GP Países BajosLas estrategias de Aston Martin acaban con la paciencia de Alonso
Cuatro puntos más para el asturiano tras terminar octavo, aunque salió insatisfecho de la jornada por acabar detrás de su compañero y de varios coches que consideraba más lentos que el suyo. Las dos paradas adelantadas no funcionaron en un día caótico.

Con los datos del viernes, una octava posición en el Gran Premio de los Países Bajos habría sido una gran decepción. Con los datos del sábado, una octava posición podría haber parecido una cosecha bastante digna. Para Fernando Alonso, la realidad reside en el medio, en especial después de una carrera que propició suficientes oportunidades a varios de sus rivales directos para terminar por delante, y el asturiano parece tener claro que se ha escapado la opción de un muy buen resultado.
Un mal paso por la horquilla peraltada en la primera vuelta hizo caer a Alonso de su décima plaza inicial a la decimotercera, lo que le dejó con el pie cambiado el resto de la prueba. En medio de la incertidumbre por la lluvia, su primer intento de undercut quedó coartado por el Safety Car de Charles Leclerc, perdiendo después de nuevo la posición con Yuki Tsunoda, y su temprana segunda parada en la vuelta 41 le dejó después en fuera de juego con el segundo Safety Car, si bien los incidentes ajenos le permitieron aguantar una octava posición pese a ceder dos plazas antes del tercer coche de seguridad.
«Cada vez que parábamos, en las siguientes vueltas había un Safety Car y paraban los demás gratis», se lamentaba Alonso al hablar con los medios en el corralito tras la prueba. «No tuvimos la suerte de aprovechar las dos (gomas) duras. Ha sido una carrera con muy mala suerte en ese sentido, y con muy buena suerte de que, con toda la gente que se ha retirado y la penalización de Antonelli, al final hemos acabado octavos, pero ha sido un pequeño milagro y seguramente no nos merecíamos esos puntos».
Durante la carrera, Alonso se quejó amargamente en varias ocasiones por la radio de que su equipo no le estaba ofreciendo suficientes alternativas estratégicas, si bien adelantar sus dos detenciones terminó siendo una carta menos efectiva que la de Oliver Bearman, que consiguió postergar su primera parada hasta el Safety Car de la vuelta 53, o un Stroll que paró en una secuencia completamente distinta. En resumen, Alonso considera que su equipo tiene trabajo por delante para optimizar situaciones como las de Zandvoort.
«Salía décimo y he tenido un ritmo muy bueno todo el fin de semana. En carrera, creo que iba bastante más rápido que algunos coches de delante y hemos acabado detrás de un Williams, que han sufrido un poco este finde, detrás de un Haas, que iban muy lentos y han quedado incluso fuera de la Q1, y de mi compañero que salía último y aún así acaba delante mio. Algo realmente diferente hemos hecho con mi estrategia para acabar tan mal», comentaba Alonso, que incidía después en esta perspectiva.
«Cogemos puntos, ayudamos al equipo para el campeonato de constructores... Tenemos que ver qué ha pasado, porque cuando yo me quedo fuera de la Q1 como Haas o como Albon, los domingos no me salen las cosas para acabar quinto y sexto, así que ellos hacen algo con la estrategia que nosotros todavía no hemos entendido», remataba un piloto que vuelve a estar dos puntos detrás de su compañero, en una tabla general que seguramente no recoge por completo los méritos acumulados. A falta de velocidad, hay que ser pillos, y en el equipo de Silverstone todavía falta calle.
Fotos: David Moreno - Motor.es