La presión de Stroll logra su objetivo: la FIA estudia el plan de rescate para Honda y Alonso
La FIA estudia una reforma del sistema ADUO que corrija sus fallos de esta temporada y, a la vez, dé a Honda una ayuda extra. Mercedes y Red Bull se muestran dispuestos a negociar un cambio de reglas, mientras que Ferrari y Audi aún no se han pronunciado.

Cuando la FIA diseñó el sistema ADUO para el nuevo ciclo de motores de 2026, la idea era sencilla: dar una red de seguridad al fabricante que se quedara atrás con el nuevo formato híbrido. Una temporada después, esa red ha funcionado, pero también ha dejado una paradoja que nadie había previsto del todo: Red Bull ha sido señalado como el motor de referencia sin haber ganado una carrera, mientras Mercedes, que ha ganado la mayoría de los grandes premios este año, ha tenido margen para seguir desarrollando su unidad de potencia.
Ese desajuste explica por qué la FIA analiza ahora, según ha adelantadoThe Race, una revisión del ADUO de cara a 2027 con un doble objetivo: hacer que el sistema funcione mejor en la pelea por el título y, al mismo tiempo, dar más margen a un fabricante que sigue muy por detrás, Honda. La posibilidad de un cambio de reglas ha cobrado fuerza en las últimas semanas por la presión de Lawrence Stroll, propietario de Aston Martin, para conseguir ayuda adicional para su socio motor.
El propio presidente de la FIA, Mohammed Ben Sulayem, habló abiertamente durante el pasado Gran Premio de España de su deseo de encontrar una fórmula que dé a Honda un futuro mejor y ayude a mantener a Fernando Alonso en la parrilla. Dentro del propio paddock existe, además, la aceptación de que, si la situación no mejora, Honda podría plantearse abandonar la Fórmula 1.
Por qué el sistema ha hecho aguas esta temporada
El ADUO mide únicamente la potencia del motor de combustión interna, no la del conjunto de la unidad de potencia. De ahí la paradoja: Red Bull ha sido calificado como el motor más potente pese a no haber subido a lo más alto del podio en toda la temporada, mientras Mercedes, con el paquete más competitivo de la parrilla, ha sido considerado lo bastante por detrás en ese único parámetro como para tener derecho a un paso de desarrollo este año y otro en 2027.
A eso se suma otro efecto no deseado: los rivales de Red Bull pueden mejorar componentes que la FIA no mide en su clasificación, dejando al fabricante de referencia atrapado sin margen para progresar. Un sistema pensado para ayudar a quien peor lo hizo con el motor ha terminado penalizando, sobre el papel, a quien mejor lo hizo.
El director de monoplazas de la FIA, Nikolas Tombazis, asegura que la medición en sí ha sido precisa, pero admite que el reglamento nació con margen de mejora. La propia FIA ya había ofrecido antes a los fabricantes tener en cuenta factores como el tamaño del turbo, la temperatura de funcionamiento o los alerones de escape, pero la postura unánime de los motoristas entonces fue mantener el sistema simple. Con un año completo de ADUO ya rodado, esa unanimidad podría haberse roto.

Las opciones que se valoran y quién tiene que decidir
Entre los cambios que se estudian para 2027 figura medir el rendimiento de toda la unidad de potencia y no solo el del motor de combustión, además de incorporar variables como el tamaño del turbo o la temperatura de funcionamiento.
Cualquier cambio, sin embargo, necesita respaldo político: las modificaciones al ADUO deben pasar por el Comité Asesor de Unidades de Potencia (PUAC), donde hace falta el visto bueno de al menos cuatro de los seis fabricantes oficiales: Mercedes, Ferrari, Red Bull, Audi, Honda y Cadillac. Sin ese respaldo, la propuesta no puede prosperar. El asunto podría entrar ya esta semana en la agenda de la reunión de la Comisión de F1, un primer paso antes de que el debate llegue, de forma formal, al PUAC.
Toto Wolff, jefe de Mercedes, resumió el sentir de buena parte de la parrilla al admitir que «necesitamos lo mejor de lo mejor en el deporte» y que el reglamento podría necesitar un ajuste. El jefe de Red Bull, Laurent Mekies, se mostró partidario de ayudar de nuevo a Honda, aunque avisó de que esa ayuda abrirá, casi con toda seguridad, un debate más amplio sobre todo el sistema y sus carencias.
La partida de Honda, y lo que hay detrás para Alonso
Honda ya recibió ayuda extra a principios de esta temporada: un paquete de 19 millones de dólares, formado por una ampliación de 11 millones en el límite de gasto y un préstamo efectivo de otros 8 millones.
La mejora, sin embargo, no ha llegado con la fuerza esperada, y la insistencia de Stroll —a la que se ha sumado Alonso— por lograr un nuevo empujón regulatorio es la principal razón por la que la revisión del ADUO ha ganado impulso en las últimas semanas.
Honda, por su parte, mantiene un perfil bajo en todo este debate. Su director general en pista, Shintaro Orihara, señala que no sabe qué tiene en mente Ben Sulayem y confía más en el plan de desarrollo propio de cara a 2027 que en una hipotética ayuda regulatoria.
La marca japonesa ha decidido, de hecho, usar solo una de sus dos mejoras de motor permitidas este año para concentrar recursos en un salto mayor la próxima temporada, y acaba de relevar a Tetsushi Kakuda al frente de su programa de motores de F1 en favor de Yoichiro Fukao, un cambio que la compañía vincula directamente a acelerar ese desarrollo antes de que entren en vigor los nuevos caudales de combustible de 2027.
Si la FIA y los fabricantes no encuentran una fórmula que funcione, el margen de maniobra de Honda seguirá siendo estrecho, y con él, las opciones de que Alonso complete una temporada 2027 competitiva antes de decidir su futuro.
