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    Los futuros comerciales de hidrógeno contarán con una innovadora y eficiente tecnología

    Los futuros comerciales de hidrógeno contarán con una innovadora y eficiente tecnología
    Esquema del filtro de aire catódico de Mann + Hummel para vehículos comercialesMann + Hummel
    Fran Romero
    Fran Romero4 min. lectura

    Los coches eléctricos y los alimentados por hidrógeno serán la tónica habitual más allá de mediados de la próxima década. Un largo tiempo por delante pero para los proveedores del automóvil no tanto, que tienen que investigar, probar y desarrollar. Los de Mann & Hummel han presentado una interesante tecnología para los FCEV, los primeros resultados del proyecto ISAAC.

    Los proveedores del sector de la automoción están obligados a embarcarse en los coches eléctricos y en la tecnología de la pila de combustible para poder subsistir en un futuro que, a mediados de la próxima década, estará marcado por las cero emisiones con energía eléctrica pero también dominado por el hidrógeno. La única forma que tiene más adeptos frente a los anteriores, aunque sean más caros.

    Los alemanes de Mann + Hummel se han embarcado en un ambicioso proyecto que dirige el Ministerio Federal de Asuntos Digitales y Transporte alemán. Se trata del Proyecto ISAAC, y en el que trabaja un consorcio de empresas especialistas para el desarrollo de una sofisticada tecnología para los comerciales eléctricos equipados con pila de combustible de hidrógeno. Más concretamente, se trata de una matriz de sensores para un filtro de aire instalado en los cátodos que absorben gases nocivos.

    Hyundai XCIENT Fuel Cell
    Camiones eléctricos de hidrógeno contarán en el futuro con un filtro para su pila de combustible

    China es el objetivo del proyecto ISAAC

    Lo cierto es que las pilas de combustible también contienen componentes que se saturan por suciedad, por lo que necesitan de un filtro de aire especial para evitar problemas en su funcionamiento. Michael Harenbrock, experto principal en movilidad eléctrica de esta empresa alemana, ha explicado con algo más de detalle en qué consiste la tecnología que están investigando, apuntando que «La vida útil de una celda de combustible depende, entre otras cosas, de la limpieza del aire del cátodo en el convertidor catalítico», añadiendo que «El oxígeno se reduce en el cátodo recubierto de platino, pero los gases que contienen nitrógeno o azufre también se unen a las partículas de platino. Como resultado, bloquean el catalizador y, por lo tanto, perjudican el rendimiento de la celda de combustible».

    Esto es precisamente lo que han conseguido evitar a la vista de las primeras pruebas, con resultados muy positivos, una solución que también han probado con filtros de carbono activo pero sin alcanzar el mismo resultado, ya que los gases nocivos se absorben de forma selectiva, pero su capacidad de almacenamiento es menor. El problema al que se enfrentan ahora es la predicción de la vida útil del filtro, pues no es como en los modelos de combustión. Sin embargo, las primeras conclusiones sí apuntan que depende, en gran medida, del entorno del tráfico.

    Harenbrock señala que ya disponen de un prototipo pero que para que llegue a la producción en serie queda un largo recorrido por delante, matizando que este sistema se puede ofrecer también en turismo con pilas de combustible. Por un lado, son los costes los que mandan, que tienen que reducirse considerablemente pues los comerciales FCEV compiten con la combustión, y, por otro lado, también juega un papel primordial una de las cualidades que dispone, y es su larga vida útil. El proyecto tiene sus ojos puestos en un mercado muy concreto, China, cuyas metrópolis presentan un tráfico caótico, el entorno perfecto para comprobar el filtro y sus sensores.

    Fuente: Mann + Hummel