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    Lunas de coche: ¿qué tipos hay y qué cubre el seguro?

    Las lunas de todo vehículo son un elemento de confort y seguridad.Pixabay

    Los vehículos actuales tienen en las lunas un elemento de seguridad muy relevante, pues además de permitir una visibilidad óptima, nos protegen de agentes externos como agua, viento, insectos, temperaturas extremas o accidentes, y nos proporcionan un confort de marcha muy superior al de un automóvil desprovisto de la misma.

    En un artículo anterior hablamos de cuándo y por qué hay que cambiar las lunas del coche, pero en esta ocasión nos vamos a centrar en los tipos de lunas que hay en el mercado y en los daños que el seguro de nuestro vehículo puede cubrir y los que no.

    Antes de entrar en profundidad en los tipos de lunas que hay en el mercado, debemos tener claro que el cristal es muy diferente al de la ventana de una vivienda, por ejemplo. Generalmente, se obtienen a partir de la fusión de óxido de sodio, calcio, potasio, arena de sílice y, en ocasiones, componentes metálicos.

    Tipos de lunas de coche

    La siguiente distinción la haremos en función de la técnica de fabricación utilizada para elaborar la luna.

    • Vidrio templado: esta técnica forma una sola capa de unos 5 milímetros de espesor. Su nombre se debe a que este se introduce en un horno a unos 600 ºC tras su adaptación. El proceso de calentamiento y enfriamiento se repite varias veces para conseguir incrementar la dureza del mismo en unas 10 veces más que en su estado inicial.
    • Vidrio laminado: en este caso se unen dos láminas de butiral de polivinilo (PVB), un compuesto químico resultante de la mezcla de alcohol de polivinilo con butiraldehído. Dichas láminas se cortan y serigrafían, moldeándose y ensamblándose posteriormente. Su principal cualidad es que, en caso de impacto o rotura, los fragmentos no se desprenden, lo que sin duda implica un incremento notable de la seguridad para el conductor y los ocupantes del habitáculo.
    • Vidrio tintado: con el objetivo de absorber parte de la luz del exterior y con ello reducir la temperatura del interior -así como reducir los deslumbramientos-, este tipo de lunas más oscuras vienen tintadas de fábrica y pueden tener diferentes niveles de opacidad. No está permitido el tintado de las lunas delanteras.

    Las lunas y el seguro

    Aunque se sigue considerando una garantía adicional, en la actualidad muchas aseguradoras incluyen la cobertura de lunas en sus pólizas básicas. Pero, ¿en qué consisten exactamente?

    Por lo general es una cobertura asociada a un seguro a terceros ampliado, concretamente a terceros con lunas. Este tipo de cobertura cubre la reparación, colocación o sustitución de los principales cristales del vehículo: lunas delanteras o parabrisas, lunas laterales o ventanillas y lunas traseras o lunetas.

    Un chinazo puede generar una rotura total a medio o largo plazo. - Cristalbox.

    En cambio, no suelen estar incluidos los espejos retrovisores interiores y exteriores, los faros, intermitentes y, en general, los grupos ópticos del vehículo. En cualquier caso, siempre debemos comprobar exactamente qué cubre nuestro seguro en concreto.

    Y es que hay elementos que pueden plantearnos dudas, como es el caso del techo solar. Se trata de un elemento muy caro y nos puede ocasionar un disgusto en caso de no estar incluido. Lo habitual, no obstante, es que si forma parte del equipamiento de serie, esté incluido.

    Situaciones en las que el seguro de lunas nos cubre

    Ya hemos hablado de los elementos que cubren los seguros de lunas, pero también es importante tener claras las situaciones aseguradas. Y es que, si el daño se ha producido a raíz de un accidente o siniestro ajeno o involuntario por parte del conductor o del asegurado, la compañía se hará cargo de la reparación o indemnización.

    Debemos tener en cuenta que la compañía no puede imponer el taller de reparación o sustitución, aunque sí puede recomendar un taller asociado.

    Sin embargo, también existen supuestos en los que el seguro no se hará cargo de la reparación o sustitución:

    1. Rayones o daños estéticos provocados por el uso: esto puede incluir, además del deterioro de la luna por el paso del tiempo o un uso inadecuado, marcas superficiales que no se consideren roturas y no impidan la visibilidad normal.
    2. Elementos que no sean de serie: como ya hemos avanzado en el caso de los techos solares, todo elemento que no esté incluido en el equipamiento de serie no será incluido en la cobertura a no ser que lo hayamos solicitado con anterioridad.
    3. Retrovisores y grupos ópticos: también lo hemos avanzado anteriormente pero no viene mal recordarlo, los espejos retrovisores, interiores y exteriores, no suelen estar protegidos por la cobertura de lunas. Lo mismo suele ocurrir con los grupos ópticos (luces y faros en general).