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Adiós Renault y Nissan, hola Moskvitch. Rusia puede revivir una vieja gloria soviética

Adiós Renault y Nissan, hola Moskvitch. Rusia puede revivir una vieja gloria soviética
Moskvich 2141 de Policía Municipal (1998)
Javier Costas
Javier Costas5 min. lectura

Moskvitch (en ruso: Москвич) lleva muerta 20 años, fue una de las empresas estatales rusas que no sobrevivieron al libre mercado. Tras quedarse Rusia con los activos de Renault, puede acabar regresando al mercado, aunque sea con una tecnología obsoleta.

El alcalde de Moscú, Serguéi Sobyanin, ha explicado en su blog que entiende la decisión de Renault de haber cerrado su fábrica en la ciudad, pero que no se puede quedar tanta gente sin trabajo. «En 2022, abriremos una nueva página en la historia de Moskvich, dijo al final de su exposición». Agarraos, que vienen curvas.

Esta voz rusa, que podemos traducir como «moscovita», se utilizó para un fabricante de automóviles que se fundó en 1929 y fue controlado por el estado soviético hasta 1991. Aguantó unos pocos años como compañía privada, OAO Moskvitch, hasta su bancarrota en 2002 y disolución definitiva en 2006.

La historia no se acabó ahí. Renault acabó solicitando los derechos de la marca Moskvitch, no sabemos muy bien para qué. La petición se registró oficialmente en Rospatent, tal y como explicó un portavoz de Renault a la agencia AFP en 2015. Parte de la vieja fábrica fue aprovechada por Renault para su factoría en Moscú.

Control de calidad del Renault Kaptur en la fábrica de Moscú

Renault ha dado por perdidos todos sus activos en Rusia, que se los queda la ciudad de Moscú. La participación en AvtoVAZ (Lada) se ha vendido por un precio simbólico (un rublo) al Central de Investigación Científica Automotriz de Rusia (NAMI). Tendrá la opción de recuperarlo todo en seis años. Esto ya se veía venir hace semanas.

Según Serguéi Sobyanin, la fábrica de Moskvitch contará con la ayuda de Kamaz, un fabricante ruso de camiones, para relanzar la producción de automóviles con menor carga de componentes para hacer frente a la falta de los mismos. Primero harán vehículos convencionales y en el futuro apuestan por los eléctricos.

Paralelamente, el Ministerio de Industria y Comercio de Rusia hace gestiones para que el país vuelva a ser autosuficiente en componentes (lo era en gran medida) para poder fabricar vehículos incluso aislada de medio planeta. Para el consumidor ruso será un importante paso hacia atrás.

El Moskvitch 400 se produjo en Moscú de 1946 a 1954

No sería la primera vez que Moskvitch se pone en marcha con tecnología extranjera confiscada. Después de la Segunda Guerra Mundial, se trajo una línea de producción del Opel Kadett desde Brandenburgo (Alemania), que quedó en la zona soviética, y se empezó a fabricar en diciembre de 1946 como Moskvitch 400.

Al cabo de unos años ya se empezó a utilizar tecnología propia de los ingenieros soviéticos. Volviendo a nuestros días, seguramente al principio lo que van a hacer es cambiar los logos a los Renault y a seguir fabricándolos con mucha menos electrónica, en función de los componentes que puedan conseguir o fabricar en Rusia.

Kamaz, por su parte, indicó en un comunicado que apoya la decisión del alcalde de Moscú, pero que todavía no está cerrado un acuerdo de cooperación tecnológica y que se darán los detalles más adelante, cuando estén las cosas más atadas. Necesitarán algo más que eso, suerte.

¿Y qué pasa con Nissan en Rusia?

Para empezar, al ser un socio de Renault desde hace más de 20 años, ha palmado su parte de la pérdida de activos de la parte francesa. Además, Renault le estaba fabricando el Terrano ruso, que no es más que un Dacia Duster con el frontal típico de los Nissan actuales.

Al cerrar el año fiscal 2021-2022, Nissan se anotó en la contabilidad una pérdida de 52.600 millones de yenes, 390.555.000 euros al cambio, por el conflicto en Ucrania y el parón de su actividad rusa (incluyendo la parte de Renault). No espera poder volver a la actividad este año.

Para el año fiscal 2022-2023 no se espera que Nissan genere un solo yen en Rusia. El fabricante japonés tiene la planta de San Petersburgo parada por falta de piezas, producía allí los Qashqai, X-Trail y Murano. Algún día los concesionarios rusos agotarán el stock de coches que les pueda quedar. ¿Y después, qué? Estamos a la espera.

Fuente: Blog de Serguéi Sobyanin