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    En China sobran fabricantes de coches, algunos tienen que caer

    Jinbei F50Brilliance Auto Group

    Tras años de crecimiento fuerte de ventas y «tarta para todos», el mercado chino tiene que regularse, bien con la mano invisible o con la de los políticos. En ese proceso desaparecerán los fabricantes que, sin el apoyo del proteccionismo, no son competitivos.

    «Es la economía, estúpido». Con esa frase popular que data de 1992 se podría resumir en una línea el futuro que le depara a algunos fabricantes chinos de automóviles que se han beneficiado de 30 años de políticas proteccionistas, pero que en un mercado competitivo no tienen mucho futuro.

    El mejor ejemplo de ello es Huachen Automotive Group Holdings Co. Ltd., empresa matriz de Brilliance Auto Group, que a su vez es socio de dos joint-ventures, BMW Brilliance Automotive Ltd. y Renault Brilliance Jinbei Automotive Co., Ltd. Dicha matriz se encuentra en una situación financiera límite.

    Hará un mes os contamos que Huachen no pagó un bono de 1.000 millones de yuanes y que tenía 30 días para pagar. Este mes la bola de nieve se ha inflado hasta 6.500 millones de yuanes en obligaciones de deuda, lo que ha involucrado a Tribunal Popular Intermedio de Shenyang. Ya está oficialmente en un proceso de reorganización por bancarrota, informó Xinhua.

    Producción de baterías para BMW Brilliance en Shenyang

    El proceso fue iniciado por TF Securities, uno de sus acreedores, que demandó a Huachen el pasado mes de agosto. Ahora la empresa tiene que reestructurarse, por lo que puede que se vendan algunos trozos para conseguir liquidez y pagar las deudas pendientes. De momento, ni BMW ni Renault han sido afectados.

    Durante 30 años los fabricantes chinos han jugado con ventaja, les protegía papá Estado. Para fabricar coches en China había que asociarse a la fuerza con una empresa automovilística existente (algunas estatales, otras privadas) y llevar una joint-venture a escote partes iguales. La alternativa era importar con fuertes aranceles y tener productos poco asequibles.

    Huachen es propiedad del Gobierno de la provincia nororiental de Liaoning

    Además, los inversores extranjeros estaban obligados a compartir su tecnología y saber hacer con los chinos, con lo que han tenido un aprendizaje acelerado de cómo hacer coches a la americana, a la europea, a la surcoreana y a la japonesa. Hay fabricantes que han aprovechado esto mejor que otros.

    Geely Preface

    En el extremo opuesto tenemos a Geely, que se está convirtiendo en un fabricante internacional gracias a su inteligente política de compras y fundaciones: Volvo, Lotus, Proton, London Electric Vehicle Company (LEVC), Polestar, Lynk & CO, Terrafugia, Daimler AG (9,7%), próximamente smart (50%), etc.

    China ya dio un paso importante para ir eliminando proteccionismo en su industria del motor. Tesla se estableció en Shanghái sin pasar por el molesto peaje de compartir nada con ningún fabricante chino. Por su parte, BMW está en proceso de aumentar su tajada en la JV con Brilliance y que sea «más suya» en 2022.

    El mercado chino está saturado de marcas -cientos- y de productos, por lo que un mal producto lo tiene complicado para competir. La propia Brilliance lo ha visto en sus carnes, con desplomes en las ventas desde 2017 y en cantidades que son ciertamente preocupantes. Y no va a ser la única en caer.

    Brilliance V7

    Los fabricantes chinos que quieran sobrevivir no pueden ceñirse a vivir de la teta del mercado doméstico, tienen que dar el salto a otros mercados internacionales. Con sus marcas propias lo tienen difícil, así que hay que sacar talonario para comprar otras, o convertir la nada en algo a ojos de norteamericanos, europeos o japoneses, los que más coches compran.

    El proteccionismo supone una red de seguridad, pero cuando esta se rompe, porque todo se acaba desregulando, los que no están preparados para sobrevivir se estrellan. Y en cada estrellada hay gente que pierde dinero. Está por ver cómo sale Huachen/Brilliance de esta, porque la bancarrota entra dentro de lo posible.

    Tres empresas estatales han hecho saltar las alarmas: Yongcheng, Huachen y Tsinghua Unigroup

    La manera de hacer las cosas ya la aprendieron los japoneses y surcoreanos en su día: no basta con hacer buenos coches, sino que los mercados internacionales se lo crean. La posible bancarrota de Huachen puede provocar una estampida de inversión, ya que los inversores empiezan a ver que el respaldo estatal o los ratings de agencias de calificación no son una referencia totalmente fiable.