Honda busca en la «trampa» de Bakú la confirmación del paso al frente dado en Madrid y Monza
Honda afronta el Gran Premio de Azerbaiyán con el objetivo de consolidar las mejoras de manejabilidad en su unidad de potencia. Tras evaluar el progreso en Monza y Madrid, Shintaro Orihara destaca la importancia de la entrega de par y la gestión energética en el exigente trazado urbano de Bakú.

El trazado urbano de Bakú representa uno de los desafíos más singulares del calendario de la Fórmula 1. Su configuración combina una sección de aceleración de más de dos kilómetros a fondo con el entramado del casco antiguo, donde los muros no dejan margen de error. Esta dualidad impone una exigencia extrema a las unidades de potencia, obligando a los ingenieros a encontrar un delicado equilibrio entre la velocidad punta en recta y la entrega de par a baja velocidad.
En este escenario, la respuesta del acelerador y la elasticidad del propulsor resultan determinantes para ganar tracción en las curvas lentas de 90 grados sin sacrificar la recarga del sistema híbrido. Para los motoristas, no basta con acumular potencia bruta en el mapa de motor; se requiere una manejabilidad refinada que permita al piloto ganar confianza para atacar entre muros.
Es ahí donde Honda busca ratificar la evolución de su propulsor de cara al Gran Premio de Azerbaiyán. Tras poner a prueba sus recientes actualizaciones en trazados de características opuestas como Monza y el circuito semiurbano de Madrid, el fabricante japonés acude a Bakú con la convicción de que los progresos registrados en la entrega de potencia y en el freno motor ofrecen una base sólida para afrontar el examen azerbaiyano.
Monza y Madrid: dos laboratorios opuestos antes del reto de Bakú
Monza exige la máxima eficiencia aerodinámica y un despliegue ininterrumpido de energía eléctrica, mientras que Madrid impone frenadas bruscas, tracción constante y cambios de dirección entre barreras. Que la unidad de potencia de Honda haya mostrado progresos tangibles en dos escenarios tan dispares supone un indicativo clave para los técnicos de Sakura y del equipo en pista.
Al menos eso es lo que afirma Shintaro Orihara, máximo responsable operativo y jefe de ingenieros en pista de Honda, que explica que la dirección adoptada está dando frutos en entornos diversos.
«Estamos moviéndonos en la dirección correcta cuando miramos las mejoras de manejabilidad tanto en Monza como en Madrid», señala el técnico japonés, añadiendo que confirmar esos avances en una pista de alta velocidad y en un trazado urbano constituye «un signo alentador» para el fin de semana en Bakú.
La manejabilidad en el sector del castillo —la sección más estrecha del campeonato— no es un aspecto secundario. Una entrega de potencia brusca, un retardo en la respuesta del turbo al salir de una curva lenta o un freno motor inconsistente pueden desestabilizar la trasera del monoplaza y hacerle impactar directamente contra las protecciones. De ahí que la progresión experimentada en Madrid repercuta positivamente sobre los virajes de baja velocidad de Azerbaiyán.

Gestión de energía y mapas de motor: el trabajo fino que falta
La larguísima recta principal de Bakú agota rápidamente la energía acumulada en el MGU-K, lo que exige una calibración minuciosa de la recuperación energética para evitar el denominado clipping, la pérdida de asistencia eléctrica antes de llegar a la zona de frenada.
Por ello, el trabajo de desarrollo en pista continuará centrándose en la puesta a punto de los mapas de motor y la recarga de baterías. Orihara matiza que la búsqueda de rendimiento no responde a una solución mágica, sino a un proceso continuo de microajustes. «A partir de aquí, seguiremos trabajando en la gestión de energía y en la puesta a punto del motor, dando pequeños pasos y sumándolos para mejorar de forma constante nuestro rendimiento», concluye el responsable de Honda.
En una parrilla donde las diferencias se miden en milésimas, optimizar la transición del acelerador y la recuperación del ERS en sectores revirados puede traducirse en dos décimas decisivas a una vuelta y en una gestión térmica sustancialmente mejor durante la carrera. Bakú dictará sentencia sobre la firmeza de esos pequeños pasos que Honda afirma haber dado.
