Dakar 2018, etapa 6: Llega el rally del frío y la altura

  • El Dakar ha pasado en apenas 300 kilómetros del calor y las dunas de Perú a la altura y clima de una desapacible Bolivia.
  • La lluvia, el barro y el frío prometen ser compañeros de viaje de los pilotos del Dakar durante las próximas jornadas.

La 40º edición del Dakar ha recuperado, sin lugar a duda, la esencia y dureza que tenía el rally cuando este se disputaba en África. Gran parte de culpa de estas nuevas cotas de dureza han sido de Perú y de los desiertos de Ica y Tanaka. Cientos de kilómetros de dunas y arena blanda, en definitiva, de desierto, que han llevado al extremo a los pilotos más experimentados, que ya parecían haber olvidado lo que supone competir en el Dakar. Las altas temperaturas que han tenido que soportar los participantes sólo han sido el complemento natural al recorrido elegido.

Sin embargo, si hay algo en lo que mejora el Dakar actual al africano es en los matices que puede ofrecer la orografía americana. No obstante, en apenas 300 kilómetros la carrera puede pasar de las dunas más complejas a competir a nivel del océano Pacífico y con otros 400 kilómetros de carrera hacerlo a 3.500 metros de altura, después de trepar largas cadenas montañosas. En ello están los pilotos de este Dakar que deberán superar el mal de altura y la dureza del Altiplano de Bolivia si quieren ver Argentina y con él las últimas etapas en el desierto de Fiambalá.

De momento, la jornada de descanso viene como anillo al dedo para aclimatar el organismo a las nuevas condiciones de carrera. En primer lugar, porque a 3.500 metros de altura, en La Paz, el cuerpo no es capaz de recuperar tanto oxígeno del aire como a nivel del mar. Muchos son los pilotos que hacen entrenamientos específicos en hipoxia para corregir este hecho y, sin embargo, no son pocos en plena carrera sufren mareos y vómitos por el conocido como mal de altura y la falta de adaptación. Al final, los pilotos deben asumir en horas y en plena competición una adaptación que dura varios días en cualquier persona.

Sin embargo, los cambios que presenta el Dakar no terminan ahí ya que a la competencia en altura hay que sumar un clima completamente distinto al que la carrera ha vivido hasta ahora. Del tiempo seco, soleado y muy caluroso de Perú y sus dunas se pasa al frío, la lluvia y el barro de Bolivia y con ello muchos pilotos caen debilitados o con procesos gripales. La carrera también selecciona a los candidatos a la victoria en estos tramos donde quizá la navegación o la habilidad dejan un hueco libre para que la fortaleza física de los pilotos tome protagonismo.

Fotos: Tom Coronel / Red Bull Content Pool

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