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La DGT constata una caída del tráfico rodado de más del 50% en una semana

Estado de la circulación del jueves 19 de marzoDGT

Los datos provisionales de la Dirección General de Tráfico muestran una reducción del tráfico rodado sin precedentes en tiempo de paz. El transporte de mercancías está cobrando un protagonismo importante en ocupación de las vías, y eso que ha descendido.

Así se encuentra el estado de la circulación en España, la mayoría de las incidencias están relacionadas con los controles de fronteras con nuestros vecinos, Portugal y Francia. La circulación es más fluida que nunca, ya que, obviamente, se ha reducido mucho por el confinamiento obligatorio.

Los datos ayer muestran una caída del tráfico en el acceso a las grandes ciudades -de 6 a 10 horas- del 59% respecto a la semana pasada y un 51,26% menos de trayectos de largo recorrido. El tráfico de camiones representó el ¡47,97%! del total de vehículos que estaban circulando.

Prácticamente la totalidad de los desplazamientos son por razones justificadas, sobre todo laborales o de transporte de bienes de primera necesidad

El transporte pesado ya era fundamental para la economía española antes de la crisis, pues aproximadamente el 90% de lo transportado va por carretera. Los camioneros ahora gozan de carreteras mucho más despejadas y no tienen horarios que les restrinjan. Por otro lado, sus opciones para pernoctar, comer o asearse en ruta son mínimas.

La caída del tráfico ha sido especialmente abrupta en vías de la Comunidad de Madrid habitualmente saturadas. Circulan apenas un tercio de los vehículos respecto al miércoles de la semana pasada. En el caso de la M-501, que conecta Madrid con varias zonas con fuerte presencia empresarial y colegios, circula prácticamente un vehículo de cada cuatro.

En la autonomía andaluza se han contabilizado descensos parecidos en los accesos y salidas de Málaga (-70% para salir y un -66% para entrar) o en Sevilla (-62% en sentido creciente y -61% en decreciente). En Valladolid y Valencia el tráfico también ha caído por debajo de la mitad del acostumbrado.

El tráfico de camiones ha bajado, pero muchísimo menos que el de turismos, ayer un 12,26% en vías interurbanas

Llama la atención el protagonismo del transporte pesado. La semana pasada, de lunes a viernes, los vehículos pesados representaron en torno al 30% del tráfico, pero ya se acercan a la mitad de todo el tráfico rodado. No obstante, los controles masivos de policía demuestran que aún se puede bajar la circulación de vehículos privados.

Tengamos en cuenta también que la semana pasada no fue precisamente una laboral normal. El aumento de contagios por coronavirus en regiones muy determinadas espoleó a miles de conductores a desplazarse a segundas residencias en la costa o en poblaciones de interior. Según se estabilicen los datos, los camioneros serán más del 50% del tráfico.

Esta situación seguramente no se ha visto desde la Guerra Civil, cuando era más fácil ver circulando un camión que un turismo

Este descenso en el tráfico se va a materializar rápidamente en un desplome en las ventas de combustible, en la recaudación de autopistas de peaje, en las multas por exceso de velocidad... y especialmente en cuanto a los siniestros viales. Existe una relación entre lo que descienden los desplazamientos y las víctimas.

En cuanto a la siniestralidad, de momento no tenemos datos que sean mínimamente concluyentes. El último informe de la DGT al respecto fue el lunes, los datos del 1 de enero al 15 de marzo de este año arrojan un balance provisional de 205 fallecidos en vías interurbanas durante las primeras 24 horas desde el accidente.

Los datos que tenemos de siniestralidad hasta el momento son muy similares a los del año pasado por las mismas fechas. Ya en marzo se va a notar un frenazo importante, y en abril -como seguramente se prolongue el estado de alarma- posiblemente se alcancen mínimos desde 1960, cuando se empiezan a contabilizar los datos.

Otra externalidad que se va a empezar a notar bastante, sobre todo en las áreas más densamente pobladas, es un descenso de la contaminación por tráfico rodado, y en menor medida por la caída de la actividad industrial en sectores no esenciales.

Todo esto debería hacernos reflexionar, ahora que tenemos tiempo, sobre la necesidad de tanto desplazamiento y tanto vehículo circulando. La sociedad ya ha aceptado hace tiempo unas desventajas de la movilidad, pero ahora su efecto se nota más que nunca en nuestra vida.

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