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Los sistemas ADAS no reducirán necesariamente las primas de los seguros de coche

Los sistemas avanzados de asistencia a la conducción (ADAS) prometen una serie de ventajas, como reducir la posibilidad de un accidente -o sus consecuencias-. Sería lógico que eso redujese la prima del seguro, ¿verdad? La realidad es un poco más compleja.

Debido a la presión normativa y a la propia evolución tecnológica los ADAS van a convertirse en algo muy habitual en los coches nuevos que vienen, y ya está ocurriendo en los que ya están a la venta. Cuanto más caros son, más fácil es que dispongan de algún sistema ADAS, mientras que los más económicos se suelen apañar con lo que es obligatorio.

En teoría estos sistemas reducen la probabilidad de verse involucrado en un accidente por avisar al conductor de un peligro inminente, por ayudarle a evitarlo, o por forzar una acción correctiva (véase la frenada de emergencia autónoma o AEB). La consecuencia más lógica es que un menor riesgo suponga descuentos en la prima del seguro.

Pero de momento esta reducción de precio está motivada más por motivos de marketing que por una evidencia estadística detrás. Las compañías de seguro tienen datos que les indican qué coches, qué conductores y qué zonas implican más riesgo. Por eso es difícil que dos conductores paguen lo mismo por su seguro.

Operario realizando calibración de cámaras frontales tras sustitución de luna frontal - Fotografía: Carglass

Desde el sector del seguro hay dos motivos principales para no traducir automáticamente el disponer de sistemas ADAS en descuentos o bonificaciones. En primer lugar, no hay suficientes datos que avalen que los ADAS reduzcan los accidentes, aunque efectivamente sean más seguros.

Tom Karol, consejero general de la National Association of Mutual Insurance Companies de Estados Unidos, declaró a Reuters que los fabricantes no les están dando suficientes datos sobre el equipamiento que tiene cada coche, argumentando que es información privada o para no dar pistas a la competencia.

Tampoco parece una fuente fiable de datos que el cliente traslade a su aseguradora una información filedigna de qué sistemas ADAS equipa su vehículo. La práctica nos dice que el cliente no necesariamente conoce los sistemas ADAS, no necesariamente los tiene activados (muchos son desconectables) y que su reacción ante estos sistemas es difícil de predecir.

Aplicación de valoración de siniestros de GT Motive

Otro motivo poderoso de las aseguradoras para no bonificar los ADAS es que sí, pueden reducir el riesgo, pero en caso de tener que hacer reparaciones los costes se disparan respecto a vehículos sin ADAS.

Pablo Liñares, director de GT Motive, habló de ello en el encuentro anual de ICEA y su empresa celebrado en noviembre del año pasado. Afirmó que los costes de reparación se están incrementando un 10% anualmente respecto a modelos precedentes. GT Motive representa el 40% de las valoraciones de siniestros en el mercado español.

Es más, una encuesta de ICEA y GT Motive reveló que el 53% de las compañías aseguradoras consultadas confirmaban un aumento de los costes de reparación, y que solo el 13% asociaba los sistemas ADAS a una reducción en la frecuencia de los siniestros. Aparte, únicamente la quinta parte de las compañías han reducido primas por equipar sistemas ADAS.

Y es que reparar un vehículo con ADAS es muy costoso. Hay más sensores y suelen estar ubicados en zonas muy expuestas ante una colisión: paragolpes, lunas, retrovisores... Dichos sensores, además de incrementar el coste de por sí, implican un posterior ajuste y recalibrado para que sigan cumpliendo con la función para la que fueron diseñados.

El experto en automoción y periodista de motor Rubén Fidalgo fue más allá en uno de sus artículos, el incremento de los costes de reparación puede aumentar los siniestros totales. Esto no significa un coche destrozado, sino que el coste de la reparación excede el valor venal del vehículo, y este no corresponde con el valor de mercado.

Dicho de otra forma, salvo que hablemos de vehículos con poca edad y/o una buena valoración, un golpe de aparentemente poca complejidad puede desencadenar en una declaración de siniestro total. El mismo vehículo sin ADAS podría repararse perfectamente dentro de la limitación económica que suelen poner las aseguradoras ante la reparación del bien -o su sustitución por otro similar-.

En definitiva, los sistemas ADAS vienen y se van a quedar entre nosotros. Son un colchón entre la conducción de toda la vida (totalmente manual y dependiente al 100% de decisiones humanas) y la completamente autónoma. Puede que en un futuro cercano los accidentes sean una rémora del pasado. ¿He dicho cercano? Lo retiro.

Faltan décadas para que el parque de vehículos autónomos sea tan significativo que reduzca la siniestralidad hasta el punto de que las pólizas de seguro sean mucho más baratas. Si reparar los sensores de un coche con ADAS es costoso, mucho más lo será reparar los sensores de un coche autónomo y luego dejarlos funcionando como violines.

Si elegimos un sistema ADAS es por nuestra propia seguridad, y por la de nuestros allegados, pero no con la motivación de ahorrar en el seguro. Es más práctico elegir mejor las coberturas que realmente necesitamos, desechar las que no, y comparar entre distintas aseguradoras. Eso sí es eficaz a corto y medio plazo.

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