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    El derrumbe de ventas de diésel y el auge de los eléctricos apuntan un desastre en Reino Unido

    El derrumbe de ventas de diésel y el auge de los eléctricos apuntan un desastre en Reino Unido
    El Porsche Taycan recarga su batería en un cargadorPorsche
    Fran Romero
    Fran Romero5 min. lectura

    Mientras que la Unión Europea ha puesto el límite de la combustión en 2035, Reino Unido pretende adelantarse cinco años. El gobierno de las Islas Británicas se ha marcado 2030. Sin embargo, un estudio apunta que la explosión en las ventas de eléctricos en este mercado puede mermar seriamente las arcas públicas.

    Europa, junto con sus países miembros, votarán este año por la nueva regulación que marcará a los fabricantes de coches el límite máximo para la venta de coches nuevos con motores de combustión tradicional, sean de gasolina o diésel. La mayor parte de las marcas ya se han convencido de que, a partir de 2035, todos los turismos deberán ser eléctricos, y cinco años después la transformación llegará a los vehículos comerciales y de transporte pesado.

    En Reino Unido, que siempre se quieren hacer notar, tenían previsto el fin de la combustión en 2040 pero sus nuevos planes anunciados antes de finales del pasado año, apuntan a una década antes, por lo que en 2030 no se podrán vender modelos de gasolina y diésel, permitiendo solamente la venta de híbridos enchufables hasta 2035. Sin embargo, un informe de la asociación comercial para la industria automotriz del Reino Unido (SMMT) ya ha apuntado que, en 2021, se produjo un auténtico descalabro de las ventas de modelos diésel, con un aumento realmente explosivo de coches eléctricos.

    Foto motor diésel TDI Volkswagen
    Las ventas de diésel en Reino Unido se derrumban en 2021

    Las ventas de eléctricos en Reino Unido arruinarán las cuentas

    Y,ciertamente, esto es un verdadero problema para las arcas públicas, que no tenían previsto que ocurriese. La realidad es que el gobierno británico anunció un paquete de medidas para la promoción del coche eléctrico, con ayudas a la compra por valor de 600 millones de libras, más 1.300 millones de la misma moneda dedicada a la expansión de una infraestructura de recarga en todas las ciudades y carreteras de Gran Bretaña hasta lograr el objetivo de cero emisiones en 2030. Dejando a un lado este factor que lleva más tiempo su implantación, los ciudadanos han apostado seriamente por los modelos de movilidad sostenible más pura derrumbando las ventas de los diésel.

    La gran consecuencia es la pérdida de los impuestos que gravan a este combustible, y también de la gasolina, que asciende a 58 peniques por litro; en España, 47,27 céntimos por litro la gasolina y 37,9 céntimos por litro el diésel. El informe publicado por la RAC, un organismo independiente encargado de analizar el transporte, economía, movilidad y carreteras en Reino unido, apunta que el brutal incremento en las ventas de eléctricos no es puntual, sino una carrera en continuo ascenso, lo que supondrá una importante reducción de los ingresos fiscales en las arcas públicas.

    Traducido a cifras, en 2019, Reino Unido recaudó nada menos que 19.700 millones de euros de impuestos de combustible, una cifra que, en 2028, se reducirá hasta poco más de 13.660 millones de euros. Aunque este informe es completamente independiente del gobierno, pero basado en los datos de ventas de la SMMT, lo cierto es que se presenta una pérdida de 5.000 millones de Euros, curiosamente lo que cuesta el mantenimiento anual de carreteras y autopistas principales. El ministro de la hacienda británica ha valorado este estudio, y las soluciones que se barajan para mantener las arcas bien saneadas son muy controvertidas para la opinión pública. Una pasaría por aumentar el impuesto de la gasolina, contando con que los británicos compren más modelos con este combustible e híbridos enchufables y se reduzca la sangría de los diésel. Y si esta es controvertida, la segunda más todavía, pues supone imponer un peaje en las principales carreteras estatales.

    Fuente: Fundación RAC