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    ¿Cómo funciona el Quickshifter?

    El 'Quickshifter' permite cambios mucho más rápidos y cómodos.Pixabay

    La transmisión de un vehículo es la encargada de trasladar la potencia del motor a las ruedas. Esta puede ser manual o automática y, especialmente en las motocicletas, se utiliza el ‘Quickshifter’, que omite el uso del embrague en una transmisión manual.

    El motor genera una energía térmica que, con la colaboración de diversos elementos, se convierte en cinética, es decir, en movimiento. Pero para que dicha energía llegue a las ruedas y el automóvil pueda moverse, es imprescindible la intervención de la transmisión.

    Esta se forma por cinco elementos principales: los palieres, el grupo cónico-diferencial, el árbol de transmisión, la caja de velocidades y el embrague. Esta última pieza, directamente relacionada con el tema que nos ocupa, es la que se encarga de acoplar o desacoplar el giro del motor de forma que el movimiento se produzca de manera sincronizada y suave. El embrague está ubicado entre el volante de inercia y la caja de velocidades y hay varios tipos: de disco, de muelles, de fricción, hidráulico y electromagnético.

    Transmisión manual y automática

    La transmisión manual no tiene la capacidad de modificar la relación de transmisión por sí misma, pues es el conductor quien debe hacerlo a través de la palanca de cambios. Su mecanismo es más simple, barato y sencillo de reparar y consta de una serie de piñones que giran a distinta velocidad sobre tres ejes: el de entrada, el intermedio y el de salida.

    El primero de ellos recibe la fuerza del motor a través del embrague y la transmite al eje intermedio, que posteriormente lo traslada al de salida. Los sincronizadores se encargan de que la transición se produzca suavemente y son activados por la palanca de cambios. El conductor también pisa el pedal del embrague para desacoplar el giro del motor durante el proceso.

    El 'Quickshifter' es muy habitual en las motos, no así en los coches.

    Sin embargo, en la transmisión automática los piñones son sustituidos por engranajes planetarios ya engranados entre sí. Un conjunto de embragues y frenos controlan los componentes que giran, modificando así la entrada y salida del conjunto. Un convertidor de par sustituye al embrague, aunque su función es muy similar, pues conecta y desconecta la potencia del motor, además de encargarse de impulsar la bomba de fluido de la transmisión, que es la que activa los embragues y frenos anteriormente mencionados.

    ¿Qué hace el Quickshifter?

    Ahora que tenemos claro qué es la transmisión y cómo funciona, así como la intervención del embrague en el proceso, podemos profundizar en lo que es el Quickshifter. Utilizado principalmente en motocicletas, aunque no exclusivamente, este mecanismo omite el uso del embrague en una transmisión manual, aumentando la seguridad y la comodidad al eliminar la necesidad de presionar el embrague como primer paso para realizar un cambio de marcha.

    Como norma general, un sensor determina cuándo la palanca de cambios se acciona, enviando la información a un microprocesador que calcula el momento en el que cortar la ignición y/o el suministro de combustible, lo que reduce la carga sobre la transmisión y permite que la marcha sea engranada. Este proceso suele completarse en unos 50 milisegundos.

    Lo habitual es que el sensor mida el cambio de presión sobre la palanca de cambios, aunque existen sistemas -más costosos- que miden la tensión molecular para evitar que las vibraciones puedan propiciar una medición falsa.

    En la actualidad existen dos tipos de mecanismos, el Quickshifter unidireccional y el bidireccional. El primero sólo puede trabajar en una dirección de la caja de cambios, hacia arriba o hacia abajo. En cambio, el bidireccional está concebido para realizar las dos funciones y se puede ver en motor como la Kawasaki Ninja ZX-10R o la BMW S1000RR.

    En los coches no es habitual encontrar este sistema, pero es posible comprarlo e instalarlo.

    Las principales ventajas del Quickshifter son dos:

    • Comodidad: al prescindir del uso del embrague, resulta mucho más cómodo realizar la operación de cambio de marchas, evitando además posible desgaste por una mala operación.
    • Velocidad: el sistema permite realizar un cambio de marcha sin dejar de acelerar y en un brevísimo periodo de tiempo, unos 50 milisegundos, por lo que se aprovecha mucho más la potencia del motor y se gana tiempo y velocidad.