Vowles admite que su nivel de exigencia con el Williams FW48 no se corresponde con la capacidad del equipo: “Traspasamos los límites”

El director del equipo Williams ha analizado las causas que han hecho que el nuevo monoplaza de Sainz y Albon no llegara a tiempo al primer test de pretemporada.

Vowles admite que su nivel de exigencia con el Williams FW48 no se corresponde con la capacidad del equipo: “Traspasamos los límites”
James Vowles, director de Williams Racing

Publicado: 03/02/2026 10:45

9 min. lectura

Williams quiere volver a la cima en la que descansan sus siete títulos mundiales de pilotos y nueve de constructores. Pero el camino es largo y tortuoso, por lo que en los últimos años no han faltado los reveses que han complicado el ascenso.

Todo indicaba que la parte más difícil ya había quedado atrás, sin embargo el nuevo reglamento estrenado este año ha supuesto un obstáculo demasiado exigente como para superarlo a tiempo para llegar al primer test de pretemporada.

James Vowles asume su culpa, pero también justifica lo ocurrido como una especie de revés necesario para alcanzar cotas más elevadas. Por eso, el director del equipo Williams insiste en ver la parte positiva del problema.

«Todavía hay elementos en los sistemas de procesamiento que no están en el nivel adecuado»

Acercarse al límite no es suficiente

En los dos últimos años, James Vowles ha instaurado una cultura de exigencia que Williams no había conocido en décadas. Esto, en un equipo tan desactualizado, ha generado complicaciones que se han manifestado de diversas maneras.

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En 2024, Williams llegó muy justo al comienzo de la temporada y tuvo que sacrificar el desarrollo aerodinámico para aligerar un monoplaza muy pasado de peso. En 2025, la situación mejoró notablemente con la simple modernización de muchos procesos y herramientas. También ayudó que pronto el coche de 2026 pasara a ser el centro de atención del equipo.

Este año, James Vowles ha intentado elevar el nivel de exigencia con respecto a la concepción del FW48 a niveles más parecidos a los de los equipos punteros. Y, lamentablemente, el equipo no ha sido capaz de asumir ese cambio.

«Una de las tareas que ha estado sobre mis hombros durante algunos años es asegurarme de que transformemos este negocio al máximo ritmo posible. Debemos traspasar los límites y fronteras de manera dura y agresiva, y encontrar nuestras limitaciones», argumenta el ingeniero británico.

«No tiene sentido estar justo debajo de ese límite o voluntariamente debajo si quieres transformarte a gran velocidad. Es necesario encontrar los puntos débiles y solucionarlos muy rápidamente, que es exactamente lo que estamos haciendo», añade un James Vowles que se hizo un nombre en el exitoso equipo Mercedes.

Quien fuera mano derecha de Toto Wolff reitera que el nivel de perfeccionamiento con el nuevo monoplaza supone una novedad en el Williams de la actualidad.

«Este coche no ha sido desarrollado del mismo modo que hace dos años. Hay que aceptar que la forma en que se hace para pasar las pruebas —y con eso me refiero a la flexibilidad del alerón delantero, del alerón trasero, todo ese tipo de retos—, demanda bastante más trabajo, y lo ocurrido es resultado de ello», expone Vowles.

Williams quiere pasar a un nuevo nivel en 2026, aunque quizá ha querido correr demasiado.

Vowles no supo calibrar la magnitud del reto

La teoría de James Vowles de que sobrepasar los límites del equipo permite analizar los puntos débiles y mejorarlos tiene sentido. Aunque la clave está en si se han traspasado tanto que acabará resultando contraproducente en un año crucial para Williams por el simple hecho de comenzar un nuevo periodo reglamentario.

El propio Vowles afirma estar «increíblemente feliz de que el coche sea más complejo», pero también admite que se equivocó al calibrar la capacidad de Williams para digerir ese incremento de exigencia.

«Claramente, no escalé el negocio de la manera correcta para lograr el resultado», acepta. Y, aunque reconoce que sacrificó el coche del año pasado en beneficio del FW48, defiende que en realidad no supone tanta ventaja como puede parecer.

«Dije el año pasado que estábamos sacrificando 2025 por 2026. Aerodinámicamente lo hicimos. Pero si hubiéramos fabricado el coche en febrero del año pasado, habría sido demasiado pronto y hubiera dejado demasiado rendimiento sobre la mesa», exclama.

«Lo que estamos viendo es resultado de asegurarnos de que estamos tomando decisiones agresivas para mantener el mayor rendimiento posible en el coche», prosigue Vowles, antes de insistir en que, a pesar de lo ocurrido, Williams es un equipo mucho más maduro que el de 2024.

«Puedo asegurarles que esto es tan doloroso en algunos aspectos como en 2024. Aunque hay una diferencia. Tenemos un tamaño diferente. Estamos usando la estructura de manera diferente. En aquel entonces había un poco de caos organizado, pero hoy no es así», apunta.

El equipo humano debe compensar las limitaciones tecnológicas

James Vowles también ha reflexionado acerca de los factores que han llevado al equipo a este punto. Si bien Williams ha invertido mucho en tecnología en los dos últimos años, sigue flaqueando en varias áreas y eso se nota cuando se aumenta la presión sobre el sistema. Una presión que debe ser compensada por el equipo humano.

«En realidad, lo que tengo a mi alrededor son individuos tranquilos y serenos que me dan respuestas adecuadas sobre cuándo tendremos información, cuándo tendremos fragmentos, cuándo tendremos componentes. Ese es un mundo de diferencia con respecto a donde estábamos», comenta Vowles.

«Pero también tenemos que reconocer que estábamos tratando de impulsar más rendimiento a través del sistema del que pudimos lograr. Y si haces eso una semana, puedes compensarlo. Si haces eso durante varias semanas seguidas, no podrás».

«Donde no somos lo suficientemente buenos en este momento es en esa agilidad de poder cambiar dinámicamente. Y simplemente eso hizo que nos quedáramos atrás más de lo que queríamos».

«Todavía hay elementos en los sistemas de procesamiento que no están en el nivel adecuado. Esos son hechos. Así de simple. Cuando nos enfrentamos a la cantidad de piezas que tenemos en este momento, sigo dependiendo en gran medida de que los humanos hagan todo lo posible para asegurarnos de que construyamos el coche», alega.

James Vowles afirma que el nuevo Williams FW48 ha sido llevado a un nivel desconocido hasta ahora en el equipo, pero también que precisamente dicha exigencia ha sido la que ha expuesto las limitaciones de la estructura.

«Es diferente a lo que teníamos antes porque el coche era mucho más sencillo en 2023-24. Realmente no puedo expresar con palabras lo bien que le ha ido a este equipo en términos de hacer que este coche sea mucho más de lo que estoy acostumbrado».

«Pero simplemente no podemos alcanzar el nivel en este momento. Lo que estamos haciendo al respecto es contar con expertos y especialistas que han estado conmigo diariamente durante las últimas semanas y continuarán haciéndolo para asegurarnos de superar esto y llegar a ese punto».

«No tenemos que deshacernos de mucho de lo que hemos hecho. Creo que gran parte de la estructura que tenemos es correcta. Pero lo que para mí está muy claro es que estamos en este punto intermedio en el que utilizamos sistemas que no son del todo adecuados para su propósito, y estamos volviendo a viejas técnicas y pegamento humano», concluye Vowles.

Fuente: The-race.comFotos: Williams Racing

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