Virutas F1 El circuito en el que nunca nieva

Las grandes ideas no vienen casi nunca de la abundancia sino de la necesidad. Por eso, porque la había, los amos de aquel circuito basaron su estrategia publicitaria en algo tan sencillo como seis palabras que encerraban dentro toda una apuesta de las del o todo o nada: “si llueve te devolvemos el dinero”. Y funcionó.

Existe cierto paralelismo entre Almería y Arabia Saudí, pero ellos no lo saben, y no es porque no caiga la nieve en ninguno de estos dos sitios. En ambos destinos el Lorenzo castiga de lo lindo, tienen un master en arenología, y el líquido elemento brilla por su ausencia. Lo que no saben es que en ambos domicilios poseen, en sus respectivos suelos, diamantes poco valorados. En tierra saudí es fácil encontrar tan solo caminando las llamadas gemas Al Quysumah, que no son diamantes ni tienen su valor, pero compiten con la zirconita cúbica como sustituto de los diamantes auténticos. 

En Almería, justo donde hace medio siglo Clint Eastwood descargaba su Colt 45 tienen otro pequeño diamante asfáltico infravalorado pero que brilla en la lejanía: no un circuito… sino dos, o mejor dicho: dos circuitos siameses. Casi en su veintena, el Circuito de Almería ha tenido un hermano gemelo, con el que podría interconectar para crear una pista de casi diez kilómetros, aunque pueden funcionar de forma alternativa y paralela.

Sin graderío ni tribunas. Sin apenas publicidad ni jefe de prensa. Con un número de trabajadores que se pueden contar con los dedos de una mano es la única pista del mundo, en un momento económicamente malo, que ha duplicado su superficie operativa para pasar a tener dos trazados alternativos que funcionan dentro de las mismas instalaciones. No se trata de una pista que se recorta o cambia su diseño, sino dos circuitos complementarios que de hecho tienen hasta nombre en dos idiomas diferentes, Circuito de Almería, y el nuevo Andalucia Circuit.

A la derecha, el circuito de Almería. A la izquierda, el Andalucia Circuit.

Nono García, padre de David, expiloto y actual director del trazado, había sido un corredor de rallyes de cierta popularidad y manejó una pista de Karting durante años. A través de su familia se hizo con 300 hectáreas en uno de los lugares más secos, arrumbados e inhóspitos de toda la geografía nacional, un sitio donde las zarzas rodantes de las películas del oeste son el único peatón con el que cruzarías de manera natural. En el desierto más triste de Europa, García supo que había enterrado un negocio y se puso manos a la obra. “El secreto no está en lo que se ve, sino en lo que no se ve”, afirma David, el hijo de Nono y responsable de las instalaciones. Hay zonas de la pista donde han pilotado a más de dos metros de profundidad para crear la base de un trazado que tras un uso masivo durante casi dos décadas, le ha bastando con una única capa de asfalto para permanecer en perfecto estado, sin ondulaciones visibles, liso como un espejo.

Tenía que abrir un par de portátiles para que pareciese que había más gente y no diera la sensación de lo que era verdad: que éramos literalmente cuatro

En los circuitos no sólo ocurren cosas en el asfalto, sino también fuera de él. “A veces subía a la torre y estaba completamente solo”, cuenta con media sonrisa en la cara David. “Tenía que abrir un par de portátiles para que pareciese que había más gente, y no diera la sensación de lo que era verdad: que éramos literalmente cuatro. Yo hacía de director, secretaria, jefe de marketing, limpiadora… Cuando me desplazo por el paddock voy recogiendo papeles, para que no esté guarro todo. Estoy tan acostumbrado que cuando voy a otros circuitos lo hago de forma inconsciente, se los limpio gratis (risas)”.

David fue piloto de motos a finales de los 90. Campeón de España, de Europa, pero no tuvo tanto éxito al llegar a la categoría máxima de lo que ahora es el llamado MotoGP. Cuando se vio limitado por sus medios, lo tuvo claro, su futuro sería esto de las carreras pero sin participar en ellas. Ahora le buscan desde países como Indonesia, donde el motociclismo es el deporte nacional, para que les ayude a aplicar su know-how y clonar sus fórmulas de gestión.

Un vehículo rueda en un día de pruebas sobre el asfalto del Andalucia Circuit.

La ecuación que hace de esta pista un éxito es casi la misma que ayudó a los spaghetti western: climatología favorable, sol constante, sin apenas lluvias, precios contenidos y mucha discreción. Diversas marcas de coches cierran las instalaciones para testear prototipos de octubre a marzo, justo cuando en el resto de Europa hay medio metro de nieve, mientras aquí se puede trabajar en manga corta. Otro de sus secretos, nada secretos, es el de tratar a la clientela como parte de la familia. Los horarios de uso no son rígidos y se amoldan a las necesidades. Si hace falta quedarse una hora más, permiten a los clientes recuperar esa hora extra que tardaron en sustituir un motor, o incluso David coge su furgoneta y les va a buscar una pieza que necesitan a un proveedor en Almería ciudad. Esto fue lo que hizo una vez para Wilco Zeelenberg, ante casi un centenar de pilotos junior. Desde aquel gesto, el holandés repite cada año, y ya van quince seguidos.

Las marcas valoran la luz del desierto almeriense como única para retratar en sus catálogos sus modelos

Si la vieja pista es excelente para motos (Carlos Checa fue uno de sus diseñadores) la nueva va enfocada más para coches y está construida para poder correr en los dos sentidos. Si en invierno el clima es benigno, en verano se han llegado a alcanzar temperaturas superiores a los 45 grados y esto es magnífico para probar frenos, radiadores, y sistemas electrónicos. Con independencia de la bondad de sus sinuosidades, la guinda del pastel es algo muy difícil de mostrar en un catálogo. Marcas de coches, motos y camiones valoran la luz del desierto almeriense como única para retratar en sus catálogos sus modelos.

Es muy posible que si pasas por un concesionario, las fotos estáticas o incluso en falso movimiento de sus modelos, estén hechas en Almería. Tanto es así que algunos clientes cerraban la pista durante toda una semana, llevaban sus coches a una curva donde quedaban estacionados a merced de los fotógrafos durante varias jornadas. El inquieto David García lo vio rápido. Aquello era una pérdida de tiempo para todos y acabó construyendo una suerte de plataforma similar a un helipuerto, al que se podía subir un vehículo por una rampa, y donde podía montar su particular desfile de Victoria Secret sobre ruedas mientras otros vehículos de la marca rodaban por el trazado sin interferirse. Dos servicios al precio de uno.

El único circuito europeo que ha duplicado su oferta en tiempos de apreturas empezó en 1999 con unos boxes a los que se les veía los ladrillos de las paredes. Veinte años después cuenta con un amplio paddock, una docena de bungalows, restaurante, los dos trazados, un pequeño hospital para críticos e incluso algún apartamento sobre los boxes de la nueva pista donde vive de forma casi permanente cuando no está de viaje el piloto de MotoGP Tito Rabat. Hasta el propietario se ha hecho un pequeño chalet a treinta metros de la recta de meta.

Algún campeón del mundo ha estado rodando aquí en secreto tras firmar con un equipo, probando la que iba a ser su herramienta en la temporada siguiente

“Lo de los bungalows nos lo pedían continuamente. Almería y el circuito poseen unas conexiones que son mejorables. Esto no es como Málaga o Alicante, y en los alrededores apenas hay hoteles… esto es un desierto (risas)”. Lo de los bungalows a pie de pista fue una solución para los clientes más que una fuente de negocio. Duermen prácticamente en el paddock, pero no en caravanas, sino en casas equipadas como un hotel, y están a apenas 150 metros de los boxes. Lo que tiene de aislado del resto del mundo, es también lo que tiene de bueno. No se ve nada desde la carretera (que pasa a cincuenta metros de la entrada) y las marcas valoran mucho la discreción. Ojo, esto no sólo lo hacen las marcas. Algún campeón del mundo ha estado rodando aquí en secreto tras firmar con un equipo, probando la que iba a ser su herramienta en la temporada siguiente. Coches del BTCC, Le Mans, prototipos, modelos a punto de ser lanzados, grupos de aficionados organizados en tandas, equipos europeos de motos, resistencia, marcas de neumáticos o equipos del DTM han dejado su huella sobre la pista andaluza.

La que también estuvo a punto de dejar huella fue la mujer de García, pero en su cara. El bueno de David decidió casarse en su circuito y celebrarlo en el restaurante del trazado. Lo que no le dijo a la novia es que todo ocurriría en el descanso programado en pista entre las dos y las tres, y que aquel día estaría trabajando. Esa mañana David recogió papeles en el paddock, atendió a un piloto caído y limpió el aceite que dejó sobre la pista. Apenas media hora antes de la ceremonia se cambió su uniforme por el chaqué para pronunciar un rato después el sí quiero. El enlace comenzó justo cuando el propulsor de la última moto que entró en el pitlane quedó en silencio, esa fue la luz verde a su nueva vida. Al final de acto, a las tres y después del reinicio de la actividad en pista el ruido de las motos ahogó los descorches del champán y el jolgorio propio de la celebración. David se bebió su copa de espumoso con un ojo puesto en sus invitados, y el otro, con disimulo, sobre el asfalto.

Fotos: Circuito de Almería | Andalucia Circuit

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