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    Hertz se declara en bancarrota y hace temblar al mercado de usados

    Hertz se declara en bancarrota y hace temblar al mercado de usados
    Agencia de Hertz en EEUUHertz
    Sergio J. Cabrera
    Sergio J. Cabrera4 min. lectura

    El gigante de las agencias alquiladoras de vehículos se ha declarado finalmente en bancarrota. Hertz ha solicitado acogerse al Capítulo 11 de la Ley de Bancarrotas estadounidense para poder tratar de estructurar su deuda, que actualmente se eleva a 19.000 millones de dólares. Por el momento la compañía seguirá operando con normalidad, pero se teme que gran parte de su inmensa flota acabe a la venta, lo que podría desestabilizar el mercado de usados.

    Finalmente no ha habido más solución que acogerse a la bancarrota. Hertz lo ha intentado todo en las últimas semanas pero, ni los bancos ni sus acreedores le han dejado otra alternativa y ha decidido acogerse al Capítulo 11 de la Ley de Bancarrotas estadounidense, por lo que la compañía ahora se enfrenta a una inmensa reestructuración para poder hacer frente a su colosal deuda.

    Hertz era una de las empresas pioneras del sector de alquiler de automóviles. Esta fue fundada en 1918 cuando Walter Jacobs adquirió una pequeña flota de Ford Model T con el único fin de alquilarlos. Varios años después, la empresa fue adquirida por Robert Hertz, el empresario que le terminó dando nombre a la empresa que hoy opera en todos los continentes con un equipo humano superior a los 40.000 empleados y con una flota de más de medio millón de vehículos solo en Norteamérica.

    Hertz ha puesto a la venta sus vehículos promocionales.

    En principio, la división de Hertz que ha presentado la bancarrota es la que controla sus operaciones en Estados Unidos y Canadá. Por lo que si bien sus operaciones globales se terminarán viendo afectadas de alguna manera, como pudiera ser el caso de sufrir algún tipo de recorte económico o de plantilla, el resto de delegaciones regionales no se verán afectadas por esta declaración de bancarrota y seguirán operando con toda normalidad.

    Según ha afirmado la compañía, cuentan con un flujo de caja de unos 1.000 millones de dólares, lo que les permitirá continuar con sus operaciones habituales en Estados Unidos y Canadá, sin embargo, su deuda asciende a 19.000 millones de dólares, que es lo que les ha llevado a solicitar la bancarrota. La gota que ha colmado el vaso ha sido la crisis sanitaria que estamos atravesando, pues aunque Hertz lleva varios años acumulando malos resultados, ha sido el repentino desplome de sus ingresos estos meses lo que ha precipitado su caída.

    Lo que va a suceder ahora es que, mediante un organismo judicial, será reestructurada la deuda de la compañía. Lo que llevará inequívocamente a tener que realizar muchos despidos y deshacerse de una parte de su flota. Y esto es lo más preocupante, pues los más de 500.000 vehículos que tiene Hertz en alquiler en estos momentos en Estados Unidos y Canadá no son de su propiedad. Por lo que sus proveedores, como los propios fabricantes o las empresas que han financiado estas operaciones, pueden querer recuperar los vehículos como pago de la deuda. Lo que supondría inundar el mercado de usados con miles o decenas de miles de unidades en algunas regiones. Esto supondría un impacto directo al valor medio de dichos modelos en el mercado de coches de ocasión, pero si además tenemos en cuenta que los vehículos de estas compañías suelen ser bastante nuevos y se suelen encontrar en buen estado general, esto podría suponer el desplome del mercado de usados en algunas zonas.