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    La ley que va a provocar una nueva subida del gas y los combustibles

    La ley que va a provocar una nueva subida del gas y los combustibles
    Los precios del combustible no paran y las previsiones son aún peores.Depositphotos.com
    David Plaza
    David Plaza8 min. lectura

    El Fondo para la Sostenibilidad del Sistema Eléctrico será instaurado durante el segundo semestre de 2022 y encierra un efecto secundario preocupante en la situación actual: una escalada aún mayor de los precios del gas natural y los combustibles.

    Al menos eso es lo que afirman diversas asociaciones, entre las que se encuentra SEDIGAS. La Asociación Española del Gas denuncia en un comunicado que la creación del Fondo Nacional para la Sostenibilidad del Sistema Eléctrico (FNSSE), que el Gobierno está ultimando para su entrada en vigor, tendrá un negativo impacto para los hogares y la actividad industrial.

    ¿La razón? que plantea un recorte de la factura eléctrica a costa de un recargo sobre la factura del gas y otros combustibles. Y todo ello en un contexto tan delicado como el actual, en el que la energía no deja de subir y marcar máximos históricos, e incluso ha obligado a este mismo Gobierno a prorrogar el descuento de 20 céntimos por litro en los combustibles.

    ¿Qué es el Fondo Nacional para la Sostenibilidad del Sistema Eléctrico?

    El FNSSE es un fondo creado por el Gobierno de España para asumir los costes asociados al régimen retributivo específico de las renovables, cogeneración y residuos, el llamado RECORE. Estos costes constituyen unos 7000 millones anuales y, hasta que entre en vigor el FNSSE, somos los consumidores quienes sufragamos dicho gasto.

    La inversión en renovables la va a empezar a pagar el sector petrolero. Foto: Depositphotos.com

    El objetivo del fondo es trasladar ese gasto del consumidor a las compañías petroleras, con especial carga sobre Repsol, Cepsa y BP. Con ello, el Gobierno pretende conseguir tres cosas:

    1. Evitar subidas en el precio de la electricidad
    2. Mandar un mensaje contundente de electrificación de la economía
    3. Aportar certidumbre, sostenibilidad y equilibrio al sistema de movilización de inversiones

    Esto, según el propio Gobierno, para el consumidor debe traducirse en una rebaja del 13% de la factura de electricidad en un periodo de cinco años.

    El plan, una vez que se apruebe el FNSSE este mismo año, es implementarlo definitivamente en ese mencionado periodo de cinco años mediante un trasvase progresivo del importe de la retribución a las renovables. El primer año sería del 20%, el segundo del 40% y el tercero el 60%. Finalmente, en el quinto año se alcanzaría el 100%.

    ¿Cómo afectará el FNSSE al gas y los combustibles?

    Sin embargo, el sector de la industria, entre los que se encuentran asociaciones relevantes como ANFAC, AOP y SEDIGAS, rechazan esta medida por considerarla contraproducente con los intereses de los consumidores.

    En concreto, SEDIGAS señala que el fondo puede implicar una rebaja en la factura de la electricidad, pero también un aumento de los carburantes y el gas natural. Incluso, el análisis de impacto realizado por dicha asociación concluye que esta nueva medida se dejaría notar con mayor intensidad en las zonas más despobladas y en los bolsillos de los consumidores más vulnerables.

    Según los cálculos de la asociación de gasistas españoles, el fondo supondrá un beneficio a consumidores domésticos eléctricos, pero lo hará a costa de los consumidores de gas, gasóleo y gasolina. Incluso, estima el aumento del coste en unos 7,5 céntimos de euro por litro de combustible.

    Si esto fuera así, la medida supondría una contradicción en un momento en el que el Gobierno está preparando una prórroga del descuento de 20 céntimos en el litro de carburante mientras prepara una ley que cargaría las gasolinas con 7 céntimos de ‘impuesto’ extra, argumenta SEDIGAS.

    Desigualdad territorial

    El informe también hace referencia al impacto que esta nueva ley tendría en diferentes territorios españoles.

    Sus conclusiones se basan en los datos aportados por el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica y que ha participado en el proceso de elaboración de esta reforma.

    Dichos datos concluyen que el consumo medio de gas en la franja del cantábrico es de 7143 kWh de media por hogar, en la España interior alcanza los 10.511 kWh por hogar y en la mediterránea y las islas se queda en 6.233 kWh.

    «Es una herramienta que se centra exclusivamente en la electrificación y en la reducción de la factura de la luz, obviando los retos de la transición energética»

    Según SEDIGAS, la nueva ley supondrá una transferencia de rentas desde las zonas más frías por ser territorios con más consumo de gas y carburantes, que son las energías que aumentarán su precio para que se rebaje el de la luz.

    De hecho, el estudio advierte que este traslado de costes entre sectores beneficiaría a los consumidores mayoritariamente eléctricos. Es decir, a quienes viven en entornos urbanos de zonas templadas y pertenecen a la clase media-alta, en contra del resto de la sociedad.

    «Además, los hogares de rentas más bajas no tienen tanta facilidad para comprar un coche eléctrico que evite el sobrecoste de hidrocarburos. La probabilidad de comprar un coche nuevo es 200 veces menos para los hogares con menor renta en comparación con los hogares con más renta», indica el estudio.

    «Es una herramienta que se centra exclusivamente en la electrificación y en la reducción de la factura de la luz, obviando los retos de la transición energética y simplemente traspasando costes del sector eléctrico a otros sectores energéticos», denuncia a modo de conclusión SEDIGAS.

    «Estos últimos días han puesto de manifiesto también que no tiene sentido centrarse exclusivamente en la electrificación; la reducida aportación de las renovables eléctricas para atender los picos de demanda han requerido del gas natural para garantizar la seguridad de suministro», amplía.

    «Además, carece de una visión de sector energético en su conjunto, imposibilitando la construcción, entre todos, de una hoja de ruta de descarbonización en España que sea integral, eficiente económicamente, que asegure la competitividad de la industria y no impacte en las economías familiares», concluye.

    Fuente: SEDIGAS