animada por gasolina y con aspiración atmosférica, 2,4 litros de cubicaje y nada menos que 178 CV de potencia. Sin duda, un motor de los que ya no quedan. Con la actual vorágine de turbos, emisiones, diésel, híbridos y demás, un motor de gasolina de 16 válvulas e inyección indirecta parece cosa de otro tiempo, pero la verdad es que entre los propulsores de esta misma naturaleza, el del Suzuki Kizashi es todo un ejemplo rendimiento.

Corre, estira hasta muy arriba y ofrece un comportamiento excelete en todo el rango de revoluciones. Es cierto que consume, pero estamos hablando de un motor de casi 180 CV con unas excelentes prestaciones y para una berlina de más de 1.600 kilos.

Esta mecánica va asociada a una caja de cambios automática de variador continuo. Es cierto que el funcionamiento de este tipo de transmisiones suele resultar algo sorprendente en los primeros momentos de su utilización. Uno pisa a fondo, el motor se revoluciona y el coche acelera de forma continua hasta alcanzar la velocidad deseada. No hay cambios de marcha, ni saltos en toda la operación. Si optamos por el modo manual, las levas tras el volante (o el selector del cambio) nos ofrecen la posibilidad de manejar por nuestra cuenta las seis 'velocidades' de las que dispone esta caja de cambios con ciertas licencias. No es un secuencial, pero aguanta bien las reducciones y hace rápidas las subidas de marcha en aceleración.

Trasera Suzuki Kizashi

Por otro lado, este Kizashi guarda otra sorpresa bajo la carrocería: un sistema de transmisión integral. A través de un mando situado a la izquierda del volante, el conductor puede elegir entre circular en modo tracción delantera o total. El comportamiento del coche ya es bueno en el primer caso, pero con las cuatro ruedas gestionando potencia de forma simultánea sobre el asfalto, el coche va, literalmente, sobre raíles.

Prueba

La sensación general que ofrece el Suzuki Kizashi a la hora de conducirlo es que es un coche cómodo. El tarado de la suspensión mira mucho por el confort y, aunque resulte ligeramente blanda en algunos apoyos e inercias, se trata de un automóvil con un buen compromiso entre la eficacia y la comodidad. En el tacto de la dirección se parecia algo muy similar. Precisión y suavidad a partes iguales sin necesidad de ser deportiva.

Interior Suzuki Kizashi

Como he comentado en el apartado de mecánica, el motor responde con mucha energía en cualquier circunstancia. Pero se trata de una entrega de potencia muy progresiva apoyada, principalmente, en el funcionamiento que tiene la caja de cambios de variador contínuo. La gran mayoría del tiempo circularemos a punta de gas por debajo de las 2.000 rpm con una buena enorme reserva de potencia para los momentos en los que esta sea necesaria, como en el caso de adelantar. En ese instante, si aceleramos con fuerza, el Kizashi responde sin problema a nuestra demanda ganando velocidad con mucha facilidad y rompiendo el silencio de marcha habitual de la mecánica con un interesante sonido de motor japonés a altas revoluciones. Por otro lado, con un interior amplio y de gran calidad y un maletero de 461 litros, la vida a bordo es un aspecto por el que el Suzuki Kizashi pasa con una muy buena nota.

Conclusión

El Suzuki Kizashi es, sin lugar a dudas, una excelente berlina y que sorprende ante el desconocimiento que hay de un modelo con tantas virtudes. Gusta y llama la atención, es muy confortable para viajar con él y ofrece niveles de calidad de segmentos superiores. Si se le conoce poco es, probablemente, a que su mecánica de gasolina lo hace menos comercial que los superventas modelos turbodiésel que reinan en todos los segmentos.

Pero si comparamos las opciones con propulsores similares de algunos de sus rivales directos, muy pocos o quizá ninguno, goce de las virtudes de este modelo. Si buscáis una berlina de este tamaño, con un motor de gasolina de 180 CV, tracción integral y este nivel de equpamiento y lo más probable es que no encontréis nada por un mejor precio que el del Suzuki Kizashi.

Durante nuestra prueba hice un pequeño estudio de campo. Tuve la oportunidad de hablar con un conductor que conoce bien la marca y que en esto momentos anda buscando una berlina de estas características. Jesús vende su Suzuki para comprar un coche grande para su familia, Sonia y Alejandra, y la verdad es que el Kizashi le sorprendió desde el primer momento por su diseño y equipamiento. Quién sabe, quizá no necesite cambiar de marca este verano...

Suzuki Kizashi y Suzuki GSXR600

Pros

Imagen exterior exótica y deportiva

Gran calidad interior

Confort de marcha

Contras

Consumo de combustible

Ausencia del sistema de navegación

No hay versión turbodiésel

El Suzuki Kizashi sorprende desde el primer momento por el nivel de calidad que ofrece, además de presumir de un bonito diseño. Mecánicamente es un coche muy bien planteado y resuelt, aunque con los tiempos que corren es inevitable echar en falta una versión turbodiésel y el sistema de navegación.

Datos y equipamiento

Precio: 31.779 euros

Dimensiones

Longitud: 4.650 mm

Anchura: 1.820 mm

Altura: 1.470 mm

Distancia entre ejes: 2.700 mm

Maletero: 461 l

Depósito: 63 l

Peso en vacío: 1.605 kg

Motor

Tipo: Gasolina, atmosférico

Cilindrada: 2.393 cm3

Nº Cilindros: 4

Potencia máxima: 178 CV a 6.500 rpm

Par máximo: 230 Nm a 4.000 rpm

Consumo oficial combinado: 8,3 l/100km

Emisiones CO2: 191 g/km

Cambio: Automático 6 velocidades

Transmisión: Integral

Prestaciones

Velocidad máxima: 205 km/h

Aceleración 0-100 km/h: 8,8 s

Equipamiento

Airbag conductor y acompañante, lateral delantero y de cortina

ABS con EDB y asistente electrónico en frenadas de emergencia EBA, control de estabilidad DSTC, sistema activo antivuelco RSC, tracción 4x4 iAWD

Sistema de Radio/CD/MP3 con 8 altavoces

Manos libres por bluetooth

Entrada auxiliar y USB

Volante multifunción

Climatizador automático

Ordenador de a bordo

Techo solar

Tapicería completa de cuero

Asientos delanteros eléctricos

Arranque sin llave

Llantas de aleación de 18 pulgadas

Faros de Xenón

Opciones

Pintura metalizada: 423 euros

Suzuki Kizashi 2.4 Sport 4X4 CVT . El último Samurai
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