Guerra total por el carnet de conducir: las autoescuelas responden con dureza a la DGT y apuntan a "la trampa" de sus datos

Estalla la guerra por el carnet de conducir. Tras la acusación de la DGT de inventarse listas de espera ficticias, las autoescuelas responden con dureza: califican el plan de Tráfico de trampa estadística y denuncian que el colapso del sistema es real.

Guerra total por el carnet de conducir: las autoescuelas responden con dureza a la DGT y apuntan a "la trampa" de sus datos
Un examinador evalúa a un aspirante a conductor - DGT

Publicado: 17/06/2026 09:45

Actualizado: 17/06/2026 10:37

6 min. lectura

La guerra abierta entre la Dirección General de Tráfico y las autoescuelas españolas acaba de saltar por los aires. Si hace unas semanas el sector clamaba por un colapso sistémico en las jefaturas, el contraataque de Pere Navarro ha sido quirúrgico.

Tráfico activó un plan de choque con exámenes extraordinarios en fin de semana y la respuesta real ha pretendido dejar al descubierto una burbuja de alumnos ficticia. Los datos oficiales, según dicho organismo, no dejan lugar a la duda.

La jugada de la DGT

El origen del conflicto venía de lejos. Ante las quejas por la supuesta falta de examinadores, la DGT decidió aplicar el Plan de Refuerzo Operativo (PRO).

La estrategia era sencilla, pero a la postre se ha revelado letal para la narrativa de las autoescuelas: abrir las jefaturas los sábados y poner todas las facilidades posibles. Ahora bien, había una condición: que se presentaran listas con nombres y apellidos de alumnos reales, formados y listos para el examen práctico.

El resultado, publicado en la última nota de prensa oficial de la DGT, ha desinflado las cifras de manera dramática. El supuesto tapón de miles de aspirantes se ha quedado en apenas un espejismo cuando se ha pedido certificar quién estaba realmente preparado para subir al coche y examinarse.

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Los datos del descalabro: el caso de Barcelona y Almería

Las cifras que maneja Tráfico reflejan que la demanda real apenas roza el 10 % de lo que las plataformas sectoriales anunciaban en los medios de comunicación. Los desfases por provincias son mayúsculos:

En Barcelona, se hablaba de un censo teórico de 63.000 personas atrapadas en la lista de espera. Tras exigir los listados reales a las autoescuelas para el plan de choque, solo se pudieron certificar 1.450 candidatos listos para el examen práctico.

El caso andaluz de Almería es el que ha destapado con más fuerza la realidad del sistema. De una estimación pública de casi 8.000 alumnos en espera, solo se presentaron 630 alumnos reales. Eso sí, con una tasa de aprobados sobresaliente del 70 %.

En Tenerife, la burbuja estimaba 11.000 afectados, que se tradujeron en 575 reales. Finalmente, en Mallorca, de 8.000 teóricos, solo 407 fueron a examen.

Continuando por Navarra, las estimaciones del sector apuntaban a una bolsa de unos 6.000 alumnos atascados. Cuando la Jefatura abrió las puertas, solo se concretaron 275 aspirantes (un raquítico 4,5 % de la supuesta lista), registrando además un 40 % de suspensos.

Finalizando con Lleida, de los 5.000 alumnos teóricos en espera, la realidad del examen extraordinario se redujo a 312 alumnos preparados (el 6,2 % del total anunciado), con una tasa de aptos del 46,15 %.

¿Por qué ocurre este desfase? La DGT afirma que las autoescuelas computan como 'lista de espera' a cualquier alumno desde el mismo día que aprueba el examen teórico. Sin embargo, la ley otorga hasta dos años de margen para hacer el práctico. Meter en el mismo saco a quien acaba de aprobar la teoría y a quien ya ha dado 30 clases prácticas es lo que ha creado esta lista ficticia.

La réplica de las autoescuelas: «El Plan PRO es una trampa estadística»

Como era de esperar, la Confederación Nacional de Autoescuelas (CNAE) no se ha quedado de brazos cruzados ante las acusaciones de Tráfico. El sector ha respondido con dureza, calificando los datos del Plan PRO como un «espejismo» y acusando a la DGT de desviar la atención de los problemas estructurales que arrastra el sistema.

Según las autoescuelas, el verdadero tapón no lo crean ellas, sino el rígido sistema de cupos (sistema CAP) que impone la propia administración durante todo el año, el cual limita drásticamente el número de alumnos que cada centro puede presentar por semana.

Desde el sector argumentan que ofrecer «súper sábados» de examen con muy pocos días de antelación es una estrategia condenada al fracaso estadístico. Muchos de los aspirantes que llevan meses esperando trabajan o estudian fuera de sus localidades y no tienen margen de maniobra para acudir a una cita en fin de semana decretada a contrarreloj».

«Para la CNAE, la solución al colapso del carnet de conducir no pasa por parches temporales ni por obligar a los centros a realizar malabares de agenda, sino por una ampliación estructural y definitiva de la plantilla de examinadores públicos.

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