Formula Vintage Ascari culmina la 'era F2' con su segundo título

  • Formula Vintage viaja a un 1953 en el que Maserati y Fangio intentaron por todos los medios frenar a un imponente Ascari cuya mayor fiabilidad fue clave.
  • El italiano vio cortada su imponente racha en "La carrera del siglo", un duelo a cuatro coches en Reims que se decidió por décimas.


El ciclo 1952-1953 de Ferrari permitía trazar un claro paralelismo con sus antaño rivales Alfa Romeo. Tras una temporada de control absoluto, Ferrari afrontaba 1953 con un coche superior, pero con dura competencia. En Maranello se decidió ampliar el equipo a cuatro unidades con el fichaje del prometedor Mike Hawthorn, piloto revelación la temporada anterior, que se sumaba a Alberto Ascari, Giuseppe Farina y Luigi Villoresi. En una época en la que los pilotos punteros rondaban los 40 años de media, Hawthorn supuso un golpe de aire fresco, con sus 24 años, su pelo rubio y su característica pajarita. Maserati estaba por fin lista para la batalla, con un A6GCM que, aunque rápido -motor L6 de 197 CV-, era bastante más inestable que el Ferrari, debido en parte a una anticuada suspensión trasera. Mantuvo en nómina para el desafío a Juan Manuel Fangio, José Froilán González y Felice Bonetto.

Gordini también retuvo a su trío de ‘mosqueteros’ (Jean Behra, Maurice Trintignant y Robert Manzon), añadiendo un cuarto coche para el estadounidense Harry Schell,y contaron para sustituciones con el argentino Roberto Mieres, un descubrimiento de Ascari. En tierras británicas, HWM repetía con Peter Collins y Lance Macklin; Connaught alineó un equipo oficial con "el rey de los aeródromos" Roy Salvadori y Ken McAlpine, importante apoyo económico del equipo, y Cooper participaría de forma puntual con Stirling Moss, segundo en las 24 horas de Le Mans ese año, como gran baza. Los equipos privados redujeron su presencia, y muchos pilotos ‘alquilaron’ asientos oficiales en determinados GPs. Los únicos privados habituales usaron sus propias estructuras: Louis Rosier (Ferrari), Johnny Claes (Connaught), Ken Wharton (Cooper) y Toulo de Graffenried, que contaba con cierto apoyo oficial de Maserati y fue el más exitoso al puntuar en tres carreras. A un año del cambio reglamentario, todos los GP se decantaron de nuevo por las reglas de F2, a excepción de España, que quiso que el suyo se disputase bajo normativa de Fórmula 1.

'Ciccio' no levanta el pie

En enero, el Mundial hizo honor a su condición añadiendo su primer Gran Premio fuera de Europa, en Argentina, amparado por el éxito de Fangio y González. Debido al largo trayecto, sólo Cooper y Gordini acompañaron a los equipos italianos en Buenos Aires, dejando la parrilla en 16 pilotos, seis argentinos -entre ellos Óscar Gálvez en un cuarto Maserati oficial con el que acabaría quinto-. Había grandes esperanzas de un Ferrari vs Maserati, o lo que era lo mismo, Ascari vs Fangio, pero el italiano no dio opción: logró la pole por siete décimas, lideró sin problemas la carrera de principio a fin, consiguió el Grand Chelem y dobló a toda la parrilla tras abandonar Fangio. En el podio le acompañaron Villoresi y González, tras una encarnizada pelea a tres con Hawthorn.


La carrera, no obstante, pasó a un segundo plano por el primer accidente mortal en la historia del Mundial de Formula 1. La expectación ante la prueba era tal que el presidente Juan Perón había permitido acceso gratuito al circuito, que se desbordó hasta el punto de que varios espectadores invadían constantemente la pista, a pesar de las quejas de los pilotos. En la vuelta 31, Farina, que era tercero, intentó esquivar a un espectador, perdió el control de su coche y se fue directo contra la multitud que bordeaba el trazado, causando la muerte de, al menos, 10 personas -se sospecha que fueron más- y heridas a otras 40. El piloto italiano, por fortuna, sólo sufrió pequeñas lesiones en la pierna. Sin nada parecido a un Safety Car por entonces, la carrera continuó y, en el caos reinante, Alan Brown golpeó con su Cooper a un niño, que no sobrevivió el impacto.

La siguiente carrera se disputó a las puertas del verano europeo, en Zandvoort. En el primer Gran Premio sin pilotos locales de la historia, Ascari se impuso de nuevo con contundencia, ganando desde la pole. En una pista reasfaltada y muy bacheada, Fangio cayó al cuarto puesto en la salida antes de abandonar de nuevo por un fallo en la suspensión. Farina terminó segundo, después de una pelea de varias vueltas con Villoresi que acabó cuando a Gigi, poco después de hacer vuelta rápida, le falló el acelerador, con lo que De Graffenried logró puntuar. El tercer puesto fue ex aequo para Bonetto y González. Tras romper la suspensión trasera de su Maserati, el argentino se subió al coche del italiano y remontó desde la séptima posición, pasando a Hawthorn a 12 vueltas del final para evitar de nuevo el triplete Ferrari.

En Spa-Francorchamps, Maserati inició el contraataque: actualizó notablemente su monoplaza -rediseño, más potencia, mejores suspensiones y frenos- y amplió su programa a cuatro coches incorporando a Onofre Marimón, protegido de Fangio. En esta ocasión, el argentino si batió a Ascari por la pole, y con suficiencia (2 segundos), pero prefirió ser conservador en carrera y dejó pasar a González, quien tras once vueltas le sacaba ya un minuto. Por desgracia, el Maserati, aunque rápido en recta -el argentino hizo la vuelta rápida-, aún era poco fiable, y ambos abandonaron en apenas dos vueltas, sembrando el camino para la novena victoria consecutiva de Ascari, un récord que sólo igualaría Sebastian Vettel medio siglo después.


Tras la rotura de motor de Farina, Hawthorn y Marimón ocupaban puestos de podio. Una fuga de aceite hizo perder varias posiciones al británico, que acabaría sexto tras ser adelantado por De Graffenried y Trintignant en la penúltima vuelta; el argentino, con problemas de motor, fue adelantado por Villoresi, que terminó segundo, y Fangio. El Chueco, en el coche de Johnny Claes -que sustituía a Bonetto en esta prueba-, había remontado desde el noveno lugar, pero sufrió un fuerte accidente en la última vuelta por un fallo en la dirección o una mancha de aceite, lo que permitió a Marimón subir al podio en su debut.

La carrera del siglo

El GP de Francia regresó a Reims, en un trazado rediseñado y ampliado a 8.3 km, sustituyendo el paso por el pueblo de Gueux por una primera sección más rápida y rectas más largas. Estas modificaciones propiciaron una batalla de rebufos en los trigales de la campiña francesa que la prensa denominaría como “la carrera del siglo”. En una clasificación igualadísima para la época -6 pilotos separados por un segundo, en un trazado de 3 minutos-, Bonetto sorprendió al quedarse a tres décimas de Ascari, batiendo a Villoresi, Fangio, González y Farina, pero quedó descartado tras un trompo en la vuelta 3. González cargó menos gasolina y lideró la primera mitad de carrera, por delante de un numeroso grupo de Ferraris y Maseratis que no se separaban en las largas rectas, pero no consiguió la ventaja necesaria: cuando todos pararon, era tercero tras Fangio y Hawthorn.

Las siguientes 30 vueltas hasta la bandera a cuadros fueron un espectáculo demencial con seis coches rodando en grupo, y un ritmo infernal que terminó por descolgar a Marimón, con problemas mecánicos, y Farina, que acabaría quinto. Hawthorn y Fangio lograron un pequeñísimo margen, y se pasaron y repasaron constantemente en cabeza, del mismo modo que González y Ascari, justo detrás. Según los informes de la época, todas las curvas del circuito vieron al menos un adelantamiento. Al final, Hawthorn logró de forma épica su primera victoria, y la primera de un británico en el Mundial, batiendo por un segundo a Fangio. González, que quiso sumarse a la fiesta, fue tercero a segundo y medio; y Ascari, que vio rota su racha de victorias, pasó cuarto, a cuatro segundos.


El éxito de Hawthorn en Francia creó una enorme expectación que llenó las gradas en Silverstone. Tras romperse su racha en Francia, Ascari volvió a la normalidad: logró de nuevo la pole, esta vez sobre González y ganó obteniendo su quinto y último Grand Chelem. Fangio, que salía cuarto, pasó al italiano en la salida antes de irse largo en la primera curva. Logró recuperar el segundo puesto, y ahí acabó. El tercer cajón lo ocupó Farina, después del abandono de Villoresi y tras adelantar a un González lastrado tras una masiva fuga de aceite. Hawthorn, por su parte, no tuvo el día: pasó de ser tercero a sexto en la salida y, en la vuelta 3, sufrió un trompo al pisar una mancha de aceite que le relegó a la última posición. Logró remontar y terminó ante su afición en quinto lugar. Tras esta prueba, José Froilán González sufrió importantes lesiones en la espalda en un carrera en Lisboa que pusieron fin a su temporada.

Triunfo de campeonato a costa de 'Il Commendatore'

En Nürburgring, Ascari tenía, de nuevo, la opción de coronarse campeón. En clasificación, se hizo con su enésima pole, y tras perder brevemente el liderato en la salida más numerosa de la historia -34 coches-, endosaba diez segundos por vuelta a sus rivales. Todo se le torció al perder una rueda en la vuelta 4. Logró llegar a boxes, se subió al coche de Villoresi poco después y marcó varias vueltas rápidas hasta que, a tres giros del final, el motor dijo basta. Farina se sumó a la pelea que mantenían Hawthorn y Fangio, y los pasó a ambos en la vuelta 8. Para cuando Fangio logró deshacerse de Hawthorn, Farina ya había conseguido un minuto de ventaja. El veterano campeón se reivindicó con una gran victoria, a la postre la última de su carrera. Completaron la zona de puntos Bonetto y de Graffenried.

Fangio le quitó la pole a Ascari en Bremgarten por seis décimas, pero el italiano recuperó la posición en la salida. El argentino, tras perder la segunda marcha, intercambió su coche con el de Bonetto en la vuelta 9, en el cual rompería motor después rodando quinto. Curiosamente, Felice si terminó la carrera, en cuarto lugar. La mecánica, en este caso un fallo en una bujía, complicó de nuevo a Ascari.Tras pasar a un Marimón que abandonó poco después, se puso tercero tras sus compañeros Farina y Hawthorn. Enzo Ferrari ordenó mantener las posiciones, pero Ascari desobedeció, consiguió la victoria, la que acabaría siendo la última de su carrera en el Mundial, y su segundo título consecutivo. Todo esto le costó su primer encontronazo serio con Il Commendatore, con quien ya tuvo disputas antes. En esta carrera Maserati alineó a Hermann Lang, gran piloto de pre-guerras y campeón no oficial en 1939, que acabó en quinta posición.


Ascari obtuvo su sexta pole del año en el Gran Premio de Italia, con Fangio y Farina en primera línea. Los tres, junto a Marimón, se pasaron toda la carrera adelantándose a base de rebufos. Marimón perdió cinco vueltas por problemas mecánicos, pero se reenganchó al grupo junto con el doblado Villoresi. Llegando en paralelo con Farina a la última curva de la última vuelta, Ascari hizo un trompo y chocó con Marimón. Farina tuvo que irse a la hierba para no impactar con ellos, pero Fangio salió indemne y logró la primera victoria para Maserati, con segundo y medio sobre Farina, resultado que le permitió ser subcampeón. Con las reglas de entonces, Ascari no pudo terminar en posición de podio al no cruzar la meta; lo hizo Villoresi, que acabó sobre Hawthorn y Trintignant. El bicampeón italiano fue señalado por Enzo Ferrari como el culpable del incidente y de dejar a su escudería sin victoria en casa. Curiosamente, en los días previos al Gran Premio, Enzo había anunciado su intención de abandonar el campeonato, algo que no llegaría a suceder.

Tras ser cancelado en 1952, el Gran Premio de España debía ser la prueba final del campeonato, y la primera carrera de Fórmula 1 puntuable para el Mundial en dos años. Los equipos, en especial las marcas británicas, pretendían probar en pista parte de la nueva maquinaria para 1954, poniendo énfasis en los nuevos motores. Sin embargo, la prueba fue cancelada a 10 días de su celebración sin explicación oficial. Se especuló que los organizadores, aún con problemas económicos, eran reacios a acoger una carrera con el título ya decidido, y que se temía un paseo de Maserati sin Ferrari en pista. Poco después, el piloto de Maserati Felice Bonetto falleció al colisionar contra un edificio y una farola en la peligrosa Carrera Panamericana.

Al contrario que el soporífero 1952, la competencia de Maserati deparó carreras emocionantes, algunas de las cuales pasarían a los anales de la historia. En un hipotético campeonato de constructores, habrían acabado a apenas seis puntos de Ferrari. Pero nadie pudo con Ascari, que dominó con mano de hierro la época en la que el Mundial de Pilotos se disputó con Fórmula 2. Con Ferrari en pie de guerra y las marcas británicas preparando el asalto definitivo, esta era tocó a su fin. Llegaba 1954 y, con él, los Fórmula 1 regresarían al Mundial.

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CLASIFICACIÓN DEL CAMPEONATO DE PILOTOS (excluyendo resultados de las 500 millas de Indianápolis):

Alberto AscariFerrari34,5
Juan Manuel FangioMaserati28
Giuseppe FarinaFerrari26
Mike HawthornFerrari19
Luigi VilloresiFerrari17
José Froilán GonzálezMaserati13,5
Toulo de GraffenriedMaserati7
Felice BonettoMaserati6,5
Onofre MarimónMaserati4
-Maurice TrintignantGordini4
11ºÓscar Alfredo GálvezMaserati2
-Hermann LangMaserati2

Sin puntos (con, al menos, tres Grandes Premios disputados): Stirling Moss (Cooper / Connaught), Jean Behra (Gordini), Roberto Mieres (Gordini), Harry Schell (Gordini), Louis Rosier (Ferrari), Ken Wharton (Cooper), Prince Bira (Connaught / Maserati), Peter Collins (HWM), Alan Brown (Cooper), Johnny Claes (Connaught / Maserati), Kenneth McAlpine (Connaught), Lance Macklin (HWM) y Roy Salvadori (Connaught)

Fotos: Formula 1

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