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    Autobild.es

    Las motos eléctricas de Cityscoot se integran con la app de Uber en Barcelona

    La aplicación de Uber ha cambiado notablemente en Barcelona desde 2014. Los coches de alquiler con conductor se han retirado en dos ocasiones, en 2015, por no ajustarse a la legalidad, y en 2019, tras el decreto "anti VTC". Hoy día ofrecen otras alternativas.

    En 2018 os contamos la vuelta de Uber a Barcelona tras un paréntesis de tres años, ya que en su aventura inicial no se cumplían las exigencias para el transporte de pasajeros como alternativa a los taxis. No duró mucho la etapa de los vehículos de alquiler con conductor tras la reforma legal en Cataluña.

    Así, tras el decreto «anti VTC» de la Generalitat de Catalunya, tanto Cabify como Uber abandonaron de nuevo la ciudad condal. Se anunció su regreso de Uber el 15 de marzo de 2021 con un cambio de planteamiento. Cabify anunció su regreso unos días antes. Se enterró el hacha de guerra con los taxistas, que quedaron integrados en la aplicación, así como los coches de Social Car (empresa de coches compartidos) y el cálculo de trayectos en transporte público.

    Pero Uber no se ha quedado ahí, y ha integrado a un proveedor de servicios de movilidad más. La tendencia en este tipo de aplicaciones es dar al cliente más servicios para elegir, y que este decida cuál es el medio de transporte que prefiere usar. La flexibilidad es la clave.

    Aplicación de Uber para Barcelona

    Desde el miércoles de esta semana se han integrado las 633 motos eléctricas de Cityscoot en la aplicación de Uber. Hay cuatro ciudades europeas donde Cityscoot da servicio: París, Niza, Barcelona y Milán. Los clientes de Uber tienen que darse de alta en Cityscoot, pero desde la misma aplicación se hace todo, no hace falta usar otra app.

    Uber y Cityscoot ya funcionaban juntos en París

    Es tan simple como escoger una moto en el mapa de la aplicación Uber. Los clientes que no se hayan dado de alta tienen que sacar una fotografía del documento de identidad y permiso de conducir. Una vez aprobada la solicitud, ya se puede reservar una moto.

    La reserva implica que hay unos minutos de cortesía para que dé tiempo a llegar hasta ella andando sin que otro usuario se la lleve. A partir de que se desbloquee la moto con el código suministrado, ya in situ, es cuando se empieza a tarificar. La oferta promocional es de viajes a 13 céntimos por minuto.

    En condiciones normales el servicio de Cityscoot tiene precios entre 20 y 26 céntimos por minuto, en función del paquete comercial elegido. Básicamente, cuanto más se usan las motos, menor es el precio por minuto. No hay costes asociados al alta, ni a la permanencia, ni a la baja.

    Así, en la tarifa menos competitiva (CityRider) se pagan 26 céntimos por minuto a facturar al mes siguiente. Mediante el paquete CityRider 50 se pueden obtener 50 minutos por 12 euros -24 céntimos por minuto- pero solo hay 50 días para gastar esos minutos.

    Pasa lo mismo con el paquete CityRider 100, son 100 minutos por 22 euros -22 céntimos por minuto-, pero se pueden disfrutar igualmente durante 50 días. Por encima hay dos paquetes, CityRider 250 (250 minutos por 50 euros) y CityRider 250+ (250 minutos por 60 euros).

    Disponibilidad de motos de Cityscoot en Barcelona y área de operación

    La diferencia fundamental entre estos dos últimos paquetes es que CityRider 250 sale a 20 céntimos por minuto, teniendo 50 días para gastarlos, y CityRider 250+ sale a 24 céntimos por minuto, pero con un año de plazo para consumirlos. Estos paquetes se compran con la app de CityScoot.

    Por ejemplo, viajando de la Estación de Sants hasta el monumento La Sagrada Familia (4,45 km y 9 minutos) el coste del trayecto oscila entre 1,8 y 2,34 euros, en función del paquete elegido. Con la oferta promocional de Uber, el coste bajaría a 1,17 euros, más beneficioso para el cliente que las ofertas vigentes de Cityscoot.

    Uber ha hecho este movimiento en pro de avanzar hacia una movilidad cero emisiones -así lo han dicho-, y Cityscoot lo ha hecho porque así sus motos son más visibles y tendrán un mayor uso, en otras palabras, que podrán facturar un poco más de lo que hacían por su cuenta.