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    ¿Será el peor GP de Fernando Alonso la llave de su mejor versión?

    ¿Será el peor GP de Fernando Alonso la llave de su mejor versión?
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    Fernando Alonso no tuvo un buen fin de semana en Imola.
    David Plaza
    David Plaza9 min. lectura

    Se le pueden buscar muchas explicaciones al mal fin de semana de Fernando Alonso en Imola, pero lo cierto es que fue uno de los peores, incluso el peor, de su carrera deportiva en la Fórmula 1.

    Muchas veces en la vida debemos dar un paso atrás para ser capaces de avanzar dos y el hecho de que, en líneas generales, exista en la prensa española un miedo atroz a decir las cosas claras cuando se trata de Fernando Alonso, no debe esconder que el piloto español dio un paso atrás en el Gran Premio de Emilia Romaña.

    Tras un estreno muy positivo en Bahréin, donde se clasificó en novena posición para la parrilla, realizó unas primeras vueltas incisivas marca de la casa y luchó por los puntos hasta que su Alpine #14 comenzó a tener problemas mecánicos, en Imola las cosas fueron muy distintas.

    Un fin de semana para olvidar

    No es un secreto que Imola es un circuito puñetero, por decirlo de manera coloquial y clara. Su trazado es complicado, técnico y exigente. Casi todas las escapatorias son de grava y existen muchos puntos con frenada en apoyo o virajes con salida ciega, además de ser rápido en líneas generales. En definitiva, es un circuito en el que la confianza es vital.

    Por eso, en Imola la norma fue ver que los pilotos ‘nuevos’ tuvieran problemas serios. Carlos Sainz, Sergio Pérez o Daniel Ricciardo se vieron superados por la situación en un momento u otro del fin de semana y sólo el madrileño de Ferrari consiguió finalizar el Gran Premio satisfecho con su actuación.

    En la primera mitad de carrera, vimos a un Alonso desconocido para nosotros

    El caso de Fernando Alonso es similar, pues acabó eliminado en Q2 con su compañero casi medio segundo por delante y un billete para la Q3. Y en carrera, con unas condiciones muy complejas a consecuencia de la lluvia, se le vio muy inseguro.

    Sin duda, la salida de pista en la vuelta de aproximación a parrilla no ayudó (rompió incluso el alerón delantero) y el toque con Kimi Räikkönen en la arrancada tampoco. En la primera mitad de carrera, vimos a un Alonso desconocido para nosotros, muy cauteloso en su conducción, sin ritmo y con errores (salida de pista en Variante Alta, excursión por la grava en Villeneuve y trompo en Tamburello tras pasar por el lugar del accidente de Russell y Bottas, por ejemplo).

    Sólo al final de la prueba, con la pista en las mejores condiciones posibles tras dos tercios de carrera muy complejos, el español mostró mejor ritmo que Ocon y acabó pegado al francés. Ya en los despachos, la penalización a Räikkönen le permitió conseguir su primer punto de la temporada.

    En resumen: un mal fin de semana que seguramente en otro piloto pasaría más desapercibido. El problema es que estamos hablando de Fernando Alonso, el piloto infalible que tanto nos ha maravillado en todas las categorías en las que ha competido y que con tanta rapidez se ha adaptado a cualquier cosa con ruedas que le hayan puesto entre sus manos.

    Paciencia

    Lo cierto es que no podemos decir que Fernando Alonso, Carlos Sainz y el resto de pilotos que han cambiado de equipo no nos hayan avisado: en una Fórmula 1 con sólo día y medio de pretemporada para cada piloto y con monoplazas de zaga más inestable a consecuencia de los cambios aerodinámicos (a lo que debemos sumar los neumáticos de nueva estructura y presiones más bajas), es obligado asumir un periodo de adaptación más largo de lo habitual.

    Y, por mucho que en ocasiones queramos negarlo, Fernando Alonso no escapa a ello.

    «No me sorprende, esperaba exactamente lo que estamos viendo ahora», declaró el propio Fernando Alonso tras el Gran Premio de Emilia Romaña. «Hoy terminé justo detrás de Esteban (Ocon) y estaba delante de él cuando retiré el coche en Bahréin, un tipo que estaba rindiendo muy bien y lleva dos años en el equipo».

    «Fue mi segunda clasificación, fue mi primera carrera porque en Bahréin sólo hice 30 vueltas y estoy más o menos donde esperaba estar. Siempre quieres estar más y más arriba, quieres tener un poco más de confianza en el coche y probablemente no tenía confianza en Bahréin ni aquí», admitió el bicampeón del mundo.

    Probablemente, Fernando Alonso supo estar a su nivel habitual en Bahréin gracias a las circunstancias: un circuito más sencillo, con condiciones más habituales y en el que había completado la pretemporada dos semanas antes.

    Pero en Imola, como en Portimao, las cosas fueron y serán distintas. Y la realidad, más evidente. «No voy a tener confianza en Portimao, esto no es algo que llega de la noche al día y de repente estás al 100%. Llevará tiempo, pero estoy aquí para trabajar y mejorar y una carrera como la de Imola ayuda enormemente porque puedes sentir el coche en condiciones muy difíciles y puedes aprender mucho más que en una carrera normal».

    Las condiciones impredecibles de la pista en Imola no ayudaron a Alonso a imponer un ritmo competitivo.

    Alonso, que sabe perfectamente lo que implica prepararse para cosas nuevas, es consciente de que no ha alcanzado su nivel y que lo aprendido en Imola será de gran ayuda para que recuperemos su mejor versión lo antes posible.

    «He cambiado de equipo muchas veces, incluso he cambiado de categoría muchas veces y siempre hay ese periodo de adaptación. Pero nunca ha habido excusa y no va a haber excusa ahora. Debería estar mejor. No estaba al nivel correcto este fin de semana, pero lo estaré en Portimao».

    ¿El fin de una era?

    En muchos -yo incluido- se instauró este fin de semana la sombra de la duda sobre si, finalmente, ha llegado el momento en el que Fernando Alonso está comenzando a perder su ‘toque’, ese momento álgido de forma que hace falta para competir contra los mejores en la Fórmula 1.

    En el caso de Alonso -como en el de Mercedes-, dudar de su capacidad suele llevar inevitablemente al error y seguramente con el asturiano es más una cuestión de miedo a perderle como el piloto infalible e inolvidable que tantos años llevamos disfrutando y que ha creado en nosotros una sensación de permanencia infinita en dicho estado.

    Así pues, calma y paciencia. Porque, al igual que no pasa nada por decir que Fernando Alonso consumó en Imola uno de los peores fines de semana de su carrera deportiva en la Fórmula 1, tampoco es irracional decir que el asturiano se ha ganado a pulso el crédito que en este momento necesita, y que el paso atrás de Imola le permitirá dar dos hacia adelante en próximas carreras.

    ¿Lo de Alpine? Bueno, eso ya es otro tema.

    Fotos: Alpine F1 Team

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