Guerra al gasoil: a pesar de haber abanderado los motores diésel este país europeo intenta acabar con ellos con hasta 80.000 € en impuestos
El diésel va camino de la extinción no porque haya dejado de ser una tecnología válida sino porque Europa ha decidido que sea así. Francia acaba de endurecer su normativa castigando a cualquier coche con motor diésel.

Europa quiere convertirse en la región más sostenible y limpia del mundo. Su normativa, así como la de los 27 países que conforman la región apunta en una sola dirección: el coche eléctrico. Sin embargo, los datos demuestran que el mercado no está respondiendo como se esperaba. La venta de coches eléctricos crece cada mes, pero a un ritmo mucho más lento. La presión de los fabricantes, así como la de los conductores, ha obligado a Bruselas a cambiar -muy poco- su política de movilidad.
Francia siempre ha sido uno de los países que más ha apostado por la movilidad sostenible. Sus programas de incentivos han ayudado a muchos conductores a dar el salto al coche eléctrico. Ahora, los franceses han consolidado su posición como el mercado europeo con la fiscalidad automovilística más agresiva del continente. Lo que comenzó como un mecanismo para incentivar la transición hacia el vehículo eléctrico se ha transformado en 2026 en un sistema de penalización masivo que afecta ya al 72% de las matriculaciones de vehículos nuevos.

El nuevo esquema impositivo, articulado a través del célebre Malus Écologique, no solo endurece las sanciones por emisiones de CO₂, sino que redefine la guerra contra el peso de los vehículos, afectando por primera vez de forma directa a ciertos segmentos electrificados. Francia ha declarado, abiertamente, la guerra a la combustión. Los impuestos rozan lo absurdo para según qué casos como ahora te contamos. A falta de uno, hay dos Malus que aumentan indiscriminadamente el precio final.
El Malus por emisiones
La principal novedad de 2026 es el descenso del umbral de activación. Si hace apenas unos años el límite se situaba en niveles razonables para un utilitario térmico, hoy la realidad es muy distinta:
- Punto de partida: El impuesto se activa a partir de los 108 g/km de CO₂ (norma WLTP), con una tasa inicial simbólica de 50 €.
- Escalada exponencial: A diferencia de otros sistemas europeos, el francés no funciona por tramos amplios, sino que aumenta gramo a gramo. Entre los 150 y 180 g/km, el incremento es drástico, sumando miles de euros a la factura final por variaciones mínimas de equipamiento.
- El techo de los 80.000 €: Para 2026, la penalización máxima ha escalado hasta los 80.000 € para aquellos vehículos que superen los 191 g/km. En la práctica, esto supone que modelos de altas prestaciones o SUVs de gran tamaño vean duplicado su precio de venta, quedando virtualmente fuera del mercado convencional.

El Malus del peso
Hace tiempo que Francia ha establecido una cruzada contra los vehículos voluminosos a través de la Taxe au Poids (Tasa por peso). En 2026, el peso en orden de marcha (G) en la ficha técnica es tan determinante como las emisiones de escape. Desde el pasado 1 de enero, el umbral de exención ha bajado de los 1.600 kg a los 1.500 kg. Cualquier kilogramo excedente se paga según una tabla progresiva:
- De 1.500 a 1.699 kg: 10 €/kg.
- De 1.700 a 1.799 kg: 15 €/kg.
- A partir de 2.000 kg: 30 €/kg.
Esto sitúa a muchos SUVs híbridos enchufables (PHEV) en una posición comprometida. Aunque estos disfrutan de un abattement (deducción) de 200 kg (siempre que su autonomía eléctrica supere los 50 km), el peso inherente de las baterías está llevando a muchos modelos a tributar cuantías considerables.

¿Qué ocurrirá con los coches eléctricos en 2026?
La gran pregunta para el sector es si los vehículos 100% eléctricos (BEV) siguen siendo el refugio fiscal. La respuesta corta es sí, pero con matices importantes introducidos este año. Hasta el 30 de junio de 2026, los eléctricos mantienen su exención total tanto en el malus por CO₂ como en el de peso. Sin embargo, a partir del 1 de julio, entra en vigor un nuevo marco:
- Deducción de 600 kg: Para compensar el peso de las baterías, el estado permite restar 600 kilogramos a la masa total de cualquier coche eléctrico.
- El "Eco-Score" como filtro: Solo los eléctricos que obtengan una puntuación ambiental positiva (basada en su huella de carbono de fabricación y logística, evaluada por la ADEME) mantendrán las ayudas y exenciones. Los modelos producidos en geografías con mix energéticos altamente dependientes del carbón podrían enfrentarse a penalizaciones por primera vez, incluyendo los modelos chinos como también contempla el Plan Auto+ presentado por España.

El "Caso Traveller": cuando el impuesto duplica el precio
Como ya hemos dicho un poco más arriba, los coches de combustión más pesados son los principales damnificados por esta nueva estrategia impositiva fijada por el Elíseo. Coches como un Peugeot Traveller diésel, una compra de lo más razonable para familias numerosas o para servicios de transporte de pasajeros, han visto duplicado su precio de venta. De un monovolumen práctico y de precio razonable se ha convertido en un objeto de lujo prohibitivo para la mayoría.
Para este cálculo, tomamos como referencia una versión media-alta: el Peugeot Traveller Standard BlueHDi 180 CV EAT8.
Penalización por Emisiones (Malus CO₂)
El motor 2.0 BlueHDi de 180 caballos homologa, según ciclo WLTP, unas emisiones que oscilan entre los 189 y 190 g/km de CO₂ (dependiendo del equipamiento).
- En 2026, el impuesto para un vehículo que emite 183 g/km se sitúa en la parte alta de la tabla progresiva.
- Coste por CO₂: Aproximadamente 45.000 €.

Penalización por Peso (Malus au Poids)
El Traveller es un vehículo de grandes dimensiones concebido para el transporte de personas, lo que eleva su masa considerablemente.
- Peso en orden de marcha: Aproximadamente 1.830 kg.
- Cálculo: El impuesto grava cada kilo por encima de los 1.500 kg. Al superar el tramo de los 1.700 kg, la tarifa por kilo aumenta de forma exponencial (entre 15 € y 20 € por cada kg adicional).
- Coste por peso: Aproximadamente 5.800 €.
El impacto final en la factura
Llegados a este punto, y como ya hemos dicho, en Francia, existe un "tope" para que la suma de ambos impuestos no sea infinita, pero ese límite se ha fijado en 80.000 € para 2026. Teniendo todo esto en cuenta es hora de saber cuánto cuesta el Traveller del ejemplo con la nueva normativa:
- Precio del vehículo (PVP): 53.000 € (aprox.)
- Total Impuestos (CO₂ + Peso): 50.800 € (aprox.)
- Precio Final tras matriculación: 103.800 € (aprox.)
El resultado es que el cliente termina pagando prácticamente lo mismo en impuestos que por el propio coche. En cambio, el modelo eléctrico apenas sufre cambios con respecto a su tarifa base. Incluso este puede acogerse a ayudas. Francia ha logrado que, por puro cálculo financiero, el diésel sea una opción inexistente para el ciudadano medio.

