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    Comprar coche nuevo: lo que debes saber sobre las fechas de entrega

    Unidades fabricadas de SEAT a la espera de embarque

    Ya sabemos que la crisis de los microchips está causando verdaderos estragos en la producción de coches nuevos. Un importante problema de difícil solución, con dos importantes consecuencias para los clientes: se alargan los plazos de entrega o pueden entregarse sin equipamientos solicitados. Te contamos cómo afrontar esta situación a la hora de comprar coche.

    Hace unos años que la gran mayoría de marca fabrica a demanda, por lo que atrás ha quedado que haya unidades en fábrica pendientes de salida. Un stock de unidades de coches nuevos que hoy estarían dejando más satisfechos a algunos clientes que se están viendo afectados por la crisis de los microchips, porque se puede renunciar a un color, a una tapicería o a un equipamiento, unidades que, a veces, suelen tener un descuento importante.

    Pero no las hay, y muchos modelos han parado su producción porque no hay disponibilidad de los microchips que les hace falta. El Tiguan es uno de los modelos que ha parado producción, al igual que los híbridos enchufables de Jaguar Land Rover, el Peugeot 308 no se ofrece con cuadro de instrumentos digital y BMW tampoco puede ofrecer el navegador «Live Cockpit Plus» en el Serie 3. Los microchips que tiene disponibles se están utilizando en otros modelos.

    Producción de Mercedes
    La producción de coches en los últimos años, a demanda evitando stocks de unidades en fábrica

    Causas de fuerza mayor ajenas a los fabricantes son un eximente de responsabilidad

    Estas son las consecuencias para los clientes que han comprado coche nuevo recientemente: un largo plazo de entrega sin una fecha en el horizonte y la posible ausencia de determinados equipamientos. La cuestión es qué puede hacer el cliente ante estas situaciones, lo cual depende del tipo de contrato de compra que ha firmado en el concesionario. Los concesionarios tienen hilo directo con la marca, y éstas con las fábricas, por lo que conocen de primera mano los plazos que se manejan.

    Así, la gran mayoría de contratos que se firman entre cliente y concesionario presentan un plazo de entrega no vinculante. En este caso, el concesionario no se verá obligado a indemnizar al cliente si se incumple el plazo de entrega. A lo sumo, los concesionarios están obligados a devolver el doble del depósito entregado en concepto de anticipo si se incumpliera. Pero, lo cierto, es que al no ser vinculante se apuran los plazos pero nunca llegar al extremo de la indemnización.

    Los clientes pueden reclamar indemnizaciones por incumplir la fecha de entrega si el contrato de compra incluye esta opción como vinculante

    Por ello es conveniente leer la letra pequeña del contrato de compra, donde vienen reflejadas las condiciones. De hecho, con un contrato de entrega no vinculante, el cliente no puede reclamar que el concesionario baje el precio del coche como compensación. De hacerlo, sería un descuento extra, una consideración especial del vendedor pero no obligatoria. El cliente sí puede rescindir el contrato de forma unilateral por incumplimiento de la otra parte, una vez vencida la fecha acordada.

    Pero, a pesar de que el plazo de entrega no sea vinculante, existe un problema, el de las situaciones excepcionales o por causa mayor, como es la crisis de los semi-conductores. Su propio nombre lo dice, son circunstancias ajenas a un fabricante las que impiden la entrega del vehículo, por lo que no cabe ningún tipo de indemnización si la fecha de entrega ha vencido. Es más, los plazos habituales se extienden y se pueden hasta duplicar en casos especiales. En tal caso, es conveniente consultar con expertos en consumo, dado que una causa mayor no se puede extender en el tiempo, y sin fecha.