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    ¿Qué es el embrague? Cómo funciona, tipos y averías

    El embrague es una pieza primordial, pero debemos tratarla bien para que dure.

    El cometido del embrague de un vehículo consiste en transmitir el par motor desde el motor hasta las ruedas. Para ello, une el giro del motor a la transmisión, permitiendo así que las ruedas motrices inicien el movimiento cuando haya una marcha engranada.

    Es uno de los elementos que más estrés sufre y, por tanto, que cuenta con una mayor degradación a lo largo de su vida útil. Está compuesto por cuatro elementos principales que cumplen con las siguientes funciones:

    • Volante motor: queda atornillado al cigüeñal y gira al unísono con el motor. Los volantes motor bimasa reducen vibraciones, pero son más propensos a averiarse.
    • Maza de embrague: también denominada plato de presión, se atornilla al volante motor, por lo que gira junto a este. Consta de diafragma o muelles, que se encargan de comprimir o liberar el disco de embrague.
    • Disco de fricción: cuenta con dos caras cubiertas de un material similar al de las pastillas de freno y está acoplado a la caja de cambios a través de un eje. Cuando se suelta el pedal de embrague, gira conjuntamente con el volante motor y la maza. Cuando lo pisamos, se desacopla y se interrumpe la transmisión de par a las ruedas.
    • Mecanismo de accionamiento: un rodamiento montado sobre una horquilla se apoya en el diafragma y lo empuja para liberar o presionar el disco. Dicha horquilla es la que movemos al accionar el pedal de embrague.

    Posiciones del embrague

    Este elemento tiene tres posiciones básicas en función de cómo utilizamos el pedal que lo acciona:

    • Desembragar: tenemos el pedal pisado y el sistema está desacoplado, por lo que no hay conexión entre el motor y la caja de cambios y las ruedas giran libremente o no giran. En este momento es cuando debemos seleccionar la marcha indicada.
    • Transición: cuando soltamos progresivamente el pedal, el embrague sufre las mayores tensiones y fricciones, por lo que se produce el mayor índice de desgaste para evitar un acoplamiento brusco que dañe el motor o la caja de cambios.
    • Embragar: hemos soltado el pedal y el acoplamiento es total, por lo que el embrague ha conectado el motor y la caja de cambios y las ruedas giran en función de la marcha seleccionada y el uso que demos al acelerador.

    Tipos de embrague

    En la actualidad podemos elegir entre diferentes tipos de embrague según sus características.

    Según el número de discos:

    • Hidráulico: no tiene discos, es propio de los vehículos industriales
    • Monodisco : es el más usado en automoción
    • Bidisco: consta de dos discos.
    • Multidisco: utiliza un paquete de discos y se utiliza en motocicletas, ya que transmite un par motor mucho más elevado hacia el cambio.

    Vídeo explicativo del funcionamiento del embrague.

    Por tipo de refrigeración:

    • Seco: refrigeración por aire.
    • Húmedo: refrigeración por aceite

    Por tipo de presión sobre el plato opresor para su acoplamiento con el disco:

    • De muelles: los muelles sobre los que se realiza la presión están colocados en la periferia del disco de embrague.
    • De diafragma: los muelles son sustituidos por un diafragma elástico de acero al carbono.
    • Centrífugo: propio de la conducción automática, el embragado y desembragado se confía a unos contrapesos que funcionan por la acción de la fuerza centrífuga del giro del motor. Puede considerarse como un tipo de embrague que actúa automáticamente a partir de un cierto régimen de giro del árbol motor.

    Según el tipo de accionamiento:

    • De fricción mecánico: está constituido por el volante motor en el que se apoya, gracias a un casquillo de bronce, el eje primario de la caja de cambios. Es el más habitual en turismos. Funciona por medio de líquido o mediante un cable.
    • Hidráulico: actúa como embrague automático entre el motor y la caja de cambios, permitiendo que el motor transmita el par motor cuando llega a un determinado régimen de giro. La energía se transmite por una bomba centrífuga que comunica con una turbina.
    • Electromagnético o eléctrico asistido: aprovecha la fuerza del campo electromagnético para la transmisión del par de giro.

    Malos hábitos

    Muchos conductores tenemos manías que a la larga pueden ser perjudiciales para la mecánica de nuestro vehículo. En lo que respecta al uso del embrague, debemos evitar lo siguiente:

    • Reposar el pie sobre el pedal: dejando nuestro pie izquierdo sobre el pedal de embrague, desgastamos el disco y el cojinete de empuje, por lo que debemos dejarlo en el reposapiés cuando no vayamos a accionarlo.
    • Mantener el pie pisado cuando estamos parados: en lugar de colocar la palanca de cambios en punto muerto, mantenemos la primera colocada con el embrague pisado, contribuyendo de nuevo a un desgaste prematuro.
    • Picar embrague: al pisar el pedal del embrague, debemos evitar acelerar en exceso pues de lo contrario estaremos sometiendo al mecanismo a un desgaste muy superior al necesario.

    Indicios de avería

    Una vez que el desgaste o daño ya está hecho, podemos identificar los problemas con algunas pistas:

    Sonido de rozamiento cuando embragamos: el mando de transmisión quizá no está bien ajustado.

    Chirrido al mantener pisado el embrague: si es algo parecido a un crujido lo más probable es que se trate del desgaste de la rótula de la horquilla de embrague, mientras que si se trata de un sonido similar al que produce un grillo, se está desgastando en exceso el rodamiento de empuje.

    Los discos de fricción soportan tensiones muy altas.

    Ruido que aumenta al pisar lentamente el pedal: se detecta también al ir a velocidades bajas o aparcando en marcha atrás y se produce ante la necesidad de reemplazar el collarín.

    Ruido en punto muerto: generalmente desaparece cuando pisamos lentamente el pedal de embrague sin acelerar. Probablemente la horquilla de embrague está dañada.

    Incapacidad para desembragar tras embragar de forma ruidosa: el amortiguador del disco se ha desgastado hasta quedar destruido a causa de embragar siempre a muy altas revoluciones.

    El embrague patina: al acelerar, el motor se revoluciona más de lo debido y el coche no gana velocidad con la proporcionalidad habitual e incluso en una pendiente ascendente puede que el vehículo no avance. La pieza ya no permite una transmisión de potencia tan directa porque resbala y gran parte de esta se pierde en ese rozamiento. En este caso, en cuestión de pocos días fallará completamente.

    Cuánto cuesta cambiarlo

    Depende de varios factores, tanto su calidad como sus características o las del vehículo, pero el coste de la sustitución nunca es bajo y no suele ser inferior a los 700 euros en los modelos más modestos, pasando de los 1000 en cuanto se trata de un vehículo de mayor tamaño o potencia. Si el embrague es bimasa (lleva dos volantes de inercia), este coste base se incrementa en unos 350 euros.

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