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    Dakar 2022Las lágrimas de Kevin Benavides explican la dimensión del Dakar

    Las lágrimas de Kevin Benavides explican la dimensión del Dakar
    Kevin Benavides no ha podido defender el 'Touareg' logrado en 2021 con Honda con éxito.
    Fernando Sancho
    Fernando Sancho3 min. lectura

    Kevin Benavides, vigente campeón del Dakar en motos, no ha podido llegar a meta en su primera participación con KTM.

    El 'motard' argentino ha llorado desconsolado tras ver como el motor de su KTM 450 Rally se rompía en la décima etapa.

    Kevin Benavides vivió en el último Dakar el momento más emocionante de su vida al coronarse campeón de la categoría de motos. El 'motard' argentino tocó el cielo con las manos, cinco años después de debutar en el rally-raid más duro del mundo. Un éxito que servía para hacer justicia a su rendimiento, ya que Benavides debutó en el Dakar 2016 con un cuarto puesto, edición en la que además logró su primer triunfo de etapa. Kevin fue subcampeón en 2018 y terminó dentro del 'top 5' en 2019. Su actuación más discreta llegó en 2020, aunque incluso entonces logró una victoria de etapa.

    Siempre de la mano de Honda, Kevin Benavides decidió hacer un Tänak y cambiar de equipo tras proclamarse campeón. Si el estonio pasó de Toyota a Hyundai en el WRC tras llevarse el título en 2019, Benavides decidió cambiar Honda por KTM de cara a 2022. Sin embargo, el primer Dakar con la firma austriaca ha tenido un final muy amargo para Benavides. Pese a seguir una línea ascendente y mantener serias opciones de defender su título con éxito, Kevin Benavides ha dicho adiós al Dakar tras sufrir una rotura de motor en su KTM en la décima etapa del rally.

    En el kilómetro 133 de la décima etapa, el motor de la KTM de Kevin Benavides decía basta y dejaba sin opciones de revalidar título al 'motard' argentino. Una rotura súbita y realmente dolorosa puesto que Benavides estaba quinto en la general a 10 minutos y 22 segundos del líder antes del inicio de la jornada y en el momento de la avería sólo perdía 47 segundos con Joan Barreda, resultado que al final de la especial le hubiera servido para meterse cuarto en la general a poco más de seis minutos de la cabeza. Sin remedio, Kevin Benavides rompía a llorar en pleno desierto.

    Las lágrimas de Kevin Benavides reflejan la dimensión del Dakar y de esta decepción, tal y como también destilan sus palabras: «Estaba pilotando muy bien y entonces el motor estalló, algo en el interior. Me siento en la mierda, lo siento por decirlo así, pero es realmente muy triste. Ya sabes, apretamos todos los días, tratamos de volver a la parte delantera, de luchar. También quería defender mi número 1, pero no ha podido ser y es muy doloroso. Ahora sólo puedo dar las gracias a todos los que siempre me han apoyado y han estado ahí. Tendremos que volver nuevamente, levantarnos como siempre. Sin rendirnos nunca».

    Fotos: ASO