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    IndyCarEl óvalo de Texas abrirá la temporada en junio a puerta cerrada

    Las gradas de Texas siempre son de las más pobladas en IndyCar, desde su debut hace 24 años.IndyCar Media

    El óvalo de milla y media confirma su estatus de ronda inaugural, sin espectadores en las gradas.

    Los libres y la clasificación se harán el mismo día que una carrera que verá recortada su duración.

    Estrictas medidas de seguridad para los competidores y personal que accedan al óvalo.

    Mañana se cumplen ocho semanas, casi dos meses, desde el aplazamiento de última hora que obligó a toda la parrilla de IndyCar a marcharse del circuito urbano de St. Petersburg, quedando apenas horas para el inicio de los entrenamientos libres. La cascada de cancelaciones iniciada en las horas previas por la expansión del COVID-19 fulminó el popular evento, y ha obligado desde entonces al campeonato a aplazar o cancelar sus ocho primeras carreras, casi la mitad del calendario.

    Ahora, el campeonato de monoplazas ha fijado en un mes exacto la cuenta atrás para el regreso a las pistas, al confirmar este jueves que la carrera en el óvalo de milla y media de Texas, prevista para el sábado 7 de junio y que debería haber sido la novena carrera del año, saldrá adelante sin retrasos, abriendo con ello una temporada 2020 en la que se espera que todos los demás eventos se disputen tal cual están programados a día de hoy. Eso sí, en vez de los más de 70.000 espectadores que cada año presencian la carrera, solo los competidores y el personal necesario serán testigos directos en esta ocasión.

    La prueba se disputará a puerta cerrada, una medida adoptada o planteada por la absoluta mayoría de competiciones deportivas que ultiman su reanudación a las puertas del verano por la prohibición de aglomeraciones masivas. A su vez, la totalidad del evento tendrá lugar el mismo sábado, con una sesión de libres y otra de clasificación precediendo a una carrera que verá su longitud recortada de los 600 kilómetros habituales (248 vueltas, 372 millas) a solo 300 millas (200 vueltas, 482 kilómetros). Esa distancia no es nueva para el óvalo de Texas, cuyas carreras de IndyCar tuvieron ese kilometraje desde su debut en 1997 hasta 2006.

    Estas directrices son similares a las implementadas por la NASCAR para volver a la competición a mediados de este mes en Darlington, aunque la categoría de stock cars ha optado por prescindir por completo (salvo en un evento) de los libres y la clasificación durante sus primeras carreras. La viabilidad del evento había sido puesta en duda en los últimos días, ya que a la falta de permisos se sumaba la imposibilidad de cobrarle la millonaria tasa anual al óvalo por la nula taquilla, algo que en NASCAR no sucede al cobrar sus circuitos parte del gigantesco contrato televisivo.

    * Horario europeo. Todas las sesiones se disputarán el 7 de junio.

    Las medidas de seguridad implementadas para este evento incluyen «pautas estrictas para limitar el acceso a 20 personas por coche en cada equipo, un sistema de monitorización sanitaria para todos los participantes, equipos de protección individual para todos los que accedan al recinto y protocolos de distanciamiento social», para los que se adoptarán varias medidas logísticas relacionadas con el espacio disponible, el material... Muchas de estas medidas ya habían sido adoptadas en St. Petersburg de forma preventiva antes de la cancelación.

    «América necesita deporte en vivo, y no va a creer lo que ven sus ojos cuando Texas irrumpa en sus salones desde la televisión», ha asegurado con gran pompa Eddie Gossage, uno de los grandes valedores de que su óvalo acogiese la carrera pese a las dificultades establecidas, tras fallar su plan de una prueba doble con NASCAR. «Toda la energía, anticipación, frustraciones y ansiedad acumuladas estarán a flor de piel en los sistemas nerviosos de los pilotos (...), en un final típicamente de foto-finish a más de 350 kilómetros por hora».

    Por su parte, el gobernador de Texas, el republicano Greg Abott, ha alabado la oportunidad de reanudar la actividad deportiva en su estado con este evento, al que ha tenido que dar su aprobación legal: «Las carreras son parte de la cultura de Texas (...), y esta carrera servirá como ejemplo para la organización de eventos deportivos de forma responsable, priorizando la salud de los competidores y del público. Esto provee una solución que permite a los americanos disfrutar de esta tradición desde el confort y la seguridad de sus casas, mientras nuestra nación responde al COVID-19».

    Esta será la primera vez que el Texas Motor Speedway (2.4 kilómetros, 24 grados de peralte en las curvas) albergue la primera cita de la temporada, aunque no la primera vez que se inicie la temporada en Texas, ya que el desaparecido Texas World Speedway lo hizo en 1973. En tiempos recientes es bastante raro ver a la actual IndyCar empezar su temporada en un óvalo, algo que no ocurría desde que Homestead-Miami lo hizo por duodécima y última vez en 2008. Otros muchos lo hicieron con anterioridad, siendo óvalos como Phoenix u Ontario tradicionales inicios de temporada antes de que Long Beach, Surfers Paradise y finalmente St. Petersburg les robasen el estatus.

    Fotos: IndyCar Media

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