José M. Zapico / Columnista Fórmula 1

JOSÉ M. ZAPICO

Columnista Fórmula 1 / 94 artículos

Ni mi padre, ni mi abuelo, ni mi hermano, ni ninguno de mis amigos. A mi el que me hizo un enfermo de Formula 1 fue un mecánico un día paseando por el pitlane de Jerez al final de unos entrenamientos de motociclismo. La revista Solo Moto me había mandado para hacerle fotos a Sito Pons y Juan Garriga pero lo mejor, y lo que más tarde cambiaría mi vida, llegó al final de la jornada. Caminaba tranquilamente con mis cámaras colgando del cuello, y al pasar delante del box que ocupaba un equipo que rodaría al día siguiente desataron el infierno a dos metros de mi. Probando para los tests un anónimo mecánico arrancó un motor, y aquello no fue el encendido de un coche sino como una explosión que me heló la sangre. Un escalofrío me atravesó la espalda, casi me deja sin respiración, por poco no se me saltaron los empates de las muelas y puso el suelo a temblar como si el dios creador me hubiera enviado un terremoto personalizado. Del pavor inicial pasé al azoramiento, luego a la inquietud y más tarde a la curiosidad. Un par de ojos abiertos como nunca pudieron observar como un portón celeste semiabierto dejaba entrever apenas unas pocas piernas, la parte inferior de las ruedas delanteras y un pedazo de un morro azul y blanco en el que se leía “Canon”. Era un Williams. El primer Formula 1 que vi en mi vida, a apenas un par de metros, fue el coche de Nigel Mansell. De repente la persiana se acabó de abrir empujada por uno de los miembros del equipo y allí estaba: mitad insecto, mitad lata de sardinas, mitad cohete espacial… y sus tres mitades me resultaron fascinantes. Brillaba, relucía, era el vehículo de corte aeroespacial más avanzado que había visto en mi vida. Aquello no era un coche, era lo más parecido a una nave de La Guerra de las Galaxias con lo que probablemente tropezaría jamás. Aquella atmósfera de quirófano, las luces blancas justo encima, cables que salían por todas partes y técnicos trabajando en silencio a su alrededor… Ese día me dije: esto es la hostia, quiero estar aquí. Y desde aquel día mi existencia ha jodido de manera sistemática comidas familiares, bodas, comuniones, viajes, excursiones y eventos cercanos de diverso tipo con un nexo común: ver las carreras de F1.

¿Un ejemplo? El tipo de aquella venta de carretera manchega alucinó bastante cuando a principios de los 90 le di quinientas pesetas para que me pusiera en aquella televisión cochambrosa, y como espectador único, la Formula 1. Sonrío al pensar que el Pay per View no lo inventó Bernie Ecclestone sino yo. Ahora, cuando el calendario me calza medio siglo, echo de menos aquella primera vez. Después ha habido momento mejores, pero ninguno como aquel. Por eso cada vez que escribo una línea sobre este deporte viajo en el tiempo a aquella tarde en Jerez. La Formula 1 es lo más parecido a una máquina del tiempo que existe sobre la faz de la tierra. Y no hay muchas más, no al menos para mi.

Artículos de José M. Zapico

Pilotos a la sombra

Virutas F1 Pilotos a la sombra

Es un curro agridulce. Nadie les jalea, no hay aplausos y en el graderío no hay pancartas con su nombre escrito. Lo peor no es esto. Lo peor es que hasta puede que sean los pilotos más rápidos...

Vamos, vamos, la tele que viene

Virutas F1 Vamos, vamos, la tele que viene

Hasta que Mr. Spock venga del futuro y en vez de lejía nos traiga una máquina de teletransporte, sólo hay dos formas de ver una carrera de Fórmula 1: yendo al circuito o verla por la tele… o...

Monza (¿Y para qué quieres más título?)

Monza (¿Y para qué quieres más título?)

Existe un mantra de la velocidad que afirma haber tres tipos de circuito: Mónaco, Monza y todos los demás. Si Mónaco no es un circuito sino una calle por la que se corre, y el resto de pistas...

Los gozos y las sombras de Fernando Alonso

Virutas F1 Los gozos y las sombras de Fernando Alonso

Fernando Alonso se jubila de la Fórmula 1, y aunque era más lógica su marcha que la continuidad, no deja de sorprender. No hay muchos cuerpos que soporten una quinta temporada en el equipo que hoy está séptimo...

124 días y dos noches

Virutas F1 124 días y dos noches

Noventa y dos días seguidos, dos noches en casa y después otros treinta y dos más sin volver a dormir en su cama. Ésta fue la agenda de Andreu Agulló, mecánico de a pie, soldado básico de las...

Los mecánicos duros no bailan

Virutas F1 Los mecánicos duros no bailan

El título de este artículo es una mentira y de las gordas. Los mecánicos duros de la Fórmula 1 sí que bailan. Bailan, comen, beben y se emborrachan, pero sólo después de matarse a trabajar. Esto es lo...

El viaje inacabado de Dani Juncadella

Virutas F1 El viaje inacabado de Dani Juncadella

Un podio es como un apartamento veraniego en una zona de playa. Sabes que es prestado, que no te puedes quedar allí para siempre, que a fin de mes saldrás de él… pero al salir por la puerta...

Vida y muerte en Zandvoort

Virutas F1 Vida y muerte en Zandvoort

El circuito de Zandvoort es un fiel reflejo del espíritu que albergan los holandeses, un pueblo repleto de gente inteligente, práctica, y ante todo educada. Una muestra de la cesión de responsabilidad a los integrantes de esa sociedad...

La granja de cerdos

Virutas F1 La granja de cerdos

Los sismógrafos de Silverstone registraron dos picos inusuales el sábado de su Gran Premio. Uno fue cuando Lewis marcó su pole position. El otro fue un rato más tarde cuando Inglaterra eliminó a Suecia en el mundial de...

Garajistas en la UCI

Virutas F1 Garajistas en la UCI

Listos de papeles. Derrotados, liquidados, desaparecidos en combate. Los garajistas están en un limbo intermedio entre la vida y la muerte deportiva. Sufren, padecen y muestran una decadencia entristecedora que te deja el mal sabor de boca del...

Mascletá F1

Virutas F1 Mascletá F1

Hey, Chase, la Fórmula 1 necesita su propia Superbowl. Tu que andas buscando soluciones, ideas potentes, y la manera de que los que pagan sus entradas se lleven una experiencia mejor a su casa después de haberse dejado...

Alonso, el hombre franquicia

Virutas F1 Alonso, el hombre franquicia

El caso de Fernando Alonso se acabará convirtiendo en objeto de estudio en las universidades especializadas en economía y publicidad. Sin ganar nada en Fórmula 1 desde hace años, se ha convertido en un tío que tiene, a...

El dueño del tiempo

Virutas F1 El dueño del tiempo

De hombre, de toro y de león. Tres cabezas tenía el dios griego Cronos, señor del tiempo y ministro de las edades. Si en la Fórmula 1 los toros luchan en pista como leones, siempre hay un hombre...

La Fórmula 1 se equivoca

Virutas F1 La Fórmula 1 se equivoca

Parece increíble, pues la Fórmula 1 ha sido siempre una pionera en casi todo. Con los patrocinios, con los hospitalities, con las retransmisiones internacionales venidas como un producto unitario, en cuestiones tecnológicas. Pero en las redes sociales pincha...

El establo del Cavallino

Virutas F1 El establo del Cavallino

De la sorpresa se pasa al estupor, y del impacto casi se te corta todo porque te pilla en plena faena. Se sitúa en el de al lado, se baja la bragueta, y se pone a lo suyo...

La guía para los foteros de grada

Virutas F1 La guía para los foteros de grada

El tiempo es una dimensión móvil, viva y autónoma que conduce en un circuito que ocupamos muchos, pero sólo viaja en una dirección: hacia adelante. En el Siglo XIX hubo un tipo, un tal Joseph Nicephore Niepce que...

El fantasma del MTC

Virutas F1 El fantasma del MTC

En la sede de McLaren existe un pasillo que comunica las instalaciones del equipo de carreras y la factoría de sus coches de calle. Entrar en ese corredor es como colarse dentro de un videoclip de Lady Gaga....

La fiebre amarilla

La fiebre amarilla

El mundo seguirá siendo redondo al menos unas cuantas temporadas más pero el epicentro del mapa sobre el que gira el calendario ha cambiado. Durante décadas, siglos o incluso milenios, el mapamundi lógico ponía a la vieja Europa...

McLarenalgia

Virutas F1 McLarenalgia

McLarenalgia. 1. f. (nombre) Med. es aquel dolor agudo que aparece de manera puntual cuando se miran las tablas clasificatorias y el brillo del segundo equipo más laureado de la historia de la Fórmula 1 parece matado como...

Arguiñano on Track

Virutas F1 Arguiñano on Track

No te engañes, lo de los coches es una mera justificación, porque las reglas del enviado especial a unos tests o un Gran Premio de Fórmula 1 son dos: disfrutar de los amigos, y sobre todo, comer bien....

Escrito en la sangre

Escrito en la sangre

Todo adquirió sentido de golpe. De golpe. Porque tras aquella confidencia, oculta tras esas capas de polvo invisible que cubren historias dentro de nuestras cabezas, suelen aparecer explicaciones a cosas que pasan en nuestras vidas y no sabemos...

Fotos desde Montmeló

Virutas F1 Fotos desde Montmeló

El paso de los coches sigue siendo una sensación única incluso aunque ni siquiera se vean. Basta con cerrar los ojos y dejar abiertos el resto de los sentidos. Cuando van llegando el ruido es más agudo, cambia...

El circuito en el que nunca nieva

Virutas F1 El circuito en el que nunca nieva

Las grandes ideas no vienen casi nunca de la abundancia sino de la necesidad. Por eso, porque la había, los amos de aquel circuito basaron su estrategia publicitaria en algo tan sencillo como seis palabras que encerraban dentro...

Más leídas
Más comentadas

¿Qué te parece el nuevo diseño?

Tú opinión nos importa.

Un pequeño formulario con nombre opcional, e-mail opcional y el comentario.

×
Configuración de cookiesLas cookies son importantes para el correcto funcionamiento de nuestra web. Usamos cookies para mejorar tu experiencia de navegación, recordar tus datos de inicio de sesión y recopilar estadísticas para optimizar la funcionalidad de la web y ofrecerte contenido personalizado en función de tus intereses. Lee aquí nuestra política de cookies. Acepto