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Ford está en problemas: califican su deuda como "bono basura"

Todo apunta a que 2020 será un "annus horribilis" para Ford Motor Company, con un mayor impacto en sus cuentas desde que rozó la bancarrota entre 2008 y 2009. El impacto del coronavirus ha acelerado un proceso de descenso del rendimiento financiero mezclado con una caída generalizada de ventas.

Antes de que la crisis del coronavirus se convirtiese en un problema planetario que ha acabado confinando a un tercio de la población mundial en sus casas, Ford no iba precisamente en la buena senda en lo que se refiere a fríos números. A principio de febrero se anunciaron los resultados económicos del cuarto trimestre y el ejercicio 2019.

Fue un año bastante malo desde que Ford esquivó por los pelos el rescate que el presidente George W. Bush ofreció a los tres grandes de Detroit (GM y Chrysler sí se acogieron al mismo). En 2019 Ford ganó 47 millones de dólares, es decir, un 98,7% menos que en 2018, un desplome sin paliativos.

Solo en el último trimestre Ford "quemó" 1.672 millones de dólares en aportaciones a fondos de pensiones para sus empleados y un nuevo convenio colectivo firmado con los sindicatos. Sus ganancias antes de intereses e impuestos (EBIT) ascendieron a 6.400 millones de dólares, mientras que el flujo de caja se mantuvo casi plano, 2.800 millones de dólares.

Ford ganó 6.612 millones en Norteamérica, el resto de mercados incurrieron en pérdidas. Los SUV y pickups compensan todo lo que pierden fuera

Rendimiento bursátil de Ford Motor Company (2009-2020) en color azul, en amarillo la progresión del índice burstátil NASDAQ

La imagen superior ilustra la cotización de las acciones de Ford Motor Company en la última década, donde se puede apreciar lo mal que estaba en 2009 (llegó a bajar de 2 dólares de acción) y lo bien que llegó a estar, más de 8 veces por encima de esa cifra. Solo en lo que va de 2020 han caído de 10 a 5 dólares, aunque han llegado a estar a 4 dólares.

Esta pérdida de valor se traduce en la pérdida de confianza de los inversores, no solo por la situación en general (su rendimiento va paralelo al índice S&P 500), sino por la capacidad de Ford de generar dinero para sus accionistas y de cumplir sus objetivos empresariales. Ojo, que hasta el momento, Ford ha estado dando beneficios, que los hay que están peor (mucho peor).

El último mazazo ha venido de la mano de las agencias de calificación, de las que tanto hablábamos en la crisis de finales de la década 2000-2009. Standard & Poors ha bajado un escalón la calificación crediticia de Ford hasta BB+, es decir, "bono basura". Moody's hizo lo mismo antes, en septiembre de 2019, a BA1. Ayer lo hizo de nuevo y la rebajó a BA2.

De no ser por la fuerte apuesta por vehículos de alto margen comercial, Ford estaría en una situación de emergencia (por tratar de ser suave)

Traduzcamos esto a "cristiano". Dado que Ford ahora mismo tiene la producción parada para no contribuir a la expansión del coronavirus, la capacidad de la empresa de generar liquidez es muy escasa. A diferencia de la crisis de 2008-2009, ha sido de golpe. Según estas agencias, el dinero en "caja" va a desaparecer más rápido que en la crisis anterior.

En un comunicado de prensa fechado hoy (posterior a la rebaja crediticia), Ford declara su intención de volver a abrir sus fábricas en Norteamérica el 6 de abril -como muy pronto-, empezando por Hermosillo, y a partir del 14 las plantas de Dearborn, Kansas City, Kentucky, Sharonville y parte de las empresas Van Dyke Transmission, Lima Engine y Rawsonville Components.

Hay que recordar que en Estados Unidos en este momento el debate público orbita alrededor de esta pregunta: ¿es un mal mayor paralizar la economía que permitir la expansión del patógeno? El gobierno federal no está tomando medidas duras, pero algunos Estados y alcaldes están tomando la iniciativa. El presidente Donald Trump prefiere no parar la economía a pesar del peaje humano que va a suponer en vidas.

Previsión de ventas de vehículos para 2020 a nivel mundial - Fuente: S&P Global Ratings

Los planes de Ford serán revisados en función de la salud pública y la disponibilidad de proveedores

Ni mucho menos Ford es el único fabricante en dificultades. S&P prevé que en 2020 las ventas de vehículos ligeros (turismos, todoterrenos y comerciales) en el mundo caiga un 15% hasta 80 millones de unidades. Aunque S&P vaticina una recuperación en 2021, seguiría siendo una caída respecto a los niveles de 2019. El problema es para todos, vaya. General Motors y FCA deberían poner sus barbas a remojar.

La previsión de S&P tiene en cuenta que el peor momento de la crisis sanitaria se dará entre junio y agosto. La agencia de calificación habla abiertamente de "recesión" y que "ya está aquí". Todo lo que se deje de vender durante estas semanas no se va a recuperar por la simple razón de que hay gente que va a perder ingresos o su empleo.

El coronavirus ha arrojado gasolina a una mecha que ya estaba prendida. En este momento el Congreso de EEUU debate aprobar un paquete de estímulos económicos brutal, 2,2 billones de dólares (o trillions americanos), la mayor intervención económica desde la Gran Depresión de 1929. Ford no caerá, se recuperará de esta, pero se avecinan malos tiempos indudablemente.

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