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    IndyCarEl espejo histórico del duelo Dixon vs Newgarden: ¿remontada o dominio absoluto?

    El espejo histórico del duelo Dixon vs Newgarden: ¿remontada o dominio absoluto?
    Dixon y Newgarden no han coincidido mucho en pista desde que Texas abrió el telónIndyCar Media
    Adrián Fernández
    Adrián Fernández10 min. lectura

    Ningún piloto ha perdido el título necesitando el noveno puesto que le vale a Dixon para ser campeón en St. Petersburg.

    El neozelandés puede ser el octavo piloto de la historia en liderar toda una temporada.

    Las remontadas de 1968, 1976 y 2015, el clavo ardiendo de un Newgarden obligado a ganar y esperar.

    La última carrera de la temporada 2020 de IndyCar, el Gran Premio de St. Petersburg, tendrá el aliciente de coronar al campeón. Una circunstancia que se ha dado de forma irremisible durante los últimos 15 años, y que habitualmente presenta un enorme galimatías numerológico debido a los puntos de bonus y los dobles puntos otorgados en carreras de 500 millas o la prueba final. Este último hecho, que mantuvo con vida artificialmente los duelos de 2014, 2016 y 2019, afecta de forma decisiva a la batalla de este año entre Scott Dixon y Josef Newgarden, aunque este año lo hace de una forma diferente que facilita bastante los cálculos.

    En esta temporada afectada por la pandemia del COVID-19, la última carrera no otorga dobles puntos, una medida tomada por el campeonato a finales de marzo debido a la incertidumbre sobre cuando y como podrían disputarse los eventos, así como la cantidad de los mismos. Laguna Seca, de hecho, no acoge la carrera final de este año como estaba inicialmente previsto, y ocupa su lugar el urbano de St. Pete, allí donde se encontraba IndyCar cuando la pandemia paralizó el mundo, a 48 horas de un inicio de temporada que tuvo que posponerse al óvalo de Texas en junio.

    Lo que sí otorgó dobles puntos fueron las 500 millas de Indianápolis, ampliando en 18 el margen de un Dixon que goza de 32 puntos de ventaja sobre Newgarden, el cual solo puede recortarle un máximo de 48. Con doble puntuación en la carrera final, un tercer puesto habría dejado a Dixon vulnerable ante Newgarden, pero sin ella, al neozelandés le basta con acabar noveno para obtener su sexto entorchado. Una situación muy ventajosa que hace que solo el 1% de los resultados posibles derive en título para un Newgarden prácticamente obligado a ganar y esperar acontecimientos.

    Dixon ha liderado el campeonato desde la primera carrera, pero un volteo de la situación no es en absoluto improbable, ni sería la primera vez que se produce en IndyCar, incluso en situaciones similarmente favorables para el líder. Por ello, en este artículo se pone frente al enorme espejo de la historia a los dos contendientes al título, usando como referencia tanto los dominios de principio a fin del campeonato, como aquellas peleas que tuvieron un giro de guión en las postrimerías de la película.

    La historia de la IndyCar se traza a través de los organismos encargados del 'National Championship', cuya primera edición tuvo lugar en 1905, y que se disputó de forma consistente desde 1920. No obstante, debido a la inestabilidad de sus campeonatos, formatos, carreras y competidores en los años previos a la II Guerra Mundial, para esta retrospectiva se usarán solo las temporadas posteriores a la Guerra, partiendo del campeonato de 1946, tal y como hace IndyCar para la mayoría de sus récords históricos individuales.

    En los 88 campeonatos celebrados desde 1946 bajo diferentes organismos y nombres (AAA 1946-1955, USAC 1956-1979, CART / IndyCar World Series / Champ Car 1979-2007, Indy Racing League / IndyCar Series desde 1996), este es el 45º que decide a su campeón en la última carrera. En los 44 casos anteriores, once de ellos vieron un cambio de líder en la ronda final: Ted Horn (1946), Henry Banks (1950), Chuck Stevenson (1952), Bobby Unser (1968), Gordon Johncock (1976), Juan Pablo Montoya (1999), Sam Hornish Jr. (2006), Dario Franchitti (2009 y 2010), Ryan Hunter-Reay (2012) y el propio Dixon, en 2015.

    A favor de Dixon, los últimos cuatro campeonatos se dilucidaron a favor del líder con ventajas inferiores a la suya. De hecho, solo en otras cinco ocasiones el líder ha necesitado terminar noveno o peor, y en todas salió airoso. Mario Andretti en 1984 y Sébastien Bourdais en la Champ Car de 2006 también necesitaban un noveno puesto, y cumplieron con creces (2º Andretti, 1º Bourdais). A Tom Sneva en 1978 y a Rick Mears en 1979 les bastaba un décimo puesto: Mears subió al podio y Sneva abandonó, pero su rival Al Unser (5º) no logró la victoria que necesitaba. Por último, Buddy Lazier solo necesitaba un 13º puesto en la carrera final de la Indy Racing League 2000, siendo su cuarto lugar más que suficiente.

    La de Dixon será la 19ª ocasión en la que el líder defiende una ventaja superior al 50% del máximo que su rival puede recortarle. En los 18 casos anteriores, solo dos pilotos perdieron el título, en ambos casos por averías, siendo el caso más recordado el de Johnny Rutherford en 1976. El piloto de McLaren llegaba a la ronda final en Phoenix con 220 puntos de ventaja sobre Gordon Johncock, quedando 300 en juego, y ocupaba la séptima posición que necesitaba para ser campeón. No obstante, a 40 vueltas del final, una avería en el conducto de gasolina obligó a Rutherford a abandonar, brindando a Johncock el título por apenas 20 puntos (tres puntos en un sistema contemporáneo).

    La otra gran remontada se produjo en 1968, cuando Mario Andretti defendía una ventaja de 304 puntos sobre Bobby Unser, quedando 600 en juego en Riverside, y le valía una quinta posición. Su motor reventó a mitad de carrera, y su compañero había abandonado antes, por lo que no podía subirse a su coche para compartir los puntos, una situación permitida por reglamento hasta ese año. Andretti logró subirse a uno de los Lotus turbina del equipo rival STP, pero terminó estrellándolo antes de completar una vuelta. Subido en un tercer coche, cruzó la meta tercero detrás de Bobby Unser, pero los puntos compartidos le costaron el título por solo 11 puntos.

    Dixon comenzó 2020 ganando las tres primeras carreras, y ha liderado el campeonato en todo momento. Si lo gana, se convertiría en el octavo piloto de la historia en liderar una temporada de principio a fin, siguiendo la estela de Bob Sweikert (1955), A.J. Foyt (1964, 1975 y 1979), Al Unser (1970), Bobby Unser (1974), Rutherford (1980), Hornish (2001) y Bourdais (2006). Ninguno de ellos, eso sí, dejó los deberes para el final. Los tres que sí lo hicieron perdieron el título; los dos primeros, George Robson (fallecido en un accidente en 1946) y Troy Ruttman (lesionado de gravedad en 1952 con medio campeonato por delante), no pudieron defenderse en pista, mientras que Juan Pablo Montoya cayó víctima de los dobles puntos y un error propio en la última carrera de 2015.

    En el lado contrario de la baraja, Newgarden podría convertirse en el quinto piloto de la historia en ganar el campeonato liderando solo la última carrera, sumándose a Ted Horn (1946), Henry Banks (1950), Chuck Stevenson (1952) y su rival, Dixon (2015). Un caso similar fue el de la temporada 2010, en la que Dario Franchitti solo había sido líder del campeonato en una carrera antes de arrebatarle la corona a Will Power en la cita final. Dixon, a su vez, solo lideró en las dos últimas carreras de 2013 a costa de Hélio Castroneves. Aún así, ninguno de los implicados este año se ha visto en una situación así en un circuito urbano, con todo lo que ello implica. De una forma u otra, ambos dejarán un registro para la historia.